Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel
Marso de 2011
En nuestro amado país, ya lo sabemos, nuestros políticos son poseedores de todos los atributos negativos que usted pueda imaginarse. La corrupción es la característica principal. ¡Que lance la primera piedra quien esté libre de ese mal que nos ha contaminado a todos sin excepción, bueno, no a todos, no seamos tan crueles con los niños menores de 12 años, porque después ¿quién sabe?
Esa maligna corrupción, ha contaminado todo, no hay sector en donde no haya afectación. ¡Claro!, hay sectores en donde, por su importancia, el daño que nos ha causado es, dada nuestra cultura y mentalidad, totalmente irreversible, como es el caso en la educación, en donde estamos totalmente por los suelos, vamos. Perdidos totalmente.
Años vienen y años van y nosotros los mexicanos estamos más hundidos en todo: moralmente, económicamente, culturalmente, administrativamente, etc., etc., etc. –son muchos etcéteras. ¡Cuanta razón tenía Abel Quezada, cuando dijo que la "única forma de cambiar a México era que nos fuéramos todos, dejáramos totalmente vacio al país y que llegaran otros a habitarlo, pero con otra mentalidad, positiva desde luego".
Vemos a diestra y siniestra que todos piensan en si mismos y solamente en si mismos, discuten y pelean por su derechos, pero la hacen sin respetar el derecho del prójimo. Y no solamente no lo respetan, sino que lo pisotean. Eso si, siempre son unos santos.
Echándole un ojo al panorama nacional, en cuanto al elemento humano, que es el finalmente hace y deshace, vemos que: los políticos son corruptos hasta la médula; los líderes de los trabajadores, que son los sempiternos amos y señores de estos, constituyen una verdadera mafia de gánsteres; los maestros --¿de qué—se meten y estorban en todo menos lo que deben hacer que es enseñar--; los campesinos, fregada clase social que siempre es usada como borregos para que los políticos –llamados en este caso: "dirigentes campesinos"-- hagan de las suyas y los exploten inmisericordemente. Total que no hay por donde irse, en caso obviamente que se quiera caminar derecho, como mandan los cánones. Me preguntaba mi compadre Palemón: ¿Qué son cánones?, me quedé callado porque de plano ya ni sé que son y si existen o no.
¿Cómo se cuecen las habas –esto sí sé como se hace-- en nuestro amado país? Veamos: Apenas había sido electo como presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, e ipso facto Humberto Moreira se puso a lanzar sombrerazos contra funcionarios del gobierno federal: que si la pobreza, que si la educación, que si el desempleo, que si la inseguridad y más. Lo que demuestra fehacientemente que estos priístas son unos cínicos que no tienen un ápice de vergüenza.
Y al poco tiempo de haber iniciado sus funciones como nuevo dirigente nacional del Partido Revolucionario institucional (PRI), don Humberto Moreira fue a visitar al presidente Felipe Calderón a Los Pinos.
Y ya se podrán imaginar ese encuentro plagado de hipocresía, perdón de una sincera alegría, en el que hubo ese tipo de falsos abrazos, que hasta parecía que el uno al otro le quería aplastar los pulmones a manotazos –por no decir "a madrazos", pero me acordé de que Roberto Madrazo está en la congeladora.
Pero a pocos días de ese zalamero encuentro, otra vez volvió Moreira al ataque, diciendo que de 2006 a 2009 la administración del presidente Calderón convirtió, en promedio, a cinco mexicanos en pobres cada minuto –vaya cinismo, cuando en la era del PRI dejó a cinco mexicanos de cada dos, porque oiga usted, mire que quedamos totalmente endeudados.
Don Felipe Calderón no se quedó calladito, inmediatamente le respondió al priísta fustigando a los políticos del pasado que amasaron fortunas al amparo del poder; y también aseveró que no es fácil instaurar un país de leyes y el Estado de derecho en una nación que fue educada en la cultura de la complicidad, la corrupción y la transa --¡Sopas! Esto es una verdad como decir que el sol brilla y calienta.
Para quienes piensan como priístas, seguramente creen que Humberto Moreira tiene toda la razón; y para quienes piensan como panistas u otros, seguramente creen que Felipe Calderón tiene toda la razón; pero para desgracia de todos los mexicanos, la verdad es que los dos tienen su razón, aunque hay de razón a razón. Como decía el emérito Luis Echeverría –de triste memoria—Ni uno ni otro tienen razón, sino todo lo contrario.
Recuerdo a uno de mis viejos amigos ex robolucionarios, que nos decía: "Si quieren salir de pobres, métanse a trabajar al PRI". Y también recuerdo a un gran número de seudo políticos, que antes de entrar al gobierno, estaban totalmente quebrados en sus negocios y endeudados hasta las botas, perdón hasta las chanclas.
Esa estrategia de ganar terreno político descalificando al adversario, no es novedosa, los panistas la han utilizado mucho para derrotar al PRI en las elecciones presidenciales; y tan es así, que cuando Vicente Fox andaba en campaña, decía que él iba a sacar a las víboras prietas, tepocatas y otras alimañas de Los Pinos.
Ahora, esa perorata se vuelve a repetir, pero ahora son los priístas quienes utilizan la descalificación para intentar derrotar al PAN en las próximas elecciones presidenciales; y tan es así, que Humberto Moreira dijo exactamente lo mismo, que su partido está listo para sacar a las víboras prietas, tepocatas y otras alimañas de Los Pinos.
Y entre el ir y venir de gobiernos plagados de ese tipo de gusarapos, corrupción, nepotismo, impunidad y otras pestes, los mexicanos aquí seguimos con la misma pregunta: ¿Cuándo tendremos un buen gobierno?

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