sábado, 23 de julio de 2011

Pesca en el lado profundo


















Por David Yonggi Cho













El que tiene un sueños se levanta temprano y duerme tarde y aun así no se cansa. Los sueños nos dan nuevas fuerzas y valor.









(Lucas 5:1-7) El Señor siempre recompensa lo que hacemos para él, Pedro le presto la barca para predicar a la multitud y le recompensó al instante. - Ve al lugar profundo y pesca - le dijo. Pero ´Pedro pensaba totalmente lo contrario.









Porque en el mar de Galilea solo se pesca de noche, después de salir el sol no se puede pescar. Era algo que cualquiera sabia. Pero Jesús dijo a Pedro que fuera a la parte profunda y tirara su red. Pasaba por alto el sentido común. Hermanos, muchísimas veces la palabra de Dios no concuerda con el sentido común.









Al leer la palabra decimos: pero a mi me parece que esto no funciona así. Pues nuestros pensamientos y los de Dios son muy diferentes. (Is. 55:8-9) Dice que nuestros pensamientos son diferentes a los de Dios como están distantes los cielos de la tierra. No se puede entender los de Dios con el pensamiento humano. Solo nos queda recibirlos por fe. Mateo 4:4 Dice que no solo de pan vivirá el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.









Porque es la verdad. El justo por la fe vivirá y esa fe viene de esa palabra. Tuve una gran campaña en una iglesia muy visitada hecha de piedra. Decidí construir una gran iglesia en ese lugar, pero no se podía, y puso un cartel que decía "Si alguien me ayuda a construir una iglesia en la ciudad le recompensare". Todos se burlaron; pero un estudiante de ingeniería pensó que no hay imposibles. El subió a una de las montañas y dijo: "¡Señor! dame la idea de como construir esa iglesia. El Señor le dijo: Allí donde estas parado es la iglesia. Nadie había tenido la idea de hacerla dentro de la montaña.









Todos decían que allí no se podía, pero los pensamientos de Dios eran diferentes. Solo en Finlandia hay una iglesia como esa en todo el mundo. Es tan hermosa y hoy día muchos turistas van a verla. Dios piensa diferente al Hombre. Si oímos la voz de Dios podemos experimentar grandes milagros en nuestras vidas. El método para resolver los problemas que deben resolverse por milagros no vienen del mundo sino de la palabra de Dios. Lo que no puede hacer el hombre lo hace Dios. Si oramos y oímos al Señor, el nos puede guiar hacia cosas que no imaginamos.









Yo soñaba con la iglesia de día y de noche. Soñaba que muchísimas personas iban y venían a ella.









Todas las personas tienen en el corazón "una tabla" donde dibujan lo que quieren lograr. Todos desean algo. Una nación sin sueños perece. Una persona o familia es lo mismo. Esto se llama ver lo que aun no es como si ya fuera. Al leer la palabra de Dios recibimos los sueños. Los jóvenes verán visiones y los ancianos soñaran sueños. Los que creen en Jesús, estudian la biblia y oran pueden hacer mayores obras que una persona común porque el Espíritu Santo le pone el sueño en el corazón. Si no soñamos nada, no iremos a ninguna parte. Lo que ocurra en mi futuro depende del sueño que tenga. Cuando Pedro confeso que trabajaron toda la noche pero no pescaron nada ya declaro su derrota. Tenía un sueño de derrota. Soñar es como tener un bebe, para ellos primero tiene que embarazarse. Debemos tener sueños positivos. Si tienen la actitud de






Pedro, no pescaran nada ni hoy ni mañana. Pero el Señor nos dice: Abre bien tu boca que yo la llenare. Significa que soñemos en grande.









El que tiene un sueños se levanta temprano y duerme tarde y Aun así no se cansa. Los sueños nos dan nuevas fuerzas y valor. Para engendrar un sueño el método es leer la palabra de Dios y orar. Muchos me critican diciendo que predico un evangelio comercial, pero el mismo Jesús dijo por el Espiritu Santo que vino para traer buenas nuevas de bendición a los pobres. El diablo vino para destruirnos pero Jesús dijo que vino para dar una vida abundante. Mas importante que ser rico o pobre es ser un soñador o no serlo. Aunque veamos algo como imposible, desde el momento que soñamos con el y lo imaginamos realizado ya empieza a venir a nosotros. Dibujen sus sueños en un papel, lo claven en la pared de modo que lo puedan ver al entrar y al salir. Que imaginen el sueño realizado, crean y den gracias a Dios. Al mirar la cruz debemos dibujar que nos va bien en todas las cosas así como prospera nuestra alma y que tenemos salud y una vida abundante. Me gusta el Salmo 103. La gente siempre dice cosas negativas pero el Señor dice solo positivas. Aunque oremos, sin sueños o metas no podemos esperar nada.









Clamar a voces sin ninguna meta solo son ruidos. Debemos clamar con una meta y un sueño especifico. Un psicólogo americano dijo que la persona que tiene un sueño tiene las defensas más altas, es más feliz y más fuerte ante las enfermedades, desesperaciones, y dificultades. Mas que aquel que se obsesiona por la realidad del presente.









La fe que tenia Jesús era diferente a la de Pedro. Todos tienen fe. Pero esa fe no debe ser humana sino profética de Dios. La humana esta basada en la experiencia, en el conocimiento, en la razón, en la ciencia, y en la humanidad. Aun siendo imposible Jesús le dijo que tirara porque la fe es la palabra y El mismo era la palabra. No creer en la palabra es no creer en Jesús. La fe viene por el oír la palabra de Dios. El no le dijo que tirara en otra parte sino en el lugar mas profundo. Pedro le dijo en tu palabra la tirare. Solo podía depender de ella. Ya no de su experiencia, de la ciencia o de su conocimiento, ni de sus sentidos. Pedro tiro las redes en la palabra de Jesús. Hagamos lo mismo. Cuando vienen enfermos a pedirme una oración yo les digo: La oración de fe salvara al enfermo y el Señor lo levantara. Yo ore con fe y ocurrirá según la palabra. Así que no dependa de sus sentidos conocimientos o experiencia. aunque no tenga ninguna señal solo de la palabra de Dios. Ocurre por fe. La fe no es que tiemble el cuerpo, o sentir algo caliente, si la palabra lo dice, allí hay fe. Recibir la palabra, confesar con la boca, y actuar. Juan1:1-3. La palabra es Dios y con ella creo al mundo. Así que lo que tenemos es muy valioso. El Señor nos ha dado una palabra que puede cambiar nuestro futuro y nuestras vidas. Si toman la palabra de Dios como una revelación para vuestras vidas se hará real. No la tenemos para mirarla. No es una novela. Ella nos dice: Como creas te sea hecho. ¿Creer en que? En la palabra, no en los sentidos ni en lo que vemos. Cuando nuestra fe esta basada en ella ¿que nos dice Jesús? ¡Grande es tu fe! Como creas te sea hecho. Si crees en Dios veras la gloria de Dios. Si quieren ver la gloria de Dios crean hoy en su palabra. El no esta allá en el firmamento. Ha trascendido el tiempo y el espacio y esta aquí. Y dijo que estaría con nosotros hasta el fin del mundo. ´









La fe que Pedro confeso no era la misma que lo que confeso Jesús. Pedro dijo: No se puede, no hay más. Jesús dijo que pescase muchos pescados, Él hablo en forma positiva. Lucas 5:5 Señor, toda la noche hemos estado trabajando y nada hemos pescado. Mientras vivimos en el mundo demasiadas veces hemos dicho; no tengo; no tengo gozo, no tengo dinero, no tengo paz, no tengo valor, no tengo salud, pero
Dios no quiere oír que no tienes. Venían los 12 espías que Moisés mando para espiar a Canaan y ellos dijeron: no hay. No podemos conquistar Canaan, no somos nada en comparación a ellos. No podemos vencerlos. Pero Josue y Caleb no dijeron lo mismo.









Ellos dijeron: ¡Dios nos lo ha entregado, podemos poseerla! Y luego Dios uso a esas dos personas para conquistar Canaan. Pedro le dijo a Jesús que trabajaron toda la noche y no había que pescar, pero Jesús le dijo que tirara muchas veces la red y pescara muchos pescados. Le dijo que se fuera al lugar mas profundo. Lucas 5:6-6. Jesús nunca nos pide que recojamos poco. Si trabajamos en venta no tenemos que vender poco, sino mucho. No debe ser para llenar solo nuestros vientres sino para que podamos compartir con el que no tiene. Cuando el Señor nos bendice tenemos el vaso lleno. Lucas 6:38 dice: Dad y se os dará medida buena apretada y remecida. Dios es igual. Si trabajamos en algo quiere que seamos como Pedro, su barca se lleno de tantos pescados que casi se hundió. El quiere darnos medidas buenas apretadas y rebosantes. ¿No es un Dios bueno? Vivo con un Dios bueno, por tanto, ocurren cosas buenas en mi vida. ¿Acaso si una mujer tiene un buen esposo no recibe buenos regalos? Jesús es nuestro esposo espiritual, no pueden ocurrirnos cosas malas. Después de que Pedro obedeció la palabra experimento un milagro. Se dio cuenta cuan bueno es Dios y luego fue siervo de El. Podemos hacer lo mismo, nuestras palabras deciden lo que pasara con nosotros. Si hablamos negativos pensamos así, creemos así y soñamos negativamente. La palabra es la más importante entre la fe, los sueños o los pensamientos. Si decimos: ¡Puedo hacerlo! así lo creemos, lo soñamos y esa fe nos lleva al éxito. Les pido que cuiden la forma de hablar. Sus palabras forman su futuro. Así como Dios creo el mundo con su palabra. Digan muchas palabras positivas. En el pasado, yo era muy negativo. Por eso Dios me ha bendecido mucho. Podemos decidir hablar en forma positiva. Rom. 10: 9~10. No vale creer si no lo confesamos. Así empiece a confesar ahora: ¡El Espíritu Santo esta conmigo, tengo salud, soy bendecido, soy feliz, tengo gozo, tengo paz, soy prospero, hay milagros en mi vida y me suceden cosas buenas! Entonces Dios hará obras sorprendentes. Dios obra de acuerdo a nuestros pensamientos, sueños, fe y confesión. Preparemos el ambiente para que venga y obre



























Mirando hacia adelante









Por Artemio Valdez





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Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey. 1 de Samuel 16:1






Es interesante notar que aun el profeta Samuel pasaba por estas cosas, él se aferró a un líder y la escritura dice que lo lloraba, pues Saúl como rey de Israel había fracasado y no había seguido cumplidamente a Dios, por lo cual el señor lo apartó de si. Esto era ocasión para que el profeta Samuel lo llorara todos los días, sin embargo con su lloro no cambiaba la voluntad de Dios, al contrario, el señor se arrepentía de haberlo puesto como rey de Israel. Y tanto fue el llorar de Samuel, que hasta el señor se cansó y le dice ¿hasta cuando llorarás? Y es que Samuel lloraba una visión que el señor ya la había dejado a un lado. ¿No nos pasa esto también a nosotros? pues a veces nos encontramos mirando hacia atrás, y por mirar hacia atrás no vivimos el presente ni miramos hacia el futuro. Para dejar de mirar hacia atrás y poder mirar hacia delante, el señor emplea estos principios muy importantes y el primero es que:






1. Nos confronta





Note usted como el señor confronta al profeta y le dice que está haciendo algo equivocado al llorar a Saúl pues se hallaba mirando hacia atrás y no hacia delante, ¿No estaremos nosotros también mirando hacia atrás? ¿Como sabemos si esto nos está sucediendo? Es tan sencillo, esto nos puede suceder cuando miramos los fracasos y errores pasados, cuando nos hallamos mirando a los líderes pasados, y menospreciamos a los líderes actuales, cuando nos hallamos mirando los progresos anteriores y esto en cualquier área, y solo lamentamos el estar viviendo en el presente.









2. Nos aconseja





Note usted el consejo: Llena tu cuerno de aceite. Ese cuerno se hallaba vacío, ¿A cual fue la causa? Simplemente que el rey de Israel había fracasado. Cuando miramos los fracasos tanto nuestros como los de otra persona, nuestra vida espiritual se comienza a vaciar, esto nos puede estar sucediendo cuando solo lloramos, cuando solo lamentamos, cuando solo nos quejamos, cuando solo nos criticamos, cuando solo nos miramos los defectos, pero todo esto se puede ir de nosotros si tan solo dejamos que ese aceite fresco del Espíritu Santo llene nuestra vida. Mire la orden de Dios al profeta: llena tu cuerno de aceite, la llenura no es una opción, sino una orden pues la escritura nos manda a sed llenos del Espíritu. Efesios 5:18









3. Nos envía





Ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey. El llamado del profeta se había estancado, ya no iba en misión, ni recorría el país de Israel como lo solía hacer antes, pues una visión pasada lo había dejado estancado en el camino, y así te puede estar sucediendo a ti también, pero el señor con una nueva misión puede sacarte de allí como lo hizo con el profeta Samuel. ¿No miramos aquí la gran comisión del señor?, la cual nos dice: Id por todo el mundo y predicar el evangelio. Id y haced discípulos a todas las naciones. Escuche la vos del señor que le dice: Ven, te enviaré, porque hay una familia, porque hay un pueblo, porque hay una ciudad, porque hay una nación, porque hay un mundo que necesita oír mi evangelio.









4. Nos da una nueva visión





Para que dejemos de mirar una visión que ha fracasado y poder seguir mirando hacia delante el señor nos revela un nuevo plan, y él no cuenta con una segunda opción, como lo es un plan B, o un plan C, no, cuando el plan A del señor falla, (y esto por causa del hombre) él cuenta con un súper plan A. ¡Aleluya! (exalte su santo nombre) y para esto el señor nos da una nueva visión, note usted lo que le dice al profeta Samuel: Ven, te enviaré a Isaí de Belén porque de sus hijos me he provisto de rey. Cuando Samuel pensaba que todo se había perdido, se encontraba equivocado pues lo mejor para la nación de Israel estaba por venir, porque el mejor rey, las mejores victorias y conquistas, las mejores épocas, los mejores reinados, las mejores glorias, y la mayor prosperidad estaban por delante, pues tanto el reinado de David como el de su hijo Salomón formaron las épocas y reinados de oro en la historia de la nación de Israel, y por si fuera poco de allí saldría el reinado eterno del Mesías el Hijo de Dios.






Quizás un fracaso en tu vida, o en la vida de una persona a quien amas ha estancando tu vida y tu ministerio, o ha sido una desilusión, o desepción, por tal motivo tu vida se ha detenido y solamente te encuentras llorando. No sigas mas pensando que hasta aquí llegaste pues el señor tiene una nueva visión y un súper plan A para ti, pues la mayor prosperidad, la mayor bendición, la doble porción, la vida victoriosa que siempre has deseado, los mayores refrigerios espirituales, los mayores gozos y alegrías, y los mejores días están por llegar a tu vida, solo sigue su visión, y su voluntad. Si hacemos lo que el señor nos aconseja estaremos mirando hacia delante, hacia lo que el señor desea que miremos, para ir de victoria en victoria y de triunfo en triunfo en el señor. Amén























Guardando el pacto









Por Juan Crudo





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https://feedads.g.doubleclick.net/~a/pH1-ije05XPu0EN-q0gtCqlOi3Q/hNdDJ8fbINaTBzCehZayC6OAMfM/1/pi"Y comerás y te saciarás, y bendecirás a Jehová tu Dios por la buena tierra que te habrá dado. Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; 14 y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre."





Deuteronomio 8:10-14






Como hijos de Dios nosotros tenemos que guardar el pacto con Él porque cuando el pueblo de Dios guarda el pacto, el crecimiento viene a todas las áreas. Su vida se va desarrollando en un crecimiento espiritual, entra a otros niveles y madura espiritualmente como resultado de todo lo que usted recibe de Dios. En ese acuerdo es imposible que viva una vida de escasez, de ruina, de mediocridad. La vida que Dios ha preparado para usted es vida en abundancia. Usted la tiene a su disposición porque tiene un pacto con él. Su vida está completa en Él. Ahora, usted tiene que ver que está colocándose en la posición donde las cosas se van desarrollando de acuerdo al plan que Dios tiene con usted.

Lo que usted va recibiendo en su pacto con Él es la revelación de ese plan. En ese acuerdo que va teniendo con Él va reflejando lo que Él quiere reflejar en la tierra. Él no sólo tiene un pacto con usted para que su vida sea bendita, sino para que muestre esa vida en esta tierra, porque usted es un embajador del reino de los cielos que va liberando bendiciones por donde camina. Es verdad que hay personas que experimentan escasez y ataduras en el área de las finanzas, pero es por quebrar el pacto. Uno tiene que saber que cuando quiebra el pacto que tiene con Dios le da acceso a cosas en la vida que no vienen de parte de Dios. Si usted es un hijo de Dios pero vive una vida regular y negativa, no ha renovado la mente y no tiene la visión que Dios le está implantando en su vida. Sin embargo, en todas las áreas de su vida tiene el derecho de vivir alcanzando excelencia. Usted refleja esa vida de abundancia de la presencia de Dios, es el templo del Dios viviente. Usted es la iglesia triunfante y vencedora que es imposible que sea derrotada. Cada vez que va caminando con el Señor tiene que ir reforzando el pacto, no lo tiene que ir quebrando pensando que total igual se vive. La vida que usted nació para vivir es de excelencia.

Cuando el pueblo de Israel quebraba el pacto, se colocaba en una posición de esclavitud. Si estudia la historia de ellos, los va a ver esclavizados y con conflictos por todos lados. Debido a que siempre que quebraban el pacto con Dios y le daban accesos a resultados negativos en su vida. Aunque nosotros hoy estamos en el nuevo pacto, también tenemos que establecer una relación de pacto con Dios. Honrando su pacto, honrando su llamado, cada vez va a ser más fuerte en su vida ese pacto. Algunos de ustedes se van a dar cuenta que en otro tiempo tenían que luchar con conflictos y enemigos. Pero van a empezar a caminar en un nivel en el cual el Dios de pacto le va a remover los enemigos por delante. Por eso el espíritu de la escasez y de la maldición financiera ya ha sido tratado. Ahora por caminar en pacto, la bendición corre delante de usted. Tómela.






Oración: Padre, hoy me decido a guardar tu pacto. Tú cumples tu parte y yo cumpliré con la mía. Gracias por todas las bendiciones que me han sido asignadas a través de Jesucristo. En el nombre de Jesús, amén.





















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Sé que estás aquí





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https://feedads.g.doubleclick.net/~a/pH1-ije05XPu0EN-q0gtCqlOi3Q/oSeLFEVdO5wlF1zAnNQCCcBBRIo/1/piPor María Florencia S.









Yo se que estás aquí, buscándome Señor.





Yo sé que estás aquí, cuidándome Señor.





Aunque en esta noche mi mente y corazón no puedan comprender,





Y mis ojos no puedan ver,





A causa de esta nube que me ciega,





A causa de este desierto que atraviesa mi alma,





Yo sé que estás aquí mirándome Señor,





Y que en tus planes, escrita estoy.





Desde este rincón te busque en el día de mi aflicción,





Y como siempre te encontré, glorioso Señor.





Tus palabras me abrazaron y fueron sustento en mi dolor,





Porque tus promesas me recordaste cuando herida me encontraba yo.
Secaste mis lágrimas con el torrente de tus aguas,





Y mi vida nuevamente se refresco,





Porque me cobijaste en el día de mi clamor,





En el que te busque desde este rincón,





Y que de esperanza se colmó cuando me recordaste que tuya soy,





Y que escrita en tus planes estoy.





Porque sé que buscándome estás Señor.





Porque sé que cuidándome estás Señor.





Porque sé que mirándome estás Señor.





Cuando me alejo de la oración y pierdo comunión contigo,





Caigo en cautiverio y desolación,





Y siento que perdida estoy.





Entonces comprendo que nada tengo sin ti,





Que nada valgo fuera de ti,





Y que nada hallo si no es primero en busca de ti.





Porque mi carne se desvanece,





Y mi espíritu se entristece,





Cuando lejos de ti estoy Señor.





Por eso quiero darte las gracias,





Porque por tu inmensa misericordia e infinito amor,





Sé que escrita en tu obra estoy.
























El poder en Mansedumbre













"En quietud y en confianza será vuestra fortaleza"





Isaías 30:15






Las cataratas del Niágara son una de las vistas más espectaculares que yo jamás haya contemplado. El rugido de 170 mil metros cúbicos de agua cada minuto las convierte en el salto de agua más poderoso en Norteamérica. Sin embargo, muy poca gente sabe que más del 50% del agua del río se desvía por cuatro túneles gigantes antes de llegar a las cataratas. Este agua pasa por turbinas hidroeléctricas que suministran energía a las áreas cercanas en los Estados Unidos y Canadá antes de regresar al río, habiendo dejado bastante atrás las cataratas.






A algunos les encantaría que los demás pensaran que sus vidas son como las Cataratas del Niágara -salvajes, espectaculares y ruidosas. Pero el poder sin control se disipa en energía inútil. Moisés pensó que podía usar su poder como miembro de la realeza para causar la liberación del pueblo de Dios de la esclavitud. Utilizó mal su poder matando a un egipcio, lo cuál sólo disipó su poder porque perdió el respeto de su propio pueblo (Éxodo 2:11-15). Dios tuvo que enseñarle mansedumbre (Números 12:3).






Los mansos prosperan porque son quienes tienen el poder bajo control. Nuestro Señor dijo: «Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad» (Mateo 5:5). Puede que hayas estado tratando de vivir en este mundo por medio de tu propio poder. Deja que Dios te enseñe mansedumbre para que puedas vivir y depender de Su fuerza.



























¡Deja atrás el pasado y comienza a vivir de nuevo!





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Por Fernando A. Jiménez





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Lo que recuerda Ricardo de su niñez, porque se tornó recurrente, eran las cuatro palabras que le marcaron para siempre y que su padre no se cansaba de repetir: "No sirves para nada". Incluso en la adolescencia despertaba sobresaltado escuchando esa frase que le causaba dolor y tristeza.






--No podía acostumbrarme a que las cosas salieran bien—rememoraba--. Pensaba que en cualquier momento, algo fallaría y todo terminaría en fracaso, como lo decía mi padre. Creía que, en verdad, yo no servía para nada--.






La imprecación de que era un inútil, lo seguía a todas partes como una sombra. Se convirtió en una enorme barrera cada vez que tenía enfrente una oportunidad. Sin proponérselo, revivían los incidentes en que su progenitor lo ofendía y declaraba que jamás llegaría a ser nadie.






Cuando tuvo un encuentro personal con el Señor Jesús, el curso de su historia cambió. Comprendió que con ayuda de Dios podía llegar muy lejos, donde quiera que emprendiera un proyecto. Sus metas podrían materializarse, aun cuando tuviera todo en contra.






--Descubrí las enormes potencialidades que el Señor me proveyó. Desde antes que naciera, en sus propósitos eternos, yo era un ganador—explicó Ricardo al sustentar cómo había llegado a ser presidente de una compañía de sistemas informáticos.






Cada vez que venían a su mente las palabras que otrora le llenaron de frustración; "No sirves para nada", las asumía como un reto para seguir adelante. No constituyeron desde entonces un obstáculo sino un aliciente para triunfar en todas las etapas de su existencia.






No podemos vivir en el pasado






Quien vive atado al pasado jamás disfruta el hoy. En la Biblia nuestro amoroso Padre celestial nos instruye a dejar atrás todo aquello que nos causa dolor y abrirnos a la vida que Él tiene para nosotros: "Pero olvida todo eso, no es nada comparado con lo que voy a hacer. Pues a punto estoy de hacer algo nuevo. ¡Mira, ya he comenzado!¿No lo ves? Haré un camino a través del desierto; crearé ríos en la tierra árida y baldía."(Isaías 43:18, 19. Nueva Traducción Viviente)






Desde el momento en que recibimos a Jesús como Señor y Salvador, emprendemos una existencia renovada. Los hechos dolorosos no pueden seguir ocupando un lugar relevante en nuestro ser. Son cosa del ayer y allí deben quedar.






Probablemente somos ustedes y yo quienes nos negamos a las enormes oportunidades que Dios tiene para nosotros. Miramos el ahora, el hoy, lleno de nubarrones con el panorama delante nuestro, totalmente ensombrecido. Eso es lo que "queremos ver", no lo que el Señor nos ofrece. Es necesario entonces, renovar nuestra forma de pensar (Cf. Romanos 12:2)






Recuerde: Dios tiene lo mejor para usted. Basta que se decida a vivir conforme Dios lo quiere, en bendición y prosperidad, y no en ruina y fracaso como quizá se encuentra.






Si tiene alguna inquietud, por favor, no dude en escribirnos. Ah, y por favor, que no pase este día sin que haya tomado la mejor decisión: recibir a Cristo como Señor y Salvador.











Fundamentos de una oración poderosa


















Por Fernando Alexís Jiménez













Para que Dios nos escuche, basta que vayamos a Su presencia con la actitud correcta, confiando en Su poder que no tiene límites.









Esto son siete fundamentos que transformarán sus oraciones, en oraciones poderosas; comenzará a moverse en la dimensión de Dios. ¡Los resultados serán sorprendentes!









1. Estar a cuentas con Dios









Muchas personas buscan a Dios en procura de respuestas. "Normal, ¿quién no lo haría?", dirá usted. El asunto es que esa búsqueda se realiza cuando lo necesitan, en los momentos difíciles, porque es su única alternativa.





"Igual, es previsible", me dirá. Pero añado algo más: procuran un hecho milagroso aún cuando caminan en pecado.





¡Esa es la diferencia! Buscar a Dios como aquél que nos resuelve los problemas, pero una vez resolvemos el asunto, distanciarnos de Él. Es una filosofía signada por la ingratitud que prima hoy día.





Cuando vamos a las Escrituras, descubrimos que es esencial que estemos a cuentas con Dios. No puede ser de otra manera. Puede que hayamos pecado, y mucho, pero si pedimos perdón a Dios, Él nos permite estar en el centro mismo de su voluntad. Es algo maravilloso porque recibiremos respuesta a nuestras oraciones, como escribe el salmista: "Si no hubiera confesado el pecado de mi corazón, mi Señor no me habría escuchado."(Salmo 66:18, Nueva Traducción Viviente)





¿Quiere moverse en la dimensión de los milagros? Vuélvase a Dios. Es un paso esencial e ineludible que le permitirá recibir atención a su clamor. Dios nos ama y quiere lo mejor para nosotros.









2. Deje de lado toda sombra de duda









¿Ha visto barreras que impiden a las personas avanzar en un camino? Es frecuente. ¿Qué impide recibir respuesta a sus oraciones? Uno de los obstáculos más comunes es la incredulidad. Impide las enormes bendiciones que Dios nos tiene.





Explicando a los creyentes del primer siglo acerca de la importancia de la fe, el autor de la carta a los hebreos en el primer siglo, escribió: "De hecho, sin fe es imposible agradar a Dios. Todo el que desee acercarse a Dios debe creer que él existe y que él recompensa a los que lo buscan con sinceridad."(Hebreos 11:6, Nueva Traducción Viviente) También el apóstol Santiago escribió: "Cuando se la pidan, asegúrense de que su fe sea solamente en Dios, y no duden, porque una persona que duda tiene la lealtad dividida y es tan inestable como una ola del mar que el viento arrastra y empuja de un lado a otro..."(Santiago 1:6, Nueva Traducción Viviente)
Si aplicamos la lógica al mover de Dios, no ocurrirá nada. Dios obra por encima de la racionalización humana. Tal vez evalúe que su mayor problema es pensar, una vez le pide un milagro al Padre celestial, ¿cómo va a hacer Él para responder? Ese no es problema suyo sino de nuestro Supremo Hacedor. Él es quien responde, a su manera.









3. Unirnos a otras personas en oración









Compartir nuestras peticiones de oración con otros hermanos en la fe, resulta altamente eficaz. Es un principio que nos ayuda, de un lado a crecer en la fe y de otro, a tocar el corazón de Dios. Así lo enseñó el Señor Jesús: "También les digo lo siguiente: si dos de ustedes se ponen de acuerdo aquí en la tierra con respecto a cualquier cosa que pidan, mi Padre que está en el cielo lo hará."(Mateo 18:19, Nueva Traducción Viviente)





Además de perseverar, unimos fuerzas. Es algo esencial y poderoso. Encontrará que los obstáculos a sus oraciones, se desmoronarán. Las barreras caerán a tierra. ¡Dios responderá con poder!









4. Asumir el principio de la intercesión









Recuerde siempre que la oración se orienta en dos direcciones: la primera, por nosotros. Es aquí donde concentramos el alabar y exaltar a Dios, procurar respuesta a nuestras necesidades, crecimiento espiritual. Otras oraciones, se encaminan a pedir por los demás. Es lo que llamamos intercesión.





Los creyentes del primer siglo tenían claras instrucciones de interceder por los demás, tal como escribe el apóstol: "Confiésense los pecados unos a otros y oren los unos por los otros, para que sean sanados."(Santiago 5:16 a. Nueva Traducción Viviente)





La respuesta del Señor producirá hechos que rebasan toda lógica y la sanidad, en el caso que alguien padezca alguna enfermedad, incluso aquellas que la medicina considera incurables.









5. Reconozca el poder ilimitado de Dios









Con frecuencia me escriben diciendo: "Pídale a Dios por tal o cual asunto, ya que Dios a usted sí lo escucha". ¡Tremendo error! Dios nos oye a todos. Basta que vayamos a Su presencia con la actitud correcta, confiando en Su poder que no tiene límites.





Quítese de la cabeza la idea de que el Señor oye a unos más que a otros. Eso no es así, como nos enseña la Biblia: "…La oración ferviente de una persona justa tiene mucho poder y da resultados maravillosos."(Santiago 5:16 b, Nueva Traducción Viviente)





Si clamamos, confiando plenamente en el poder de Dios, no hay límites. Todo cuando le pidamos, podrá ocurrir. Basta que confiemos y creamos que Su poder va mucho más allá de nuestra comprensión humana.









6. Pedir en la voluntad de Dios









Recuerdo a un joven que pedía a Dios ser un evangelista famoso. No se preocupaba tanto en extender el mensaje de Salvación, sino en la fama. Esa era su motivación central. Y se quejaba de que Dios no respondía. ¿La razón? No pedía para honrar y glorificar a Dios sino para su propio beneficio.





El apóstol Santiago explicó que esta era la razón fundamental para que nada ocurriera en la vida de muchas personas: "Aun cuando se lo piden, tampoco lo reciben porque lo piden con malas intenciones: desean solamente lo que les dará placer."(Santiago 4:3, Nueva Traducción Viviente)





El problema radica, entonces, en que nos enfocamos en nosotros mismos y no en que Dios haga su voluntad. Muchos de los tropiezos que enfrentamos en la oración cambiarán sustancialmente si cambia nuestra actitud. De lo contrario, es decir si seguimos pidiendo para satisfacer nuestros deseos, ocurrirá lo que advirtió el propio apóstol Santiago: "Esas personas no deberían esperar nada del Señor."(Santiago 1:7, Nueva Traducción Viviente)









7. Perseverancia en la oración









Quien no persevera, jamás alcanza la cima. Es un principio que aplica también en la oración. No podemos pretender que las respuestas se produzcan ya, como si Dios fuera nuestro mandadero. Él tiene su propio tiempo y su propia manera de obrar.





En alguna oportunidad hizo particular énfasis a este principio. "Cierto día, Jesús les contó una historia a sus discípulos para mostrarles que siempre debían orar y nunca darse por vencidos."(Lucas 18:1, Nueva Traducción Viviente)





Evalúe hasta qué punto usted es un creyente que sigue insistiendo por ese milagro. O tal vez descubre que se es de aquellos que renuncian fácilmente. Tal vez ahí estriba el que no reciba milagros.









Cambie sus oraciones






Si duda reviste importancia que cambiemos nuestra forma de orar. Probablemente ni estemos clamando en la voluntad de Dios, ni con fe o perseverancia, sino en nuestras propias fuerzas. Eso determina que no haya respuesta. En cambio, si asumimos estos y otros principios que nos enseña la Biblia, sin duda podremos entrar en la dimensión de los milagros que tanto hemos anhelado. COMENTAR MENSAJE



























El Lápiz [reflexión]









Por Magda Hermida





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Un hacedor de lápices toma un lápiz justo antes de meterlo en su caja y le dio consejos. Le dijo: "Hay 5 cosas que debes saber antes que seas enviado al mundo. Siempre recuérdalas y serás el mejor lápiz del mundo."






Las 5 cosas fueron las siguientes:






1- Siempre harás cosas grandiosas, pero solo si te dejas sostener en la mano de alguien.





2- Experimentarás el dolor en algunas ocasiones de que te saquen punta, pero será necesario para que seas un mejor lápiz cada vez.
3- Tendrás errores, pero tendrás un borrador para corregirlos todos.
4- La parte más importante de ti es la que lleva dentro Y......
5- En cualquier superficie que seas usado, tendrá que dejar tu marca. No importan las circunstancias o las condiciones, deberás continuar escribiendo.






El lápiz entra en su caja prometiendo recordar estas 5 cosas y con un propósito en su corazón de ser útil.






Ahora podríamos ponernos nosotros en el lugar del lápiz y recordar estas 5 cosas para ser la mejor persona del mundo






1- Siempre harás cosas grandiosas, pero solo si te dejas sostener en la mano de Dios





2- Experimentarás el dolor en algunas ocasiones de las luchas y tribulaciones, pero será necesario para que seas más fuerte y valiente cada vez.





3- Tendrás errores, pero tendrás humildad para corregirlos todos y crecer por medio de ellos.





4- La parte más importante de ti es la que llevas dentro del Corazón Y......
5- En cualquier superficie que camines, tendrás que dejar tu marca. No importan las circunstancias o las condiciones, deberás continuar sirviendo a Dios en todo.






Servir a Dios es uno de los privilegios más hermoso que tiene el ser humano.






"Señor, hazme un instrumento de tu paz. Que donde hay odio yo traiga siempre amor; donde hay injuria y ofensa yo siempre otorgue perdón; donde hay duda ponga fe; donde hay desespero, esperanza; donde hay tinieblas, luz; donde hay tristeza, gozo"






"Romanos 8:28 A los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados."




























«Cristo quita la culpa»









Por Carlos Rey






https://feedads.g.doubleclick.net/~a/pH1-ije05XPu0EN-q0gtCqlOi3Q/MqJGP_6K8tmnjZkyKAetiycOUBU/0/piEl juez bajó con fuerza el mazo. «Un cuarto de litro de sangre; ¡esa es la multa!», dijo con voz estentórea. Y el acusado, un hombre que había cometido una falta administrativa, se resignó a pagar. De todos modos, si donar sangre duele, también es algo que se repone en poco tiempo.






Mario Gil, juez de Temuco, Chile, que deseaba dictar sentencias justas, había establecido en su juzgado un sistema punitivo revolucionario: personas que cometieran faltas menores no pagarían con arresto o dinero: pagarían con sangre que donarían al hospital local. «Si la letra con sangre entra —había afirmado el juez—, la culpa con sangre sale.»






He aquí una medida pintoresca para castigar delitos menores, algo arbitraria y heterodoxa, pero práctica y útil. Con el sistema del juez chileno, se podría solucionar el eterno déficit de sangre en el hospital local.






Todos los pueblos del mundo, aun los más primitivos que han elaborado alguna clase de culto o religión, han sostenido siempre que un sacrificio de sangre quita la culpa y limpia el pecado. Ya sea la sangre de un cordero, de un gallo, de un jabalí o de un ser humano, siempre se ha creído que la sangre expía el pecado.






Lo cierto es que el juez de Temuco tenía razón: la culpa con sangre sale. Pero no es porque se haya establecido en el tribunal del juez Gil sino porque está establecido en el augusto y eterno tribunal de Dios, el Juez Supremo. La sangre expía el pecado y quita la culpa de cualquier persona, por grande y antigua que sea.






Sin embargo, la sangre que quita el pecado del mundo no es la de cualquier persona. No es la sangre del pecador, ni es la sangre de su madre o su padre o del ser que más lo quiere. La Biblia, el Libro Supremo de la humanidad y el único que dice la verdad, toda la verdad y solamente la verdad, dice que la sangre de Jesucristo, el Hijo de Dios, es la única que cubre y borra nuestro pecado. Y por si eso fuera poco, la Biblia dice además que esa sangre vertida en la cruz del Calvario no sólo borra todo nuestro pecado, sino que es tan eficaz que Dios, el ofendido, olvida ese pecado para siempre.





De modo que nadie necesita morir por su pecado ni derramar su propia sangre. Cristo vertió la suya, y esa es más que suficiente.

Si bien la culpa sale con sangre, la cura entra con Cristo. Él derramó su sangre por nuestra culpa, y ahora está a la puerta de nuestro corazón, pidiendo entrada. «Mira que estoy a la puerta y llamo —nos dice en el Apocalipsis de San Juan—. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo.»1 Más vale que le demos entrada, le pidamos perdón y permitamos que su sangre quite esa culpa y nos limpie de todo pecado.
Dios te bendiga























https://blogger.googleusercontent.com/tracker/340597873186848102-6979960625932900379?l=Por la fe - (Salmo a Dios)





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Por: María Fernanda S.






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Que tu amor me llene completamente Señor.
Tócame y que tu gracia me cubra por siempre.
Cuando te mueves y me alcanzas se rompen las cadenas y me haces libre, La enfermedad desvanece.






Mis debilidades desaparecen y una fuerza suprema me llena de autoridad,






Te llevas mi angustia y mi corazón empieza a sentir el gozo del Señor.






Cuando cansado y debilitada me siento. Cuando no puedo seguir y tambalea mi fe, espero…






Y luego de esperar recibo las fuerzas y vuelvo a levantarme como el águila,






Nuevamente me llevas a lo alto y alejada de la tormenta empiezo mi vuelo.






Contigo a mi lado el yugo es más liviano Señor mío.






No te apartes nunca de mi lado porque mi alma desfallecería sin tu presencia.






Te amo tanto, tanto es que te amo Señor que contigo la cruz es más liviana.






A través de mi fe, tu poder me transforma cada día,






A través de mi fe, recibiré ese milagro que tanto espero, ese sueño que tanto anhelo,






A través de mi fe es que en mi corazón tú tienes morada,






A través de mi fe te veré cara a cara Señor,






A través de mi fe te tocaré,






A través de mi fe te abrasaré y en tu mesa me sentaré.
Prepárame Señor para llegar a ser la persona que esperas que sea,






Prepárame Señor para hacer siempre tu voluntad,






Prepárame Señor para alcanzar la perfección y la santificación,






Porque al reino de los cielos ansío llegar.






Por la fe te recibí en mi vida y por siempre en ella,
VIVIRÁS.























El poder de la oración, rompe los límites









Por Fernando Alexis Jiménez





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La noticia que la enfermedad no tenía cura, la llenó de pánico. Miró incrédula, una y otra vez, el parte médico. No podía creerlo. El especialista volvió sus ojos a otro lado. Comprendía el dolor de la mujer. Decirle que unas pequeñas tumoraciones ponían en peligro su vida y que, además, la ciencia no podía responder, le llenaba de más tristeza. Compartía su dolor.






--No puedo asegurárselo, pero si busca tal vez en otro país; no se, es probable que la ciencia esté más avanzada que en Bolivia—musitó quedamente.






Laura lo miró con una mezcla de rabia y desconcierto. Segundos antes le había dicho que el mal no tenía remedio y ahora, se lo decía pero de otra forma, como tratando de minimizar el impacto.






--Creo que lo mejor será irme—dijo ella, y se alejó sin cerrar la puerta. No tenía ganas de nada; sentía que el mundo se hundía bajo sus pies.






Esa fue la última vez, en aquél frío octubre, que pisó las instalaciones de la clínica. Volvería seis meses después, pero a verificar de nuevo los exámenes de laboratorio que confirmaron su sanidad.

¿Qué había ocurrido? Dios había hecho un milagro. Esos seis meses compartieron por igual, el dolor y la tristeza de Laura pero también, la devoción infinita que nació desde lo más profundo de su ser cuando se aferró al poder de Dios. Al principio le invadía el escepticismo y, después, se aferró al Señor como su tabla de Salvación. Clamaba día y noche. Incesante, confiada, con la convicción de que algo ocurriría. Otras personas que compartía su fe, le ayudaban a clamar… Y el milagro se produjo… Dios la sanó del cáncer…






Unirnos a otras personas en oración






Dios responde a nuestras oraciones. Él nos oye. Jamás olvide que desea lo mejor para nosotros. Ahora, compartir nuestras peticiones de oración con otros hermanos en la fe, resulta altamente eficaz. Es un principio que nos ayuda, de un lado a crecer en la fe y de otro, a tocar el corazón de Dios. Así lo enseñó el Señor Jesús: "También les digo lo siguiente: si dos de ustedes se ponen de acuerdo aquí en la tierra con respecto a cualquier cosa que pidan, mi Padre que está en el cielo lo hará."(Mateo 18:19, Nueva Traducción Viviente)






Además de perseverar, unimos fuerzas. Es algo esencial y poderoso. Encontrará que los obstáculos a sus oraciones, se desmoronarán. Las barreras caerán a tierra. ¡Dios responderá con poder!

Recuerde siempre que la oración se orienta en dos direcciones: la primera, por nosotros. Es aquí donde concentramos el alabar y exaltar a Dios, procurar respuesta a nuestras necesidades, crecimiento espiritual. Otras oraciones, se encaminan a pedir por los demás. Es lo que llamamos intercesión.






Los creyentes del primer siglo tenían claras instrucciones de interceder por los demás, tal como escribe el apóstol: "Confiésense los pecados unos a otros y oren los unos por los otros, para que sean sanados."(Santiago 5:16 a. Nueva Traducción Viviente)






La respuesta del Señor producirá hechos que rebasan toda lógica y la sanidad, en el caso que alguien padezca alguna enfermedad, incluso aquellas que la medicina considera incurables.






No hay límites para Dios






Quien puede resolver los problemas que enfrenta, aquellos que considera imposible de resolver, es Dios. Para Él no hay límites. Él es quien responde con poder. Basta que crea en el Señor. Creer y perseverar, dos poderosas llaves que le abrirán las puertas en la dimensión de los milagros.






La ciencia no ha dicho ni jamás dirá la última palabra; la última palabra la tiene nuestro amoroso Padre celestial. Esa es la razón por la que le invitamos a no desmayar en la fe. Dios hará algo especial en su existencia…






Por último, no deje que pase este día sin que tome la mejor decisión de su existencia: recibir a Jesucristo como su único y suficiente Salvador. Su vida será diferente y podrá moverse en la dimensión de los milagros…