sábado, 11 de agosto de 2012

Usted NO TIENE QUE CAER


Querien Vangal

"No caeréis jamás". Cuando piensa en eso, esa es una declaración sorprendente, ¿no es verdad? Él diablo nos ha hecho tropezar tantas veces a la mayoría de nosotros que no nos gusta ni pensar en eso.

Pero la Palabra de Dios dice que no tiene que ser de esa manera. Dios dice que hay algo que nos puede mantener firmes. ¿Qué es? Afirmar nuestra vocación y elección.

Si no se ha afirmado, necesita comprender cuán importante es. Necesita enfrentar el hecho de que no puede vivir una vida de victoria sin afirmar su vocación.

Usted no puede permanecer fuerte en la Palabra de Dios sin tomar su Biblia durante la semana. Hacerlo sólo el domingo por la mañana no va a surtir ningún efecto. Sin embargo, la mayoría de los creyentes tratan de subsistir con eso. Precisamente por eso tenemos miles de iglesias por todo el mundo llenas de gente nacida de nuevo que no tienen suficiente fe ni para matar un mosquito. No se han afirmado.

Recuerdo hace varios años cuando ministraba a una dama que fue sanada de cáncer. Ella se había empapado de la Palabra, había tomado una postura de fe, y había sido liberada. Pero var¬ios años después, me llamó y me dijo: "Hermano Copeland, me gustaría que orara por mí. Él cáncer ha vuelto otra vez".

Ahí mismo recordé el versículo que el Señor nos había dado para prevalecer en años atrás: "Ninguna arma forjada contra ti prosperará". Por lo tanto le dije: "Traiga su Biblia y vamos a Isaías 54:17". Al fondo podía oírla susurrándole a otra persona en la habitación: "¿Dónde está mi Biblia?" Cuando escuché eso, casi lloré. Sabía que ella no lo iba lograr. ¿Por qué? No había procurado afir¬marse.

Escuche, esto es un asunto diario. Él diablo ronda las 24 horas del día maquinando maneras para hac¬ernos caer. Jesús está en el trono 24 horas al día dándonos poder para resistir al diablo, y nosotros necesita¬mos estar ejercitando nuestra fe todo el tiempo.

Si quiere perseverar en los días venideros, va a necesitar más que la fe de la Escuela Dominical. Va a necesitar fe madura, que mueva montes, y sólo hay una manera de adquirirla: dedicarse a la Palabra con más firmeza de lo que lo ha hecho.

Sea pronto para hacer firme su vocación y elección; y no importa lo resbalosa que se ponga la situación, ¡usted no caerá jamás!

2 Pedro 1:10 Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás.



TOMA AUTORIDAD SOBRE TUS PENSAMIENTOS


Querien Vangal

HIJO MÍO, tal como los cielos son más altos que la tierra, así son mis caminos, y mis pensamientos, más altos que tus pensamientos. Te doy mi poder para tomar autoridad sobre tus propios pensamientos, para que puedas crecer en mi sabiduría y conocimiento. Has recibido mi Espíritu Santo para que puedas entender y expresar verdades espirituales en palabras espirituales, porque te he dado la mente de mi Hijo Jesús. Fija tu mente en lo que mi Espíritu te dice. Toma autoridad sobre tu mente mediante el poder de mi Espíritu. Piensa solamente en las cosas que son verdaderas, nobles, rectas, puras, admirables y excelentes o dignas de alabanza.

Isaías 55:8-9; 1 Corintios 2:12-16; Filipenses 4:8

Tomo autoridad sobre mis pensamientos mediante el poder y la autoridad del Espíritu Santo. Creceré y aumentaré en la sabiduría y el conocimiento que vienen de Dios. Enfocaré mis pensamientos en lo que sea verdadero, todo lo noble, todo lo recto, todo lo puro, todo lo admirable. Si hay algo admirable o digno de alabanza, pensaré en esas cosas. Y el Dios de paz estará conmigo en mi espíritu y en mi mente.

Oraciones de poder.

Tomado del libro Declaraciones diarias para la guerra espiritual por John Eckhardt © 2012 por Casa Creación. Usado con permiso.

Oraciones de Poder Cristianas 

Oraciones de poder cristianas

- HARÉ QUE MI GRACIA ABUNDE EN TI

- Atando los poderes de las TINIEBLAS

- ORACIÓN: Que sea EXPUESTA toda estrategia

- ORACIÓN de libertad y Guerra Espiritual

- TUS VICTORIAS SOBRE SATANÁS PRODUCIRÁN PAZ

- DECLARACIÓN para la Guía de Dios

- DOMINIO EN EL ESPÍRITU

HARÉ QUE MI GRACIA ABUNDE EN TI 

HIJO MÍO, yo puedo bendecirte abundantemente, para que en todas las cosas en todo tiempo, teniendo todo lo que necesites, abundes en toda buena obra. Porque te he dado mi abundante provisión de gracia y el don de justicia, reinarás en vida mediante mi Hijo Jesús. Te he resucitado con Cristo y te he sentado con Él en los lugares celestiales a fin de mostrarte las incomparables riquezas de mi gracia. Porque por gracia has sido salvo, mediante la fe, y esto no de ti mismo; es un don mío para ti. Acércate a mi trono de gracia con confianza, para que puedas recibir misericordia y encontrar gracia para ayudarte en tu momento de necesidad.

2 Corintios 9:8; Romanos 5:17; Efesios 2:6-8; Hebreos 4:16

PADRE, te alabo porque tú has derramado gracia, fe y amor de nuestro Señor Jesús sobre mí en abundancia. Me has justificado gratuitamente por tu gracia para que pudiera tener la esperanza de la vida eterna. Tu gracia y tu paz abundarán para mí. Tu divino poder me ha dado todo lo que necesito para la vida y la piedad. Mediante tu gracia me has dado tus grandes y preciosas promesas para que por ellas pueda participar de la naturaleza divina y escapar a la corrupción de este mundo.

REFLEXIÓN CORTA: Alumbrado el camino


Querien Vangal

Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida.

La ciudad era muy oscura en las noches sin luna como aquella. En determinado momento, se encuentra con un amigo. El amigo lo mira y de pronto lo reconoce.

Se da cuenta de que es Guno, el ciego del pueblo. Entonces, le dice:

- ¿Qué haces Guno, tú ciego, con una lámpara en la mano? Si tú no ves..

Entonces, el ciego le responde:

- Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco la oscuridad de las calles dememoria. Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mi…

Alumbrar el camino de los otros no es tarea fácil… Muchas veces en vez de alumbrar oscurecemos mucho más el camino de los demás… ¿Cómo? A través del desaliento, la crítica, el egoísmo, el desamor, el odio, el resentimiento…

¡Qué hermoso sería sí todos ilumináramos los caminos de los demás! Sin fijarnos si lo necesitan o no… Llevar luz y no-oscuridad…

Todos pasamos por situaciones difíciles a veces… Pero no debemos proyectar nuestro dolor cuando alguien desesperado busca ayuda en nosotros…

Nuestro dolor es y fue importante pero se minimiza si ayudamos a otros a soportarlo, si ayudamos a otro a sobrellevarlo…

Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.

Mateo 5:16 (NVI)



¡Quiero ser feliz!


Por Mario R. Serrano

Si quieres ser feliz, no busques en el lugar equivocado, busca a Dios, solo en el encontraras todo lo que necesitas.

La búsqueda de la felicidad ocupa en todos los seres humanos, el primer lugar en la escala de motivación. Todos compartimos el mismo deseo, la misma filosofía, el objetivo principal en la vida es ser felices.

Nadie desea vivir para sufrir o para lamentar cada paso que dé. Nuestro mayor deseo es encontrar la senda que conduce a la felicidad verdadera, esa prosperidad que satisface el alma y deleita el espíritu, brindándonos paz sin medida.

Salomón fue el rey más sabio y próspero de todos los reyes de Israel (Ecl 1:16). Antes y después de él, ningún rey gozo de tanta sabiduría, ciencia y prosperidad. Él se dedicó a buscar el significado de las cosas, en particular, el verdadero significado de la vida y la felicidad.

A diferencia de los filósofos de la antigüedad, Salomón tenía un panorama más amplio y completo sobre la vida y la esencia de la felicidad.

Los grandes filósofos griegos por ejemplo, buscaban también respuestas a todos los interrogantes referentes a la existencia y la felicidad, pero sus conceptos eran desprendidos de la gran capacidad de observación y análisis que poseían, en cambio Salomón, no solo fue dotado de una mente brillante capaz de hacer conjeturas precisas y detalladas sino que a todo ello le agrego la experiencia personal (Eclesiastés 2:3), él no solamente veía como se hacían o desarrollaban determinadas cosas, sino que también, debido a su gran riqueza y posición de liderazgo, pudo experimentarlas en su vida personal.

Según el relato bíblico, él no se privó de nada. Entrego su vida a los placeres, a la adquisición de bienes materiales y su fama supero a la de todos sus contemporáneos.

Nunca hubo en Israel, ni antes ni después, un rey como él.

Además podríamos agregar que cuando escribe este libro, el libro de Eclesiastés, del cual estamos tomando la base de este mensaje, Salomón estaba en la etapa final de sus días, no a punto de morir, sino más bien en su etapa de madurez. Esto le da a su punto de vista peso y equilibrio ya que en esta etapa podemos saber qué es lo que tiene verdadero valor en la vida. Siempre presto atención a la gente mayor, a sus consejos, a sus vivencias, ya que puedo comprender en pocos instantes lo que a ellos les llevo años aprender, o quizás, toda una vida.

Te propongo un ejercicio. Toma un bolígrafo, un papel y escribe una lista con 20 cosas que te gustaría hacer, tener o ser en la vida y que crees que te brindarían felicidad si pudieras hacerlas realidad. Luego de elaborar la lista imagina que estas en los últimos momentos de tu vida... ¿cuantas cosas de tu lista tendrían realmente valor? ¿Cuántas de estas cosas realmente lamentarías no haber hecho, ahora que estas a un paso de la eternidad?.

Normalmente en esos momentos las personas no se lamentan por no haber tenido la casa de sus sueños o el auto último modelo que tanto deseaban, en esos momentos posiblemente lamentemos lo que no dijimos, o no hicimos, como por ejemplo pedir perdón a aquellos que herimos con nuestras palabras, hechos o actitudes, perdonar a quienes nos hirieron, pasar más tiempo con nuestros seres queridos, haber ayudado más a quienes necesitaban de nosotros, habernos esforzado más en nuestro matrimonio o en nuestra relación con Dios, seguramente podrías agregar mucho más a esta lista.

La falta de dinero es una de las razones más habituales que la gente utiliza para explicar su insatisfacción en la vida. Muchos dicen "Si tuviera suficiente dinero haría esto o aquello y entonces sería realmente feliz". Muchas de esas personas, cuando llegan a tener ese dinero, no realizan sus sueños y siguen siendo igualmente desdichadas, lo que prueba que su problema no era la falta de dinero. Buscaron opulencia y más tarde, después de conseguirla, descubrieron que todavía son infelices. Muchos en el intento de alcanzar algún logro en su vida olvidan la parte más esencial de ella. Otros, después de conseguir algún tipo de éxito, deciden abandonar sus hogares separándose de sus familias, para luego comenzar otra, creyendo encontrar allí la verdadera felicidad, con el paso del tiempo los que siguen ese camino llegan a la misma conclusión, que la senda iniciada, solo era una ilusión, y de allí en más llevan una vida de sufrimiento y dolor.

Es común confundir posesiones de bienes terrenos, poder y riquezas, con triunfo y felicidad.

Es claro que el dinero no hace la felicidad, como tampoco lo hace la ausencia de este. Es bueno poseer dinero, lo malo es que el dinero te posea a ti.

La esencia de la vida no se esconde en el dinero ni en bienes materiales; estos son necesarios pero nunca elementales.

Salomón fue claro en y directo en relación a las riquezas y a los placeres de esta vida, su conclusión fue la siguiente "...he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu y sin provecho debajo del sol." (Eclesiastés 2:11)

Comprendió también que no hay felicidad en esta vida separados de Dios, ya que él nos brinda la capacidad de disfrutar todas las cosas (Ec 2:24).

Lamentablemente muchos tienen un vacío tan grande en sus corazones que no pueden encontrar satisfacción prácticamente en nada. Dinero, popularidad, bienes materiales, éxito laboral o ministerial, logros académicos, vacaciones, placeres, etc..., nada de ello puede aliviar o satisfacer la profunda necesidad interior. En cambio, cuando la plenitud de Dios llena tu alma, descubres la felicidad en las cosas simples de esta vida.

Salomón concluye su enseñanza con el siguiente resumen "Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre." (12:13)

Si quieres ser feliz, no busques en el lugar equivocado, busca a Dios, amalo con todo tu corazón, síguelo, solo en el encontraras todo lo que necesitas para ser verdaderamente feliz..."prueben y vean que el Señor es bueno; dichosos los que en él se refugian..." (Salmo 34:8



NO ME ACORDARE MAS de sus pecado


Querien Vangal

No importa cuál sea su problema o cuán mal se sienta como resultado de él, Dios lo ama. En Jesucristo, Él le ha dado una vida nueva. Él le proveerá nuevos amigos que lo amen, lo acepten, lo aprecien y lo confirmen. Usted está bien, y va a vencer a causa de Aquel que vive en usted y se interesa por usted.

A pesar de lo que pueda haber hecho, usted necesita una revelación de lo que Dios quiere decir en Jeremías 31:34: “Nunca más me acordaré de sus pecados”. Una vez que ha confesado su pecado y ha pedido perdón a Dios, si continúa trayéndoselo cada vez que viene en oración, está recordándole algo que Él ha prometido olvidar, algo que ha echado tan lejos de usted como el oriente del occidente (vea Salmos 103:12). Es necesario que comprenda que una vez que ha confesado sus pecados a Dios y le ha pedido que se los perdone, Él no sólo los ha perdonado, sino que realmente los ha olvidado.

Quizás tenga que mirarse al espejo y confesar sus fallas más profundas. Quizás tenga que decirle a Dios algo como: “Me hice un aborto”. O: “Cometí adulterio. Hice eso, Señor, y para mí es una maravilla comprender que puedo estar aquí y mirarme a la cara. Pero puedo hacerlo porque sé que aunque hice algo malo, tú has alejado de mí mis pecados tan lejos como está el este del oeste, ¡y no te acuerdas más de ellos!”

Sea cual fuere su pecado o su falla, es necesario que lo confiese a Dios y luego se le libere de ello. Deje de castigarse por algo que está en el pasado. Rehúse recordar algo que Dios ha elegido olvidar.



Las Consecuencias de Deslizarse



Pastor Charles Stanley

HEBREOS 3.12, 13

Deslizarse espiritualmente —alejarse de manera gradual de Dios y de su voluntad— es dejar de ir en dirección a Dios. Al igual que el bote abandonado es arrastrado por el agua, el creyente se aleja de manera lenta e indiferente de la obediencia a Dios, el estudio regular de la Biblia, la oración y la reunión con los otros cristianos.

Una vida a la deriva está fuera de la voluntad de Dios y, por tanto, es pecado. El Espíritu Santo aguijonea la conciencia del creyente y le envía el mensaje de que se ha salido del camino, pero es proclive a ignorar la advertencia. Si el cristiano justifica siempre su extravío y no reconoce su pecado, su conciencia se volverá poco a poco más insensible. Quien se vuelve indiferente al pecado, ha preparado el camino para tener una conducta cada vez más pecaminosa y sentir menos culpa. ¿Puede usted imaginar una situación más peligrosa?

Cuando la conciencia del creyente que ha quedado a la deriva se vuelve insensible, sus oídos espirituales también son anestesiados; la verdad no logra entrar porque la persona ha dado cabida en su mente a actitudes y filosofías equivocadas. Además, su corazón se endurece a las cosas de Dios. Al huir de testimonios en cuanto al poder, la gracia y la misericordia de Dios, evita situaciones que pudieran despertar de nuevo su conciencia y mover su espíritu al arrepentimiento.

Las personas se alejan de Dios en busca de más libertad y más placer. Pero las consecuencias son un corazón endurecido, una conciencia entumecida y unos oídos sordos. El creyente apartado sacrifica la vida de victoria en Cristo, por una existencia carente de satisfacción permanente.


Las Consecuencias de Deslizarse

HEBREOS 3.12, 13

Deslizarse espiritualmente —alejarse de manera gradual de Dios y de su voluntad— es dejar de ir en dirección a Dios. Al igual que el bote abandonado es arrastrado por el agua, el creyente se aleja de manera lenta e indiferente de la obediencia a Dios, el estudio regular de la Biblia, la oración y la reunión con los otros cristianos.

Una vida a la deriva está fuera de la voluntad de Dios y, por tanto, es pecado. El Espíritu Santo aguijonea la conciencia del creyente y le envía el mensaje de que se ha salido del camino, pero es proclive a ignorar la advertencia. Si el cristiano justifica siempre su extravío y no reconoce su pecado, su conciencia se volverá poco a poco más insensible. Quien se vuelve indiferente al pecado, ha preparado el camino para tener una conducta cada vez más pecaminosa y sentir menos culpa. ¿Puede usted imaginar una situación más peligrosa?

Cuando la conciencia del creyente que ha quedado a la deriva se vuelve insensible, sus oídos espirituales también son anestesiados; la verdad no logra entrar porque la persona ha dado cabida en su mente a actitudes y filosofías equivocadas. Además, su corazón se endurece a las cosas de Dios. Al huir de testimonios en cuanto al poder, la gracia y la misericordia de Dios, evita situaciones que pudieran despertar de nuevo su conciencia y mover su espíritu al arrepentimiento.

Las personas se alejan de Dios en busca de más libertad y más placer. Pero las consecuencias son un corazón endurecido, una conciencia entumecida y unos oídos sordos. El creyente apartado sacrifica la vida de victoria en Cristo, por una existencia carente de satisfacción permanente.


El peligro de Deslizarse

Una hermosa tarde, mi mejor amigo y yo encontramos un bote abandonado flotando en el río. Tenía los remos rotos, pero eso no pareció ser un impedimento para un par de adolescentes. Subimos al bote, y nos dejamos llevar por la corriente. No estoy seguro de cuánto tiempo pasó mientras estuvimos flotando a la deriva, pero supimos que estábamos en problemas cuando oímos un estruendo. Más adelante el agua se precipitaba sobre una represa. Aterrorizados, echamos mano de los remos rotos y nos pusimos a remar con fuerza contra la corriente. Nos las arreglamos para llegar bien cerca de la orilla, y saltamos, pero el bote cayó en la represa. Lo que comenzó como una diversión sencilla terminó casi en una tragedia.

Eso es exactamente lo que sucede con muchas personas hoy. Lo que comienza como una diversión, termina en un naufragio porque las personas se dejan llevar por la corriente, sin pensar antes o darse cuenta de que se están alejando de la seguridad que ofrece el plan de Dios. Según la actitud prevaleciente en la sociedad moderna, Dios no hace falta mientras la corriente esté tranquila. En otras palabras, cuando hay buenos ingresos, la familia está libre de riesgos y la salud es estable, ir con la corriente parece bien. Pero, en realidad, una persona a la deriva está siendo arrastrada a corrientes contrarias a Cristo y la iglesia.

El pasaje de hoy enseña que el sabio ve el futuro, y evita el desastre. Dicho de otra manera: Dejarse llevar por la corriente es una insensatez. En muchos aspectos de la vida —matrimonio, familia, finanzas, etc.— necesitamos tener un plan de navegación claro para tener éxito (Pr 3.6).



Dios NO OLVIDA (devocional corto)


Querien Vangal

Quisiera compartir una verdad con usted. Hagamos lo que hagamos usted y yo, aun en secreto, Dios lo ha registrado. No va a olvidarlo. Vendrá el día en que nuestras buenas obras serán puestas de manifiesto.

Cada oración que hemos elevado, cada vez que nos hemos sometido a la autoridad cuando queríamos rebelarnos, cada ocasión en que confesamos la Palabra de Dios cuando nuestras emociones nos gritaban que dijéramos cosas negativas: cada acto de obediencia está registrado y será recompensado. Cada vez que asumimos nuestra posición de fe, adoración, y nos mantuvimos confesando lo bueno, cada vez que ofrecimos a Dios sacrificio de alabanza, Dios lo recuerda. Él no olvida las cosas que hemos hecho bien. Las tiene registradas en su libro de hechos memorables, como leemos en Hebreos 6:10: “Porque Dios no es injusto como para olvidarse de las obras y el amor que, para su gloria, ustedes han mostrado sirviendo a los santos, como lo siguen haciendo”.

Mardoqueo había hecho algunas buenas obras, pero sin hacer mucho ruido al respecto. Las había hecho en secreto, como para el Señor. La Palabra enseña que cuando hacemos buenas obras, no debemos dejar que nuestra mano izquierda sepa lo que hace la derecha (Mateo 6:3,4). Esto significa que deberíamos hacer lo que sentimos que Dios nos está guiando a hacer, hacerlo para su gloria, y luego olvidarlo y seguir con nuestros asuntos. No significa darnos una palmadita en la espalda o decir a los demás lo que hemos hecho, sino simplemente saber que nuestra recompensa vendrá de Dios a su debido tiempo. En el momento exacto de Dios, Él recompensó a Mardoqueo (vea Ester 6:1.3), y puede estar seguro de que hará lo mismo con usted.



Cuatro claves para una vida de milagros


Por Fernando A. Jiménez

Dios puede hacer mucho con lo poco. Solo basta que depositemos nuestra confianza en Él y tengamos la certidumbre de que es Aquél que todo lo puede.

Quedar sin empleo en una época en la que Colombia atravesaba por la más profunda recesión económica de su historia, le pareció algo muy grave, pero más grave aún el que de una paso a dos y luego a tres cuotas atrasadas en el pago de su apartamento.

Al principio se convenció de que podría resolver el problema, y Juan José se ocupó de cubrir las necesidades de alimentación para su esposa y dos hijos.

Los días del calendario fueron creciendo hasta la tarde de miércoles, cuando todavía se encontraba buscando en la sección de clasificados de ofertas de trabajo en un diario local, cuando tocaron a la puerta y el rostro del cartero evidenció lo que deseó nunca llegara: un anuncio de cobro jurídico.

Años atrás había prestado un dinero, inicialmente a interés. Aquél a quien se lo facilitó con la promesa de regresarlo seis meses después, jamás cumplió ni con el pago de los intereses ni con la devolución del dinero. Y se cansó de pelearse con él. No tenía mayores garantías de que recibiría el pago.

Por eso, cuando recibió información sobre el proceso que iniciarían en su contra, le pasó por la mente la idea de renovar el cobro. "No tiene sentido, me llenaré de nuevas preocupaciones que no tienen sentido", razonó y desistió de la idea.

Lo que sí hizo fue volver la mirada al Señor Jesucristo en procura de ayuda. Nunca antes como en ese momento, había clamado con tanta fe. Dos días antes de que se venciera el plazo de cancelar la totalidad del dinero, sonó el teléfono. La persona que le debía dinero estaba al otro lado de la línea:--Lamento haberme demorado tanto en llamarle—dijo--, pero recién ahora tengo el dinero. Deseo saber en qué momento puedo acercarme a su apartamento para cancelarle hasta el último peso...—

Juan José agradeció a Dios su infinita misericordia. Aquél era el dinero, en la cuantía exacta, para hacer un primer pago del pacto de refinanciación de la deuda que le proponían en la carta del abogado.

El mismo Señor Jesús de ayer...

Cuando vamos a las Escrituras leemos que "Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos"(Hebreos 13:8). Por esa razón estamos convencidos de que la época de los milagros no ha terminado; por el contrario, sigue vigente.

Si nos asiste este convencimiento, es apenas natural tener la certeza de que el amado Dios responderá a nuestro clamor en procura de la provisión divina. En particular hay un pasaje que leemos en el evangelio de Mateo, en el capítulo 15 desde el versículo 32 al 39, que nos arroja importantes enseñanzas para ponerlas en práctica en nuestra cotidianidad. A partir del texto aprendemos los siguientes principios:

1. El Señor Jesús se preocupa por las necesidades de Su pueblo:

Es interesante notar que después de largas jornadas escuchando las enseñanzas del Maestro, Él estaba preocupado por el bienestar de la multitud de seguidores. "Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: --Siento compasión de esta gente porque ya llevan tres días conmigo y no tienen nada que comer. No quiero despedirlos sin comer, no sea que se desmayen por el camino. "(Mateo 15:32. Nueva Versión Internacional).

¿Puede apreciar el profundo contenido de estas palabras? Son las mismas que saldrían de labios de un Padre amoroso preocupado por sus hijos. El cuidad de los más mínimos detalles. Conoce la situación difícil que enfrentamos y desea intervenir. Sin embargo es necesario que clamemos a Él en procura de ayuda.

2. El problema: la razón humana sólo mira las limitaciones:

Cuando a todo lo que ocurre alrededor, y en particular en cuanto a los problemas, le aplicamos la lógica humana, nos asaltará el desánimo y la palabra "Imposible" es probable que aflore una y otra vez a nuestros labios. Esa circunstancia se produjo entre los discípulos del Señor Jesús cuando oyeron que la misión inmediata era la alimentación de decenas de personas.

"Los discípulos objetaron: --¿Dónde podríamos conseguir en este lugar despoblado suficiente pan para dar de comer a toda esta multitud?"(Mateo 15:33. NVI).

Dios puede hacer mucho con lo poco. Solo basta que depositemos nuestra confianza en Él y tengamos la certidumbre de que es Aquél que todo lo puede.

Comprendo que puede estar experimentando una situación compleja, pero también me asiste el convencimiento de que no constituye nada imposible para nuestro amado Señor.

3. Sólo basta confiar, Dios obrará milagros:

Aunque en criterio de cualquier ser humano unos pocos panes y peces no servían en absoluto para satisfacer el hambre de decenas de hombres, mujeres y niños, cuando sometemos al Señor esa situación que nos inquieta, todo cambia.

"--¿Cuántos panes tienen? --les preguntó Jesús. --Siete, y unos pocos pescaditos. Luego mandó que la gente se sentara en el suelo. Tomando los siete panes y los pescados, dio gracias, los partió y se los fue dando a los discípulos. Éstos, a su vez, los distribuyeron a la gente."(Mateo 15:34-36. NVI).

¿Considera usted que con hechos portentosos como el descrito por el evangelista, hay algo imposible para Dios? En absoluto. Por esa razón aquello que está requiriendo, se cumplirá si va al Señor en oración. No cese de clamar.

4. Si esperamos en Dios, Él responde:

Todo cuanto necesita nuestro amado Padre es que le permitamos tomar control de los problemas y necesidades que enfrentamos. Cuando lo hacemos, dejando de lado toda sombra de duda o de autosuficiencia, Él responde. Así quedó testimoniando con el mover maravilloso que produjo Jesucristo en aquella multitud.

"Todos comieron hasta quedar satisfechos. Después los discípulos recogieron siete cestas llenas de pedazos que sobraron. Los que comieron eran cuatro mil hombres, sin contar a las mujeres y a los niños."(Mato 15:37-39).

¿Usted piensa seguir experimentando la misma crisis que hasta ahora?¿Por qué no decide someter esa situación en manos del Señor? Hoy es el día para hacerlo. Ore, confíe y espere en Dios. ¡La respuesta vendrá! Y reciba a Jesús como su Salvador.



Cuatro claves para una vida de milagros

Dios puede hacer mucho con lo poco. Solo basta que depositemos nuestra confianza en Él y tengamos la certidumbre de que es Aquél que todo lo puede.

Quedar sin empleo en una época en la que Colombia atravesaba por la más profunda recesión económica de su historia, le pareció algo muy grave, pero más grave aún el que de una paso a dos y luego a tres cuotas atrasadas en el pago de su apartamento.

Al principio se convenció de que podría resolver el problema, y Juan José se ocupó de cubrir las necesidades de alimentación para su esposa y dos hijos.

Los días del calendario fueron creciendo hasta la tarde de miércoles, cuando todavía se encontraba buscando en la sección de clasificados de ofertas de trabajo en un diario local, cuando tocaron a la puerta y el rostro del cartero evidenció lo que deseó nunca llegara: un anuncio de cobro jurídico.

Años atrás había prestado un dinero, inicialmente a interés. Aquél a quien se lo facilitó con la promesa de regresarlo seis meses después, jamás cumplió ni con el pago de los intereses ni con la devolución del dinero. Y se cansó de pelearse con él. No tenía mayores garantías de que recibiría el pago.

Por eso, cuando recibió información sobre el proceso que iniciarían en su contra, le pasó por la mente la idea de renovar el cobro. "No tiene sentido, me llenaré de nuevas preocupaciones que no tienen sentido", razonó y desistió de la idea.

Lo que sí hizo fue volver la mirada al Señor Jesucristo en procura de ayuda. Nunca antes como en ese momento, había clamado con tanta fe. Dos días antes de que se venciera el plazo de cancelar la totalidad del dinero, sonó el teléfono. La persona que le debía dinero estaba al otro lado de la línea:--Lamento haberme demorado tanto en llamarle—dijo--, pero recién ahora tengo el dinero. Deseo saber en qué momento puedo acercarme a su apartamento para cancelarle hasta el último peso...—

Juan José agradeció a Dios su infinita misericordia. Aquél era el dinero, en la cuantía exacta, para hacer un primer pago del pacto de refinanciación de la deuda que le proponían en la carta del abogado.

El mismo Señor Jesús de ayer...

Cuando vamos a las Escrituras leemos que "Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos"(Hebreos 13:8). Por esa razón estamos convencidos de que la época de los milagros no ha terminado; por el contrario, sigue vigente.

Si nos asiste este convencimiento, es apenas natural tener la certeza de que el amado Dios responderá a nuestro clamor en procura de la provisión divina. En particular hay un pasaje que leemos en el evangelio de Mateo, en el capítulo 15 desde el versículo 32 al 39, que nos arroja importantes enseñanzas para ponerlas en práctica en nuestra cotidianidad. A partir del texto aprendemos los siguientes principios:

1. El Señor Jesús se preocupa por las necesidades de Su pueblo:

Es interesante notar que después de largas jornadas escuchando las enseñanzas del Maestro, Él estaba preocupado por el bienestar de la multitud de seguidores. "Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: --Siento compasión de esta gente porque ya llevan tres días conmigo y no tienen nada que comer. No quiero despedirlos sin comer, no sea que se desmayen por el camino. "(Mateo 15:32. Nueva Versión Internacional).

¿Puede apreciar el profundo contenido de estas palabras? Son las mismas que saldrían de labios de un Padre amoroso preocupado por sus hijos. El cuidad de los más mínimos detalles. Conoce la situación difícil que enfrentamos y desea intervenir. Sin embargo es necesario que clamemos a Él en procura de ayuda.

2. El problema: la razón humana sólo mira las limitaciones:

Cuando a todo lo que ocurre alrededor, y en particular en cuanto a los problemas, le aplicamos la lógica humana, nos asaltará el desánimo y la palabra "Imposible" es probable que aflore una y otra vez a nuestros labios. Esa circunstancia se produjo entre los discípulos del Señor Jesús cuando oyeron que la misión inmediata era la alimentación de decenas de personas.

"Los discípulos objetaron: --¿Dónde podríamos conseguir en este lugar despoblado suficiente pan para dar de comer a toda esta multitud?"(Mateo 15:33. NVI).

Dios puede hacer mucho con lo poco. Solo basta que depositemos nuestra confianza en Él y tengamos la certidumbre de que es Aquél que todo lo puede.

Comprendo que puede estar experimentando una situación compleja, pero también me asiste el convencimiento de que no constituye nada imposible para nuestro amado Señor.

3. Sólo basta confiar, Dios obrará milagros:

Aunque en criterio de cualquier ser humano unos pocos panes y peces no servían en absoluto para satisfacer el hambre de decenas de hombres, mujeres y niños, cuando sometemos al Señor esa situación que nos inquieta, todo cambia.

"--¿Cuántos panes tienen? --les preguntó Jesús. --Siete, y unos pocos pescaditos. Luego mandó que la gente se sentara en el suelo. Tomando los siete panes y los pescados, dio gracias, los partió y se los fue dando a los discípulos. Éstos, a su vez, los distribuyeron a la gente."(Mateo 15:34-36. NVI).

¿Considera usted que con hechos portentosos como el descrito por el evangelista, hay algo imposible para Dios? En absoluto. Por esa razón aquello que está requiriendo, se cumplirá si va al Señor en oración. No cese de clamar.

4. Si esperamos en Dios, Él responde:

Todo cuanto necesita nuestro amado Padre es que le permitamos tomar control de los problemas y necesidades que enfrentamos. Cuando lo hacemos, dejando de lado toda sombra de duda o de autosuficiencia, Él responde. Así quedó testimoniando con el mover maravilloso que produjo Jesucristo en aquella multitud.

"Todos comieron hasta quedar satisfechos. Después los discípulos recogieron siete cestas llenas de pedazos que sobraron. Los que comieron eran cuatro mil hombres, sin contar a las mujeres y a los niños."(Mato 15:37-39).

¿Usted piensa seguir experimentando la misma crisis que hasta ahora?¿Por qué no decide someter esa situación en manos del Señor? Hoy es el día para hacerlo. Ore, confíe y espere en Dios. ¡La respuesta vendrá! Y reciba a Jesús como su Salvador.



Cuando una puerta se cierra


Por Esteban Correa

Cuando una puerta se cierra, puedes quedarte tranquilo, porque de cualquier forma que suceda, Dios siempre tiene algo mucho mejor.

"Yo iré delante de ti, y te allanaré los lugares torcidos; haré pedazos puertas de bronce y cerrojos de hierro". Isaías 45:2

A veces nos desilusionamos mucho cuando una puerta se nos cierra.

Pero si vemos las cosas desde el punto de vista de Dios, tal vez haya algo que no alcanzamos a ver, seguramente hay un plan futuro, algo que ahora no entendemos bien, pero en lo que debemos confiar porque el Señor esta en control de todo a nuestro favor.

Una puerta puede cerrarse por alguno de los siguientes motivos:

1. No estamos preparados aun

A veces queremos cosas muy buenas y grandes, pero no estamos preparados aun. En una ocasión me encontraba muy ansioso para llegar a una gran meta, quería que todo pase rápido, y esto me tenía mal, en ese momento llegó a mi corazón una palabra que me hizo entender que aún no estaba preparado para algo tan grande y lo comprendí completamente y lo acepte.

A veces es peor recibir ciertas cosas si aun no estamos preparados, si no tenemos la madurez espiritual y emocional, la entereza de carácter, el conocimiento necesario, la experiencia, o si hay cosas en nuestro interior que no podrían procesar correctamente el efecto de una gran bendición.

2. Hemos cometido un error

A veces las puertas se cierran por un error nuestro, por no habernos informado y tomado los recaudos necesarios para lograr que una oportunidad se abra. Por apresurarnos y emocionarnos desmedidamente con algo que no entendemos bien como funciona, son cosas que no consultamos en oración.

Algunos quieren ganar dinero con negocios que no saben hacer y no se capacitaron para ello. Otros pretenden que les den oportunidades en trabajos o ministerios a los cuales aun no califican para estar. Demos gracias a Dios también cuando estas puertas se cierran porque hemos logrado detectar el error, y ahora podemos aprender y volverlo a intentar más inteligentemente para que esa puerta se abra ampliamente.

3. No es nuestro lugar asignado

Hay quienes somos muy perspicaces y ocurrentes para idear cosas, crear proyectos, ministerios, armar negocios o darles ideas a otros para que las hagan, pero muchas de esas cosas la mayoría de las veces no funcionan, simplemente porque son ideas meramente humanas, no tienen un inicio en el plan de Dios. Son cosas que no están en nuestro lugar asignado en la agenda de Dios. Cuando demasiadas veces insistes con algo que no tiene ningún resultado, o muy poco, debes abandonarlo, cambiar de lugar, o cambiar de método. Por el contrario, cuando hacemos algo que comienza a dar resultados, es una buena señal para seguir. La voluntad de Dios no es solo sentir, sino comprobar (Rom 12:2). A veces somos muy tercos y queremos seguir con algo que en el fondo de nuestro corazón no nos convence del todo, hay una inquietud que nos dice que algo no anda bien. Sin embargo, por ser tan obstinados con alguna otra cosa que nos parece motivadora en el mismo tema seguimos adelante, y luego comprobamos que por allí no era el camino.

Demos gracias a Dios si esa puerta se cerró, porque aprendemos a ser un poco más prudentes, y ahora sabemos que debemos combinar nuestra estrategia y parecer, con lo que nos dice el Espíritu Santo.

4. Porque Dios tiene algo mejor

Esta es la mejor de las puertas cuando se cierra, pero la más difícil de entender. Se trata de algo que nos parece muy bueno, que nos gusta y nos da paz, como poder ejemplo poder llegar a un puesto de trabajo, ministerio o lograr algo en cualquier actividad. Pero lo cierto es que Dios tiene planes mayores y mejores para nosotros. No entendemos porque, hicimos todo bien, sin embargo, esa puerta se cerró.

Nos desilusionamos y nos frustramos, nos quejamos y desanimamos, pero luego de un tiempo recordamos y le damos gracias a Dios porque eso nos hubiera desviado de una oportunidad muchísimo mejor que ahora tenemos.

Cuando una puerta se cierra, puedes quedarte tranquilo, porque de cualquier forma que suceda, Dios siempre tiene algo mucho mejor. Su voluntad es agradable y perfecta.



Cruza al Otro Lado


Por Eduardo Gavilán

Marcos 4:35 dice: "Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado". Todo día tiene una noche, y todo proceso tiene un comienzo. Muchos de ustedes sienten que ya no están en el día, sino en la noche. Noche es sinónimo de confusión, de ceguera. Es no saber en donde estoy parado, o hacia donde me dirijo. Todo día, por más espléndido que parezca, tiene una noche. Y no puede haber un proceso, si no hay un comienzo.

Y muchas veces, en esas noches que transitamos, es en donde comienzan las procesos. Es cuando menos lo esperas que te llegan esas circunstancias difíciles. Jesús les dijo a los discípulos: Vengan, pasemos al otro lado. El otro lado es a donde Cristo desea llevarnos, es la tierra del propósito y de la bendición. Ahora bien, desde el punto en donde te encuentras, hasta el otro lado, existe una distancia. Y al recorrido de esa distancia es que le llamamos: "proceso".

Es en el proceso en donde Dios comenzará a quitar de tu corazón aquellas cosas que desagradan al corazón del Señor. Los procesos buscan hacerte más parecido a Cristo, y menos parecido a ti; es decir, menguar nosotros, para que Cristo crezca en nosotros. Pero cuando los procesos vienen a nuestras vidas, no lo vemos de esa manera; sino que los vemos como las crisis. ¿Alguna vez has estado en una crisis de muerte?

Bueno, permíteme llevarte a los siguientes versículos de la lectura anterior. Marcos 4:35-38 dice: "Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado. Y despidiendo a la multitud, le tomaron como estaba, en la barca; y había también con él otras barcas. Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba. Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?"

Aquí es donde está lo interesante de la historia: es Cristo quien dice que pasen al otro lado. Yo no puedo querer pasar al otro lado, si no tengo al Señor delante de mí. No puedo avanzar en ningún aspecto, si no es el Señor quien va delante de mí. Yo no puedo moverme delante de la nube, sino detrás de la nube; porque cuando me muevo detrás de la nube de Dios, no importan los problemas que vengan, Dios está en control de mi vida porque estoy sometido en obediencia a Él.

Y Jesús, siendo Dios hecho carne, sabía que cuando entraran en el mar, el mar arreciaría y habría una gran tormenta. Ojo con esto, si el Maestro quiere llevarme a atravesar la tormenta, es porque Él tiene dominio y control de todas las cosas. ¿Quieres saber si verdaderamente confías en Dios? Déjate llevar hacia la tormenta. Allí es donde tu fe te salvará, o tu temor te hundirá en las aguas. Uno no sabe que tiene fe sino en los momentos difíciles. Porque cuando a uno le va bien, uno siempre tiene fe. Cuando las cosas andan mal, es ahí en donde aparece la fe.

Dice la Biblia que se levantó una gran tempestad de viento, y echaba olas en el barco, de tal manera que se estaba hundiendo; y para colmo Jesús estaba durmiendo en medio de la tormenta. Ya me imagino a Pedro pensando: "Que lindo éste, nosotros muriéndonos, y Él sin preocupaciones, durmiendo." Tal vez Andrés le diria a Pedro: "Bueno, Pedro, entiende que el Maestro estaba ministrando, es normal que esté cansado". Y posiblemente en medio de la discusión, unos cuantos discípulos se arriesgaron a despertarlo, y le dijeron: "Maestro, ¿no te importa que muramos acá mismo?"

¡Qué pregunta más linda! "Señor, ¿no te importa que muramos?". Ahora bien, lo que nos ocurre a muchos de nosotros en medio de las tormentas es que decimos con nuestros hechos o palabras, que al Señor no le importa como estemos. Algunos dicen: "Bueno Señor, tú estás en tu trono en el cielo que es perfecto, y yo estoy acá en la tierra ahogándome en los problemas. ¿Me vas a dejar morir o qué?"

Sabes, hablándote de esto siento una carga en mi corazón, es como si me dieran un golpe al corazón. Creo que así mismo se sintió Jesús al oír esas palabras. ¿Cómo te sentirías al oír esas palabras de las personas que amas? Jesús siempre tuvo cuidado de sus discípulos, en donde quiera que los llevaba, siempre los cuidaba y les daba palabra de ánimo y aliento. Y sin embargo, los apóstoles dudaron en ese momento del amor de Jesús. La tormenta les hizo dudar del amor de Dios hacia ellos.

¿Acaso las tormentas te están haciendo dudar de que Dios te ama y está contigo? Es bueno decir que Dios está conmigo cuando me va bien, pero desde que me comienza a ir mal, le pregunto al Señor que en donde se escondió, que por qué me desamparó, que donde está, etc. Cuando las tormentas te hacen dudar del amor de Dios, es porque aún no ha habido perfeccionamiento en el amor. Dile a Dios en esta hora que te ayude a nunca dudar de su amor.

Los procesos revelarán las áreas de tu corazón que necesitan ser transformadas por el Señor. Y esta tormenta en la vida de los apóstoles les estaba demostrando que habían áreas que Jesús debía de trabajar en ellos, antes de llevarlos al otro lado. No sé cual sea tu opinión, pero las tormentas en mi vida han sido necesarias para mostrarme las áreas que Dios debe trabajar conmigo.

Hay tormentas que provienen de Satanás, y debemos reprenderlas y no recibirlas. Pero cuando la tormenta proviene de Dios, podemos hacer todos los ayunos y todas las vigilias, y orar y orar, y no cesará hasta que Cristo no nos muestre cuales áreas de nosotros deben ser trabajadas.

Marcos 4:39-40 dice: "Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza. Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?"

Jesús reprendió al viento, y ordenó al mar que se callara. Reprender algo tiene que ver con el ámbito espiritual, y callar y enmudecer con lo terrenal. Muchas veces, cuando el Señor te lleve al otro lado, el diablo se levantará en contra tuya. Satanás no quiere que el propósito de Dios se cumpla en tu vida. Cuando el enemigo levante el viento en contra tuya, repréndelo. Tú tienes autoridad sobre toda fuerza de maldad. Cristo reprendió el viento; también tú puedes reprender el viento.

Y es en medio de esas tormentas en donde muchas veces se levantarán en tu contra, diciéndote que no lo lograrás, que no podrás. Ordénales que se callen, porque en tu barca está montado Jesús, el Hijo de Dios. Di a la voz del desánimo, de la tristeza, de la miseria, que se callen, porque si Jesús lo hizo, también nosotros podremos, porque cosas mayores que Él haríamos, porque Él está al lado del Padre.

Termino diciendo lo siguiente: si Jesús está en tu barca, y en medio de la tormenta de tu vida, Él duerme, entonces gózate, porque significa que tienes la misma autoridad que Él tiene para callar al viento y al mar. Pero también debes saber que Él lo hará para mostrarte cuales áreas en tu corazón deben ser trabajadas. La Biblia dice que luego de esto se hizo grande bonanza. Luego que ellos vieron el poder de Dios, fueron llevados a un nuevo nivel de fe y confianza. Ésa es la grande bonanza que se hizo ese día.

No temas en cruzar al otro lado. Arriésgate a emprender nuevos proyectos, nuevas metas, a acercarte más a Dios. El Espíritu Santo quiere traer una gran bonanza sobre ti.