Semana Santa 2011
Somos herederos de Dios por eso debemos acercarnos a Él confiando en Su amor y ofreciéndole actos de justicia.
La justicia y misericordia son dos valores muy diferentes aunque se relacionan. Cuando tenemos misericordia con otros, Dios es justo con nosotros y cuando Él tiene misericordia con nosotros, debemos obrar con justicia hacia los demás.
Seamos justos con Él y con nuestros semejantes, especialmente con aquellos que han tenido misericordia de alguna forma.
Por ejemplo, un trabajador a quien se le ha perdonado alguna falta, debe ser justo con su jefe y no solamente dejar de hacer lo incorrecto que se le perdonó, sino también compensar de alguna forma lo que hizo.
Si robó, debe devolver lo robado, además de trabajar el doble para suplir su falta. En otras palabras, dejará de hacer lo malo y hará algo muy bueno a cambio.
Yo sorprendí a un trabajador robándome. Era una buena persona que cometió un error, así que le perdoné. Cuando me dijo que se iría por haber robado, le respondí: "Espera, sufrí las consecuencia de tu pecado ahora quiero disfrutar de los beneficios de tu arrepentimiento. Claro que devolverás lo que tomaste, además de vender más de lo que tenías establecido para compensar con una buena actitud". Es necesario hacer obras de justicia para quien tuvo misericordia con nosotros. Si tu esposa te perdonó la infidelidad, además de no volver a engañarla, debes compensarla con mucho amor y detalles. No se trata de empatar la situación, sino de superarla con lo bueno. Ofrece gestos de justicia a quienes te han mostrado misericordia.
Aplica ese mismo principio con Dios que te perdona constantemente. Si debemos perdonar setenta veces siete las faltas de nuestros hermanos, Él nos perdona más aún, entonces, ¡imagina cuántas expresiones de justicia debemos darle! No abuses de Su misericordia y demuestra que la valoras, ofreciéndole actos de justicia.
Servir sin condiciones
Mateo 20:8-15 no cuenta sobre la justicia: Cuando llegó la noche, el señor de la viña dijo a su mayordomo: Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros. Y al venir los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario. Al venir también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario. Y al recibirlo, murmuraban contra el padre de familia, diciendo: Estos postreros han trabajado una sola hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del día. Él, respondiendo, dijo a uno de ellos: Amigo, no te hago agravio; ¿no conviniste conmigo en un denario? Toma lo que es tuyo, y vete; pero quiero dar a este postrero, como a ti. ¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno?
Recordemos que esta historia nos habla del dueño de una viña que contrató obreros. A los primeros que envió a trabajar desde el inicio de la jornada, les pagó según lo pactado y a quienes contrató cuando ya solamente quedaba una hora de trabajo, les dijo que recibirían lo justo, aunque no sabían cuánto. Estos últimos confiaron en él y no exigieron ningún contrato, como los primeros. Muchas veces queremos hacer negociaciones con Dios y lo condicionamos, diciéndole que le serviremos pero pedimos algo a cambio. Esa actitud no es la correcta ya que debemos servirle sin esperar nada porque estamos seguro que Él nos dará lo justo.
Dios siempre prueba las intenciones de nuestro corazón. En esta parábola, el señor de la viña probó a los últimos trabajadores cuando los contrató diciendo que pagaría lo justo y ellos aceptaron, confiando en él, agradecidos por la oportunidad de trabajar aunque fuera sólo una hora. Seguramente fue a ellos a quienes contrató para el siguiente día y si les pagó un denario por hora de trabajo, les pagaría doce denarios por doce horas. ¡Así es la justicia del Señor que nos da más de lo que imaginamos! Aprendamos de ellos y aprovechemos las oportunidades, por pequeñas que parezcan porque seguramente son las correctas en ese momento de tu vida. A veces somos "llenos de cuentos" y actuamos con arrogancia, esperando solamente grandes oportunidades, pero sólo quien demuestra valor en lo poco será puesto en mucho. Lo pequeño abre las puertas a lo grande. ¡Aprovecha todo lo que venga!
Entonces, a quienes contrató de primero, los probó de último, en el momento de la paga y no superaron la prueba porque actuaron con rebeldía, criticando sin agradecimiento. Dios es astuto. A veces nuestras peticiones son como manipulaciones. Le decimos: "Sáname porque soy tu siervo y te sirvo". No nos damos cuenta que ¡Él nos sana porque en la cruz del Calvario pagó el precio por bendecirnos, lo hace porque nos ama y porque por Su herida fuimos sanados! No pienses que tu pequeño grupo en casa te sirve para manipularlo. Nos dio la vida eterna por amor, no por agradecimiento a los coros que le cantamos. Adóralo por lo que te ha dado, no para manipularlo. Cuando Pedro, se estaba hundiendo, no empezó a "cantar coritos", sino que fue al grano y pidió misericordia, lo mismo hice yo cuando Sonia y mi hija estaban en peligro de muerte en la sala de partos. Allí, el Señor me hizo ver que Su misericordia nos alcanzaría y así fue.
Somos hijos de Dios, más que pertenecer a una religión, somos Sus herederos por eso debemos acercarnos a Él confiando en Su amor y ofreciéndole actos de justicia. Mis hijos me enseñaron cómo funciona esa relación. Yo siempre les traía algún regalo de cada viaje porque pensaba que si bendecía a otros, mi familia también merecía bendición. Así que ellos siempre esperaban que yo le diera algo cada vez que regresaba de algún lugar. Prácticamente se le tiraban a la maleta o hacía como los israelitas ante Jericó, rodeándola siete vueltas para conquistarla. Con el tiempo se pusieron religiosos porque con mucho tacto me preguntaban: "¿Cómo te fue papá?, ¿Hubo personas que se entregaron al Señor?" Me hacía gracia porque sabía que esperaban ansiosos que les diera el regalo que les llevaba. Dios es tu Padre y te ama, esa es la razón por la que te da bendición y por eso, merece tus actos de justicia.
Si has servido desinteresadamente al Señor y has confiado plenamente en Su justicia, te aseguro que está por venir el segundo día de trabajo, ese cuando te pagará más de lo que imaginas. Te dará doce veces más, te bendecirá en abundancia, no lo dudes. No le pongas condiciones a Dios para servirle. ¡Debes romper los contratos espirituales! Dile: "Señor, te firmo un documento en blanco, te serviré sin condiciones y sé que me darás lo que es justo". No lo limites, déjale hacer conforme a Su justicia.
Recibir lo justo
Isaías 3:10-11 promete y advierte: Decid al justo que le irá bien, porque comerá de los frutos de sus manos. !!Ay del impío! Mal le irá, porque según las obras de sus manos le será pagado.
Todos, justos e injustos reciben fruto de su trabajo. Le irá bien a quien hace lo correcto porque trabaja y se esfuerza. De igual forma, le irá mal a quien no obra con justicia y desperdicia las oportunidades. Esfuérzate haciendo el trabajo que te corresponde y Dios te bendecirá. No esperes a ser gerente para demostrar que eres capaz de lograr grandes cosas. Alcanza tus metas siendo operario, oficinista o director general de la empresa donde trabajas. No seas como los que tuvieron trabajo todo el día y protestaron por lo que el amo hacía con su dinero. Cumple con tu parte y recibirás lo justo.
Proverbios 3:9-10 asegura: Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todo y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus lagares rebosarán de mosto.
Dios llena hasta rebalsar los graneros de los justos que le honran con las primicias de sus cosechas. Así era en aquellos tiempos. Lo primero de una cosecha se consagraba al Señor porque era la forma de asegurarse abundancia de fruto. Los graneros estaban construido calculando la cosecha y sabían que al honrar a Dios, esos graneros rebosarían, pero si no lo hacían, sobraría espacio y la cosecha no sería abundante. La economía bíblica no está ligada a la misericordia sino a la justicia. Al hacer lo correcto, Dios, justamente, nos bendice.
Leyes justas y con promesa
Efesios: 6:1-3 recuerda: Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.
Los mandamientos de Dios son dulces como la miel, justos y verdaderos, relacionados con promesas. Si los cumples, recibes bendición, fruto de tus buenas obras.
Por eso, Dios nos pide que obedezcamos a nuestros padres ya que la desobediencia es un acto de injusticia. Claro que se refiere a obedecerles en el Señor, es decir, haciendo lo bueno y santo, no lo que sabemos que es pecado. Un padre nunca debe pedirle a un hijo que le lleve el cheque a la amante o le vaya a comprar drogas porque su hijo, con justicia, puede negarse. Una esposa no obedecerá a su marido si éste le pide acostarse con otro hombre. La obediencia y sujeción deben ser en el Señor y según Sus leyes.
Obediencia y honra son dos cosas diferentes. Puedes obedecer sin honrar, pero jamás honrar sin obedecer. Obedecer a los padres es muy importante porque está ligado a una gran promesa de bendición y de larga vida sobre la tierra. Es como si le dijeras a tu hijo que le darás un premio por sacar buenas notas y además, te darás algo extra si saca 90 puntos en matemática. De esa forma le dices que la matemática es lo más importante. Lo mismo sucede con este mandamiento. Dios nos promete bendición extra si lo cumplimos, eso significa que es muy, muy importante.
En la década de los 80's cuando gané mi primer sueldo en planilla como analista de sistemas en la empresa de telecomunicaciones de Guatemala, pensé en honrar a mi madre y no sabía de qué forma. Así que le pedí consejo a una tía y me dijo que le diera mi primer salario completo. Yo dudé, pero ella me dijo: "Me pediste un consejo y te lo di, ahora tú decides". Al final, hice más que eso porque le compré un reloj que me costó un poco más de tres salarios, pero era poco para lo que mi madre merecía. Recuerdo que fui a la joyería más exclusiva y le compré un reloj de oro de 18 quilates con un brillante. Ella tal vez no necesitaba un reloj, ni mi dinero, pero yo necesitaba honrarla. ¡Para lograrlo, tuve que apretarme el cincho y pasé comiendo tortillas con salchicha durante tres meses!
Algunos tienen regalos pendientes que deben proponerse dar a sus padres para honrarlos. Podemos justificarnos de muchas formas para no hacerlo o esforzarnos para cumplir. Si quieres tener larga vida sobre la tierra y que te vaya bien, honra y obedece a tus padres. Esa es la justa promesa del Señor. Ahora yo he recibido muchos relojes y cosecha por la honra que le doy a mi madre. Lo mismo puede suceder contigo, aunque la intención de tu corazón debe ser amarlos y ser justo. La recompensa vendrá por añadidura.
La sanidad es la voluntad de Dios
Juan Crudo
"Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados."
Isaías 53:4-5
Como vimos antes, el punto de partida para recibir la sanidad es saber que Dios lo quiere sano, entonces:
1- Comprenda que la voluntad de Dios es que usted sea sano.
Después de leer Isaías 53 nos damos cuenta que no sólo perdonó todas nuestras iniquidades sino también "sanó todas nuestras dolencias" no dejó ni siquiera un dolor de cabeza. No diga: "- Apóstol, quizás me pueda sanar de una gripe, pero no del cáncer -". Él se llevó toda enfermedad, hasta el cáncer. Se llevó todas nuestras enfermedades y sufrió todos nuestros dolores.
Ahora sería bueno saber ¿por qué es la voluntad de Dios querer que estemos sanos? Es porque no hay otra forma de establecer Su Reino. Todo forma parte del propósito divino. Jesús vino a esta tierra a pregonar las buenas nuevas del reino de Dios. Vino a establecer el reino. Él declaró al empezar su ministerio en esta tierra lo siguiente:
"Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reinode los cielos se ha acercado".
Mateo 4:17
Es por ello que la voluntad del Padre es que seamos sanos y saludables, llenos de energía y vitalidad. Somos parte de un propósito divino. Por desconocimiento de esta verdad algunos llevan años cargando enfermedades y dolencias en sus cuerpos alegando que es una prueba del Señor. ¡NO! ¡Esto no es así! Dios no es el autor de las enfermedades. Él no iría en contra de su propósito. No está en Su naturaleza el mal. Ni tampoco como algunos otros piensan que Él permite ciertas fatalidades para enseñar a sus hijos. Esto está muy lejos de la verdad.
Vuelva a leer atentamente el versículo. ¿Para qué murió Jesús? ¿Para qué pasó por la cruz? ¿Qué obtuvo? Déjeme decírselo: su SALVACIÓN pero también su SANIDAD.
"… y por su llaga fuimos nosotros curados".
Curado significa sanado, hecho completo, bendecido, restablecido. El Señor Jesús en la cruz del calvario pagó el precio por la obra completa: la sanidad del ser humano tanto en el espíritu, alma como en el cuerpo. Toda esa bendición está disponible para el hombre y la mujer completamente. Esto es parte del plan divino, es la voluntad de Dios. Debe ir tomando lo que le pertenece como herencia e ir aplicando por fe a cada área de su vida lo que recibe hoy como una palabra de vida para su ser. No piense que porque usted no lo ve todavía esto quiere decir que no pueda ser suyo, porque lo suyo es lo que dice la Biblia, nada más ni nada menos. Es esencial que tome posesión de ello porque es su herencia y le corresponde. No hay nada peor que tener algo y no poseerlo nunca.
Que la obra de Cristo no sea en vano para usted. Él ya lo hizo, Él ya lo sanó. Ahora usted debe recibir por medio de la fe esta sanidad. Sí, es la voluntad del Padre que usted viva sano. Él en la cruz se llevó eso que usted dijo esta mañana que le dolía.
Él llevó nuestras enfermedades. ¿Para qué va a sufrir si ya Él se las llevó? Ciertamente lo hizo.
Diga: Yo tengo el derecho a estar saludable, fuerte y lleno de la sabiduría de Dios.
Levante los brazos y comience este proceso de sanidad confesando esta palabra: Se llevó mis enfermedades, no hay más dolor en este cuerpo. El Señor lo sufrió por mí porque me ama, me ama, me ama. Declare: "Ya estoy curado. ¡Mi cuerpo estás sano! Es el pacto de la salud, de la bendición, gracias Dios."
Para que la voluntad del Padre fuese llevada a cabo, Jesús tuvo que morir en la cruz como nuestro sustituto y pagar por los pecados, la miseria, las enfermedades y la maldición.
El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?"
Romanos 8:32
Nuestro Padre es un Padre generoso, en amor nos dio todo a través de Jesús. Jesús pagó el precio del pecado para que nosotros no tuviéramos que hacerlo y pudiéramos, por medio de él, volver al propósito original (establecer el reino) y a su comunión, donde no hay falta de ningún bien, hay buena salud, vida abundante, paz y amor sobreabundante. En Él no nos falta absolutamente nada y es el deseo de nuestro Padre que esto lo vivamos aquí en la tierra y lo impartamos a los que nos rodean. Él nos eligió para extender su reino, para ser portadores de su Espíritu, manifestando su gloria y amor.
Sepa que a usted no le falta nada para ser sano. La provisión de sanidad ya fue hecha, ¿Donde? En la Cruz.
¡Recíbalo ahora por la fe en el nombre de Jesús!
Dios dice en esta escritura que nos dio a Jesucristo, ¿cómo no nos dará con él todas las cosas? Entonces, crea que lo recibe ahora. No piense que esto es para otro, ¡es para usted! No viva como un sobreviviente cuando la voluntad de Dios es su sanidad completa. Usted es digno de Jesús, usted es digno de recibir su sanidad.
Apasionado por tu herencia
Fuiste creado para ser más de lo que eres y para tener más de lo que alcanzaste hasta hoy.
No es muy común en el lenguaje de nuestra sociedad utilizar la palabra Herencia. Generalmente esta palabra se aplica cuando recibimos algo material por medio de la muerte de un familiar.
Efesios 1:18 (PDT) "Pido que Dios los ilumine con entendimiento para que vean su verdad y sepan lo que tiene preparado para sus escogidos. Entonces podrán participar de la grandiosa Herencia que él ha prometido a su pueblo santo"
Reciba esto: Dios quiere modificar nuestro modelo a seguir. Dios quiere modificar nuestro paradigma en cuanto a la manera de vivir. En la mayoría de los casos, el ser humano vive según lo que aprendió de sus antepasados.
El tema es, que lo que aprendimos, en la mayoría de los casos no tiene que ver con el modelo de vida que Dios predestino desde la eternidad para nosotros. Quizás recibimos conceptos de vida muy buenos para nuestra cultura, pero no para la cultura del Reino.
La mentalidad de Herencia confronta la mentalidad presente
La gente hoy trabaja por el ahora. La gente se desvive por el hoy. La gente solo quiere tener ahora. Después que importa del después, solo quieren salir de su situación ahora.
Pero cuando comenzamos a ver la vida con ojos de Herencia, cuando comenzamos a asimilar que tenemos Herencia, Dios nos dice: "Tu modo de pensar a sido muy pequeño, está en un nivel muy bajo"
*Uno de los proverbios dice: "Porque cual en su pensamiento en su alma, tal es él"
*Esto demuestra que el pensar en términos pequeños, nos ha llevado a perseguir solo pequeños logros, en nuestras vidas. Cuando esto sucede, la persona no sabe qué pasa, pero su corazón está descontento, insatisfecho.
Fuiste creado para ser más de lo que eres y para tener más de lo que alcanzaste hasta hoy.
Todo a nuestro alrededor esta diagramado para que tu mente quede frustrada en una calidad de vida mediocre. Todo está listo y preparado para que no seas un soñador, para que no tengas ideas, para que no desarrolles una vida de Fe, para que no vivas con la expectativa de que algo bueno va a pasar.
*Te profetizo: Dios ha establecido la luz verde para que vayas a buscar lo que es tuyo. Para que tomes esa mentalidad de Herencia y modifiques tu óptica de la vida.
Necesitamos iluminación en nuestra comprensión
Pablo dice en Efesios "Le pido a Dios que los ilumine…".
Aprenda esto: La iluminación, es el esclarecimiento, es la revelación de algo que para mí estaba oculto.
Nosotros caminamos en oscuridad en esta área de nuestra vida. El diablo ha sacado provecho de esta situación, llevando nuestra mente a ser adiestrada en lo poco, en lo pequeño, en la pobreza. ¿Para qué? Para perder impacto. Para enfocar nuestra mente constantemente en la situación y no en el Propósito.
Dios quiere que tu entendimiento de las cosas, sea iluminado, para no ser engañado y por consecuencia puedas ser librado de una manera de vivir equivocada.
Debemos vivir de acuerdo con la herencia de Dios. Debemos vivir según los Principios de Herencia establecidos por Dios. Nuestra mentalidad debe estar formada según las riquezas de su gloria y no según el modelo del sistema actual. ¿Por qué? Porque todo tipo de sistema terrenal cambia, se modifica, sufre crisis. Pero el sistema establecido por Dios jamás sufrirá modificaciones, jamás sufrirá crisis.
Para nosotros cinco panes y dos pescados es igual a, comida para un día en una familia. Para Dios cinco panes y dos peces son igual a, comida para miles de personas.
Dios no ve las cosas como nosotros las vemos. Dios actúa con actitud de abundancia.
Tener mentalidad de heredero, te da seguridad, convicción, te permite soñar y creer que vas a lograr algo significativo para tu vida. Sabiendo que la abundancia será tu comienzo y no tu final.
Dice Gálatas 4:1-2 (NVI) "En otras palabras, mientras el heredero es menor de edad, en nada se diferencia de un esclavo, a pesar de ser dueño de todo. Al contrario, está bajo el cuidado de tutores y administradores hasta la fecha fijada por su padre."
El proceso de maduración en la mentalidad de Herencia es lo que hará la diferencia entre tu vida y la de los demás.
*La realidad espiritual marca que somos Herederos, pero hasta que no crezcamos en este asunto, seremos igual a aquel que no lo es. En otras palabras, viviremos igual, hablaremos igual, nos afligiremos igual.
Como dice Pablo en esta palabra, "Hay una fecha fijada… hay una hora señalada… para tu victoria. Para que se te suelte el poder de tu Herencia"
Cuando establezcamos una mentalidad de herencia, vamos a vivir la vida sin discutir economía.
Nuestro único problema será como desarrollar nuestro propósito. Y no estar pensando de donde voy a sacar para poder hacer algo en la vida. Te profetizo: Tu única preocupación será como llegaras a cumplir tu propósito…
Herencia, según la cultura bíblica, no es dejar un auto, una casa, un terrenito a tu hijo, en el concepto de la biblia "dejar Herencia" significa que tus hijos, tus generaciones, no discutirán finanzas. Herencia es que, por cuanto supimos acopiar experiencias en la vida, dejaremos posicionada a nuestra próxima generación, en un nivel superior. Nunca modifiques tu condición de hijo.
Pascuas, pasar de la oscuridad a la luz
El cordero pascual era para comerlo. Así, por fe tenemos que apropiarnos de Cristo; y recibir fuerza y alimento espiritual de Él, como de nuestra comida
Estudio de pascuas éxodo 12.
Pascua: En hebreo pésaj y el inglés passover significan precisamente la acción de pasar por alto. Este cordero tenía que comerse en la manera aquí indicada y la sangre debía rociarse en el dintel y en los postes para señalar las casas de los Israelitas, y distinguirlas de las de los egipcios. El ángel del Señor, cuando destruyera a los primogénitos egipcios, pasaría por alto) las casas marcadas con la sangre del cordero: de aquí el nombre de esta fiesta u ordenanza sagrada.
La Pascua debería celebrarse cada año, tanto como recordatorio de la preservación de Israel y su liberación de Egipto, y como un notable tipo de Cristo. La seguridad y liberación de los israelitas no fue una recompensa de su justicia propia sino una dádiva misericordiosa. A ellos les recordaba esto y, por medio de esta ordenanza, se les enseñó que todas las bendiciones les llegaron por medio del derramamiento y el rociamiento de sangre.
—Obsérvese: —1. El cordero pascual era un tipo. Cristo es nuestra Pascua, 1 Corintios v, 7. Cristo es el Cordero de Dios, Juan i, 29; a menudo, se le llama Cordero en Apocalipsis. Tenía que ser de calidad óptima; Cristo se ofreció en lo mejor de su edad, no cuando era el bebé de Belén. Tenía que carecer de todo defecto; el Señor Jesús fue un Cordero sin mancha: El juez que condenó a Cristo lo declaró inocente. Tenía que ser puesto aparte cuatro días antes, denotando esto la designación del Señor Jesús para ser Salvador, tanto en el propósito como en la promesa. Tenía que ser muerto y quemado con fuego, denotando esto los penosos sufrimientos del Señor Jesús, hasta la muerte y la muerte de cruz. La ira de Dios es como fuego y Cristo fue hecho maldición por nosotros. Ningún hueso suyo debía quebrarse, cosa que se cumplió en Cristo, Juan xix, 33, indicando esto la fortaleza no quebrantada del Señor Jesús.
—2. El rociamiento de la sangre era un tipo. La sangre del cordero debía rociarse, indicando la aplicación de los méritos de la muerte de Cristo a nuestras almas; tenemos que recibir la expiación, Romanos v. 11. La fe es el hisopo con que se nos aplican las promesas y los beneficios de la sangre de Cristo. Tenía que rociarse en el dintel y los postes de la puerta, señalando la profesión directa de fe en Cristo que tenemos que hacer. No tenía que rociarse sobre el umbral, lo cual nos advierte para tener el cuidado de no pisotear la sangre del pacto. Es sangre preciosa y debe ser preciosa para nosotros. La sangre, así rociada, fue un medio para preservar a los israelitas del ángel destructor, que no tenía nada que hacer donde estuviera la sangre. La sangre de Cristo es la protección del creyente de la ira de Dios, de la maldición de la ley, y de la condenación del infierno, Romanos viii, 1. 3. El comer solemnemente el cordero era un tipo de nuestro deber hacia Cristo en el evangelio. El cordero pascual no era sólo para contemplarlo, sino para comerlo. Así, por fe tenemos que apropiarnos de Cristo; y recibir fuerza y alimento espiritual de Él, como de nuestra comida; véase Juan vi, 53, 55. Era para ser comido todo; los que por fe se alimentan de Cristo, deben hacerlo de un Cristo total: debe tomar a Cristo y su yugo, a Cristo y su cruz, y asimismo a Cristo y su corona. Tenía que ser comido de una sola vez, de inmediato, sin dejar nada para la mañana. Hoy se ofrece a Cristo y debe ser recibido en tanto se dice hoy, antes que durmamos el sueño de la muerte. Tenía que ser comido con hierbas amargas, recordando la amargura de la esclavitud en Egipto; nosotros debemos alimentarnos de Cristo con dolor y con el corazón quebrantado, recordando el pecado. Cristo será dulce para nosotros si el pecado es amargo. Tenía que comerse de pie con el bordón en la mano, listos para partir. Cuando nos alimentamos de Cristo por fe, debemos abandonar el reinado y el dominio del pecado; liberarnos del mundo y de todo lo que en él hay; abandonarlo todo por Cristo y no considerarlo como mal negocio, Hebreos xiii, 13, 14. La fiesta de los panes sin levadura era un tipo de la vida cristiana, 1 Corintios v, 7, 8. Habiendo recibido a Cristo Jesús el Señor debemos gozarnos continuamente en Cristo Jesús. Ninguna clase de obra debe hacerse, esto es, no admitir ni albergar afanes, que no concuerden con este santo gozo, o que lo rebajen.
Los judíos eran muy estrictos en cuanto a que en la Pascua nada de levadura debía hallarse en sus casas. Debe ser una fiesta que se observa con caridad, sin la levadura de la malicia; y con sinceridad, sin la levadura de la hipocresía. Era una ordenanza perpetua: en la medida que vivamos debemos seguir alimentándonos de Cristo, regocijándonos en Él siempre, y mencionando con gratitud las grandes cosas que Él ha hecho por nosotros. Ver Estudio completo.

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