sábado, 23 de julio de 2011

Acude a Jesús para recibir ayuda y ser guiado






















Por Kenneth Copeland













No tendrá que acudir a su jefe, al gobierno ni a nadie más. Jesús es su Pastor y Él lo guiará, y proveerá todo lo que usted necesite.









Jesús dijo en Juan 10:9-10: «Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo [vivirá]; y entrará, y saldrá [libremente], y hallará pastos. El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia [en plenitud, hasta que rebose]».









La mayoría de los creyentes en la actualidad pueden citar estos versículos de memoria, pero pocos los creen plenamente. No se dan cuenta de que si como cristianos no estamos disfrutando de la vida abundante es porque esta se nos está escapando por algún lado. No estamos haciendo una realidad por la fe lo que Jesús vino a darnos. Tenemos un buen Pastor Alguien podría objetar: «pero hermano Copeland, usted no entiende mi situación.









Tengo serios problemas. Vengo de una familia pobre. No tengo las oportunidades que la mayoría de personas sí tienen. Mi situación es mala».









Es posible que eso sea cierto, pero de acuerdo con Jesús esas cosas no son importantes. Él dijo que cualquiera que lo reciba como la puerta de salvación se convierte en una persona libre. Puede entrar, y salir, y encontrar pasto abundante (o provisión) para su espíritu, alma y cuerpo; puede tener vida abundante.









Note que Jesús no dijo que solo algunas personas: como los predicadores, o los que tienen mucha educación, o la gente de cierto color o de cierta posición social, serían las que tendrían vida abundante. Él dijo que cualquiera que entre por la Puerta podrá tener y disfrutar de una vida rebosante y abundante. Si usted es uno de esos cualquiera, entonces reúne los requisitos.









Puede entrar y salir según lo guíe el Señor. No está limitado por sus circunstancias naturales, ni excluido de las bendiciones de Dios. Es una persona libre y dondequiera que vaya encontrará provisiones. Ya no va a depender de que alguien se las dé. No tendrá que acudir a su jefe, al gobierno ni a nadie más. Jesús es su Pastor y Él lo guiará, y proveerá todo lo que usted necesite.









Lo que usted tenga dependerá únicamente de lo que esté dispuesto a recibir de Él.






Por extraño que parezca, muchos creyentes bien intencionados parecen más dispuestos a recibir lo que el diablo quiere darles que lo que les ofrece Jesús. Adoptan constantemente dones diabólicos como enfermedades, opresiones y carencias, porque con la religión se les ha lavado el cerebro para hacerles creer que Dios les manda esas cosas para enseñarles algo.









Pero es todo lo contrario. El diablo, no Jesús, es quien les despoja de la salud y de los bienes materiales. Es el diablo quien procura matarlos y destruirlos. Jesús dijo: «Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas».









¿Acaso que un buen pastor toma un corderito y le quiebra las patas solo para alardear de su habilidad para repararlas? ¿Lo dejaría sin comida y sin agua? De seguro que no. Cuando usted está bajo la protección del buen Pastor, puede decir lo que dijo David en el Salmo 23: «Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre» (versículos 1-3).









Ahuyente las sombras









Alguien podría argüir: «sí, pero resulta que ese Salmo no para ahí; dice que algunas veces tendremos que atravesar el valle de sombra de muerte».









Es cierto que dice eso. Pero usted también puede disfrutar de la vida en ese valle si está con su pastor. Esto es algo que he aprendido en los últimos 40 años: que no importa adónde vaya, si Jesús está conmigo, las cosas irán bien.









Él va a convertir ese valle de sombra de muerte en un salón de banquete para mí. Me guiará a pastos verdes. Me hará reposar al lado de aguas tranquilas. Velará para que yo tenga todo lo que necesite y para que disfrute de vida abundante aun en ese lugar aparentemente sombrío. Por tanto, si Jesús dice que tenemos que pasar por el valle de sombra de muerte, no me preocupo, sino que digo: «pues bien, si hay que pasar, gloria a Dios, vamos. No temeré mal alguno porque Tú estarás conmigo».









«Pero hermano Copeland, ¿y qué de la sombra de muerte?; ¿no le asusta?»






¿Por qué habría de asustarme? Mi Señor y Salvador es la persona más grande en el valle y Él está conmigo. Es más, una sombra no causa daño a nadie. Lo único que puede hacer una sombra es asustar. La sombra de un perro puede parecer tan grande como para arrancarle a usted la cabeza.









Pero cuando enciende la luz, se da cuenta de que el perro que está proyectando esa sombra tiene la mitad del tamaño que aparentaba y de que ni siquiera tiene dientes.









Recuerde eso la próxima vez que esté en un valle y el diablo trate de proyectar una sombra sobre usted. En vez de dejarse asustar por esa sombra, encienda la luz y deshágase de esa tontería. Usted cuenta con todo lo necesario para hacerlo porque la Biblia dice que usted es hijo de luz (Efesios 5:8), y que puede andar en luz como Jesús está en luz (1 Juan 1:7). Puede desechar las obras de las tinieblas y vestir las armas de la luz (Romanos 13:12).









Como creyente del Nuevo Testamento, usted no tiene por qué tolerar la sombra de muerte como hicieron los santos del Antiguo Testamento. Usted fue liberado de la potestad de las tinieblas y trasladado al reino del Hijo de luz (Colosenses 1:12-13). No permita pues que el diablo oscurezca ni uno solo de sus días. Cuando lo intente, confúndalo con el brillo de la luz que hay en usted.









¿Por qué tropezar en la oscuridad?









Piense y entenderá por qué. ¿Ha pasado alguna vez de un cuarto oscuro al resplandor del sol? Quedó ciego por unos instantes, ¿no es así? Lo mismo le sucedió a Saulo en su camino a Damasco. Había vivido en tinieblas, persiguiendo a los cristianos, y cuando Jesús hizo brillar sobre él la luz de la gloria divina, quedó ciego durante tres días. Alguien tuvo que orar para que Saulo fuera lleno del Espíritu Santo y pudiera recuperar su vista.









Según Juan 1:5, la luz produce siempre ese efecto sobre la oscuridad. Por eso, cuando la luz de Jesús resplandece en la oscuridad, las tinieblas no prevalecen contra ella. En este versículo, la palabra prevalecieron también puede traducirse encontraron. Podría decirse entonces que cuando la luz brilla en la oscuridad, esta no puede encontrarla.









¿Le gustaría vivir tan plenamente en la luz que al diablo le resultara imposible encontrarlo? La Biblia dice que eso es posible. Nos dice que podemos vivir de tal manera que el maligno no nos toca (1 Juan 5:18). En 1 Juan 2:10 se nos revela el secreto que nos permite llevar ese estilo de vida. Dice: «El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo». En otras palabras, la clave para vivir en la luz es guardar el mandamiento del amor que está en el Nuevo Testamento.









En una ocasión el Señor me habló y me dijo: ¿no sería insensato entrar por la puerta, apagar la luz y empezar a tropezar con todo en la habitación? Y sin embargo, es así como la mayoría de mis hijos tratan de vivir. Apagan la luz cuando dejan de guardar el mandamiento del amor. Se dejan llevar por el rencor, la contienda, la envidia y toda clase de actitudes y comportamientos que son fruto de la falta de amor. Y luego, cuando no encuentran el camino en la vida, empiezan a clamar diciéndome: «Dios, guíame, dirígeme, ayúdame». Pero lo único que tienen que hacer es encender de nuevo la luz. Solo tienen que arrepentirse y empezar a caminar en el amor. Cuanto más pensaba en esto, más comprendía lo cierto que es. Jesús lo demostró cuando estuvo en el mundo. Sin importar cuánto empeño puso el diablo para arrinconarlo, Él venció todas las dificultades porque anduvo siempre en la luz del amor.









Como el cielo en la Tierra Jesús quiere que como discípulos suyos obremos de la misma manera. Es lo que tenía en mente cuando dijo: «… a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra» (Mateo 5:39). No se refería a que nos dejemos maltratar por los demás, sino a que nos vistamos de la armadura de la luz, que andemos bajo la cubierta protectora del amor, de manera que el maligno no pueda tocarnos.









La única ocasión en que vemos a la iglesia caminando unida en esa clase de amor fue durante su primer gran avivamiento espiritual en Jerusalén el día siguiente a Pentecostés. El libro de Hechos nos dice que los creyentes en ese entonces eran «de un corazón y de un alma» (Hechos 4:32). Se amaban tanto unos a otros que «vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno» (Hechos 2:45).









Como resultado, el poder de Dios se manifestó con tal fuerza entre ellos que los enfermos que eran alcanzados por la sombra de Pedro recibían sanidad. Algunos creen que la propia sombra era la que sanaba, pero no había ningún poder de sanidad en la sombra de Pedro. Lo que sanaba era el poder de la luz de Dios que emanaba de él.









Usted nació de nuevo como hijo de la luz, de manera que la luz está en usted en su forma más poderosa. Con todo, esa luz no puede brillar mientras usted continúe nublándola con contiendas, falta de fe y falta de perdón. Si usted quiere andar en el poder pleno de esa luz, tendrá que arrepentirse de todo eso. No se trata únicamente de sentir pena por eso. El arrepentimiento no consiste únicamente en sentirse apenado, sino más bien en ponerse de acuerdo con Dios en relación con su pecado, reconociendo ante Él que actuó mal, y creyendo que Dios le perdona y le limpia de esas faltas.









Una vez que ha hecho eso, comprométase firmemente a guardar el mandamiento del amor que Dios nos ordena, de tal manera que usted prefiera morir antes que infringirlo. Si alguien lo maltrata, tenga la misma actitud que demostraron Jesús y Esteban cuando miraron a sus verdugos y dijeron: «Padre, perdónalos…».









Esa clase de amor literalmente lo arma a usted con luz, lo protege de tal forma que la maldad que la gente dice y hace ya no le molestan. Usted deja de preocuparse por la forma como lo tratan y pone más atención a la manera como usted trata a los demás.









Nunca olvidaré el día en que el Señor me enseñó a ver desde esta perspectiva. Había estado quejándome porque sentía que Gloria no me prestaba la atención que yo creía merecer de su parte, y me dije «de todas maneras yo no le importo». En el momento en que dije eso, el Espíritu de Dios me llamó fuertemente la atención: no es de tu incumbencia si ella se preocupa o no por ti. En cambio, sí debe importarte cuidar de ella. Debe bastarte con saber que yo cuido de ti. Así que preocúpate por cuidar de ella; y que Gloria se preocupe o no por ti es un asunto entre ella y Yo.









El tono de voz del Señor era tan fuerte que me dejó temblando. Yo no quería que Él tuviera que hablarme otra vez de esa manera, así que me comprometí ahí mismo a hacer lo que me ordenaba. Como resultado, Gloria y yo hemos andado en la luz en lo que respecta a nuestro matrimonio, y el diablo no ha tenido oportunidad de tocarlo. Nuestra casa es algo así como tener el cielo en la Tierra.









Es así como nuestro buen Pastor quiere que vivamos todo el tiempo. Él quiere que disfrutemos de delicados pastos y que descansemos junto a aguas de reposo dondequiera que vayamos y en todo lo que hagamos. Quiere que vivamos en libertad, yendo y viniendo hacia donde Él nos guíe. Quiere que disfrutemos de vida abundante y rebosante. Ya sea que caminemos por el valle o que estemos sentados en la cima de la montaña, Él quiere que vivamos en la luz.































Revélame señor… (Oración a Dios)





https://feedads.g.doubleclick.net/~a/pH1-ije05XPu0EN-q0gtCqlOi3Q/YzfXoz0YorM1IBDpX8xIEDVfvAc/0/pi





Abre mis ojos Padre… Abre mis ojos espirituales hoy.





Revélame tus maravillas…









Muéstrame las bendiciones sobrenaturales que tienes para mí.





Llévame a pastos deleitosos y a aguas de reposo.





Así como lo hiciste con el profeta Eliseo, unge mis ojos ahora,





Que tu poder se manifieste en cada instante de mi vida,





Como torrentes de agua viva que fluya en mí ser.





Envíame Señor revelación del cielo y de la tierra.





Revelación de lo invisible y de lo visible.





Revelación del pasado, del presente y del futuro.





Necesito sentir y conocer aún aquellas cosas que mis ojos carnales no alcanzan a ver…





Dispuesta estoy a dejarte obrar en mi vida.





Dame ojos espirituales Padre Bondadoso, porque la victoria quiero alcanzar para ti.





Si cometiera errores por equivocación estaría alejándome de tu propósito.





Reconozco que sin revelación no puedo vivir,





Y que sin revelación no hay victoria para mí.





Que tu Espíritu Santo se mueva con libertad en mi mente,





Renovando todos mis pensamientos y trayendo discernimiento y sabiduría del mundo celestial.





Que todo argumento carnal, fuerza mental y artimaña del enemigo, tú quites y eches fuera de mi vida,





Que toda raíz de ignorancia y todo velo de ceguera caiga rendido a tus pies.





Dame ojos espirituales Amado Padre para que nada pueda perturbarme,





Y que tu Santo Espíritu a través de mí saque a la luz todo lo oscuro.





Adviérteme sobre todo engaño y manipulación, y aléjame de todo pleito y contienda.









SEÑOR DAME AHORA:









¡REVELACIÓN, REVELACIÓN, REVELACIÓN!





QUE NUNCA MÁS MIS OJOS FÍSICOS PUEDAN GOBERNARME.





EN EL NOMBRE PODEROSO DE TU HIJO AMADO JESÚS.





AMÉN Y AMÉN.























Rendirse totalmente a JESÚS





https://feedads.g.doubleclick.net/~a/pH1-ije05XPu0EN-q0gtCqlOi3Q/QIteiiIoGuBI_RvmtackpEzCuW0/0/pihttps://feedads.g.doubleclick.net/~a/pH1-ije05XPu0EN-q0gtCqlOi3Q/QIteiiIoGuBI_RvmtackpEzCuW0/1/pi





¿Se ha sentido temeroso de entregarse totalmente al Señor porque piensa que podría privarse de algún placer en esta vida? Hay muchas posibilidades de que sí. Eso se debe a que Satanás trabaja tiempo extra para convencerle de que él puede hacer que su vida en realidad tenga mérito. Pero no le crea ni por un instante. La verdad es que rendirse por completo al Señor no le costará nada que valga la pena tener. Sólo hará que usted viva su vida en abundancia.









La vida de Jesús sobre la tierra fue un ejemplo perfecto de una vida totalmente entregada. Él fue un ejemplo vivo de los beneficios que trae el vivir santamente. A dondequiera que iba, Jesús hizo a los sordos oír, los ciegos ver, los paralíticos caminar. Él vivió en perfecta paz y absoluta victoria.









Todo eso me parece muy bien. Todo lo que Jesús se perdió fue que el diablo tuviera dominio sobre Él para matar, hurtar y destruir. De hecho, el diablo no pudo hacerle nada hasta que, por la voluntad del Padre, Jesús dio su vida. Hasta esa hora Jesús anduvo en victoria total sobre el enemigo.









¿Cree usted que se perdería mucho si viviera de esa manera? ¡Claro que no! Al igual que Jesús, usted puede andar en la misma unción, el mismo poder y la misma gloria de Dios.









¿Tiene que abandonar toda su vida para hacerlo? ¡Sí! Usted tiene que cambiar su vida por la vida de Dios. Tiene que cambiar su enfermedad por la sanidad, su pobreza por la prosperidad, su inquietud por la paz y su pecado por la justicia.









Por lo tanto, ¿por qué dudar? Al fin de cuentas, francamente usted no tiene nada que perder.



















Oraciones para pedir Prosperidad









Rompo toda misión del enemigo en contra de mi economía, en el nombre de Jesús.






Rompo toda maldición de pobreza, carencia, duda y fracaso en el nombre de Jesús.






Busco primero el Reino de Dios y su justicia y todo lo demás vendrá por añadidura.






Señor, enséñame a sacar provecho y a encaminarme por el camino que debo ir.






Tú eres Jehová-Jireh, mi proveedor. Eres el Shaddai, el Señor que da más que suficiente. Hay bienes y riquezas en mi casa porque te temo y me deleito en gran manera en tus mandamientos. La bendición del Señor sobre mi vida me hace rico. Soy bendecido en mi entrada y mi salida. Soy siervo de Dios y Él se complace en mi prosperidad. Jesús, tú te hiciste pobre para que por medio de tu pobreza yo pudiera ser prosperado. Medito en la palabra de día y de noche, para que lo que sea que haga prospere. Sea la paz dentro de mi palacio. Doy y se me dará en medida buena, apretada, remecida y rebosando. Abre las ventanas del cielo sobre mi vida y recibiré más de lo que puedo almacenar. Que tus lluvias de bendición caigan sobre mi vida. Que abunde en mí toda gracia, a fin de que tenga siempre en todas las cosas todo lo suficiente, y abunde para toda buena obra. Amo la sabiduría, tengo mi heredad y mis tesoros son llenados.






















No te desalientes





Por Sahir Akel










Estos son tiempos donde hay mucha gente desalentada, cansada, que deja de creer a causa de que muchas cosas no se le terminan de resolver.









Aprenda esto: "la última palabra siempre la tiene Dios…"









Dice 2 Reyes 13:14-19 "Cuando Eliseo cayó enfermo de muerte, Joás, rey de Israel, fue a verlo. Echándose sobre él, lloró y exclamó: ¡Padre mío, padre mío, carro y fuerza conductora de Israel! Eliseo le dijo: Consigue un arco y varias flechas. Joás así lo hizo. Luego Eliseo le dijo: Empuña el arco. Cuando el rey empuñó el arco, Eliseo puso las manos sobre las del rey y le dijo: Abre la ventana que da hacia el oriente. Joás la abrió, y Eliseo le ordenó:









¡Dispara! Así lo hizo. Entonces Eliseo declaró: ¡Flecha victoriosa del Señor! ¡Flecha victoriosa contra Siria! ¡Tú vas a derrotar a los sirios en Afec hasta acabar con ellos! Así que toma las flechas añadió. El rey las tomó, y Eliseo le ordenó: ¡Golpea el suelo! Joás golpeó el suelo tres veces, y se detuvo. Ante eso, el hombre de Dios se enojó y le dijo: Debiste haber golpeado el suelo cinco o seis veces; entonces habrías derrotado a los sirios hasta acabar con ellos. Pero ahora los derrotarás sólo tres veces."









El Rey, busca al Profeta porque estaba desalentado a causa de su enemigo. Eliseo, le brinda proféticamente la solución.









1. Le dice que abra la ventana: En otras palabras, encerrado sin mirar hacia donde debes, nunca vas a encontrar la salida. Y una vez que la encuentres, con Dios ¡Dispara!





2. Golpea el suelo: Muchas veces, estas en el tramo final de tu lucha, sin embargo, el desaliento se activa y automáticamente, el razonamiento nos detiene. Cuando esto sucede, la victoria es parcial y no total.









Dios nos preparó en la eternidad para una victoria total y no parcial.









Hay siete llaves que debes saber para no desalentarte









Tesalonicenses 5:16-23 dice: "Estad siempre alegres, Orad sin cesar, Dad gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para vosotros en Cristo Jesús. No apaguéis al Espíritu, no despreciéis las profecías. Sometedlo todo a prueba, aferraos a lo bueno. Evitad toda clase de mal. Que Dios mismo, el Dios de paz, os santifique por completo, y conserve todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, irreprochable para la venida de nuestro Señor Jesucristo."









1° Llave, estar siempre alegres: Dios no nos esta sugiriendo que estemos siempre con una sonrisa en la boca. Dios no esta diciendo que para detener el desaliento en nosotros, debemos tener un estado interno conectado al gozo de Dios. Estar siempre alegres es tu estado espiritual, por eso dice la Biblia "No contristen el Espíritu..."





2° Llave, orar sin cesar: Hermosa llave esta para abrir la puerta de la libertad espiritual. Dios nos sugiere aprender a tener un contacto cotidiano, aprender que Dios no es "dominguero" es fundamental para detener el desaliento en nosotros. "Estar en constante charla con Dios te traerá mayor conocimiento de Él…"





3° Llave, Dad gracias a Dios en toda situación: Quiero que sepa esto, Dios siempre proveerá, ayudará, afirmará, establecerá, a las personas que son agradecidas. Esta es una llave muy interesante que esta relacionada con nuestro carácter, dice la Biblia: "agradecidos en toda situación…" que bueno es saber que detrás de todas las situaciones de nuestra vida está el propósito de Dios.





4° Llave, No apaguéis al Espíritu: Apagar al Espíritu Santo en nosotros, se refiere a ir en contramano de todo lo que el Espíritu quiere que hagamos. Apagamos el Espíritu, cuando no nos decidimos a activar los dones, las habilidades que hemos recibido para cumplir con el propósito encomendado. El desaliento es uno de los grandes sofocadores que existen para apagar al Espíritu en nosotros. Por eso encendamos el fuego otra vez.





5° Llave, no despreciéis las profecías: Para seguir adelante, tenes que recordar lo que alguna vez Dios te hablo. Cuando el desaliento entra en tu mente, te borra temporalmente (eso lo disponemos nosotros) todo lo bueno que Dios te dijo que ibas a alcanzar o también el desaliento te da un efecto contrario, te acordas de todas las palabras recibidas, pero con bronca.





Ahora, ¿Cómo desprecio la profecía? No haciendo, no preparando el escenario para todo aquello que tengo que hacer, para que esa palabra se haga real en mi vida.





6° Llave, Examinar todo, retener lo que sirve: Jesús dijo: "ustedes cuelan el mosquito y se tragan el camello…". Lamentablemente cuando el desaliento entra, nosotros somos iguales, nos comemos todo lo malo y lo bueno lo despreciamos, nos comemos momentos de críticas, pero despreciamos momento de formación. Amigos ordenemos las prioridades.





7° Llave, Evitad toda clase de mal: Caminemos por el camino correcto. Las tentaciones de todo tipo van a venir cuando la influencia del desaliento se hace presente, pero cuando tenemos claro esta llave no negociaremos con lo malo. Por eso Dios dice, si tenes posibilidad de evitar lo malo, evítalo.









No permitamos que el desaliento gobierne nuestra vida espiritual.
Cantar de lo cantares 2:15 dice: "Atrapad a las zorras , a esas zorras pequeñas que arruinan nuestros viñedos"









Hay cosas pequeñas que necesitan una atención rápida. Distintas situaciones que vivimos nos hacen creer que las podemos dominar, pero lo que no matemos hoy, mañana nos terminará matando a nosotros.









No fuimos diseñados para ser estériles, fuimos diseñados para tener una mente de avance, de multiplicación, un espíritu de Reino manifestado en esta tierra. No fuiste pensado por Dios, para que llegues hasta este momento de tu vida y te detengas. Avanza.



























Con dios podemos realizar grandes cambios









Por Juliana Fernandez R.









Cuando empezamos a dar nuestros primeros pasos con Dios, sin dudas, nuestra vida cambia para siempre porque nunca volvemos a ser los mismos si es que guardamos Su Palabra con amor en el corazón.






El Padre puede restaurar el corazón más lastimado, darle fuerzas al corazón más débil y enternecer al corazón más obstinado. Porque Dios trabaja de adentro hacia afuera. Él nos transforma y nos va cambiando la vida en todos los aspectos para que lleguemos a lo que Él desea, para Su gloria.






Un ejemplo muy dulce que se encuentra registrado en la Palabra es la transformación de Pablo, quien, antes de llegar a ser el apóstol Pablo era un hombre que asolaba a la iglesia de Dios, mataba creyentes y consentía en la muerte de quienes predicaban el evangelio.






Pero todo cambió el día en que Jesucristo le reveló que lo que estaba haciendo sólo iba a lastimarlo a él, en lugar de bendecirlo. Al respecto, el Dr. John Gill menciona lo siguiente:






Dura cosa te es dar coces contra el aguijón, o resistirme (...) es un refrán que se toma de las bestias que tienen aguijones, que dan coces contra los aguijones o espuelas, y se lastiman más al hacerlo, y Cristo lo usa, sugiriendo así que si Pablo continua persiguiéndolo a Él o a Su gente, oponiéndose al Evangelio (...) se hallaría (...) grandemente lastimado por ello (1).

Y lo mismo afirma el Dr George Lamsa, quien menciona que este orientalismo significa lastimarse a uno mismo, hacerse daño a sí mismo (2), de todo lo cual podemos inferir que cuando vamos en contra de los planes que Dios tiene para con nosotros, al final, perdemos tiempo y terminamos sintiéndonos mal.






Leer Hechos 9. 1 al 5






Es cierto que si nosotros decidimos cambiar de esta manera, las personas se asombrarán pues ya no seremos los mismos. Nuestros corazones se ablandarán y caminaremos con más dulzura, firmeza y fe que antes, y esto, a veces confunde a la vez que llena de admiración. Por eso, vale la pena cambiar con Dios, juntos, Él mediante su llamado y asistencia, y nosotros, esforzándonos, levantándonos y poniéndonos de Su lado para servirlo y agradarle.






El cambio, entonces, lo promueve Dios y lo recibimos y ejecutamos nosotros. Somos un equipo. El Padre nos llama. Puede ser a través de una revelación o de otras personas o de Su misma Palabra. Él da el primer paso y muchos de los subsiguientes, (como lo demuestran los pasajes que enmarcan este maravilloso y dulce relato de Pablo) pues nunca nos suelta la mano.






Pero nosotros también debemos proponernos crecer, aprovechar la oportunidad que el Padre nos está brindando, recibir Su perdón y gracia y así, armarnos de un pensamiento íntegro y superador que nos sane interiormente para crecer en madurez y potencia espiritual. 1 Timoteo 1. 12 al 15






Dios nos robustece, nos vigoriza y nos ayuda a sacudir toda telaraña anímica que nos esté paralizando para vivir una vida victoriosa, que es lo que a Él le agrada. A Él no le importa lo que hayamos sido antes pues el pasado no tiene poder para separar a una persona del Padre. El pasado consiste en hechos, en aciertos y errores que pueden ser sanados y restaurados por Dios. Así que, podemos estar seguros de que ya no cuenta delante de Él.






Lo que sí cuenta es Su gracia, es decir, Su ayuda, Su presencia incondicional en nosotros. La gracia implica, así, una ventaja siempre porque nos permite dejar atrás lo que éramos y extendernos hacia lo que está delante. Siempre implica una ayuda gratuita, nunca es onerosa, nunca se recibe por méritos pues de otra manera ya dejaría de ser lo que es en esencia.






Y por último, y como uno de los aspectos más sobresalientes, vemos en estos pasajes algo maravilloso, que es el hecho de que ella, la gracia de Dios, siempre es más abundante, más grande, más amplia, más extensa, profunda y anchurosa que todos nuestros pecados juntos. Y esas características, sumadas al amor y a la fe que recibimos en Cristo nos dan una excelente base para empezar a transformarnos hasta llegar a ser todo lo que el Padre desea.









Este mensaje de salvación, de sanidad interior, de crecimiento espiritual, de perdón de los errores del pasado y de un derramamiento de gracia inmenso y poderoso, es digno de ser recibido por todos, aunque las personas a veces nos sintamos las primeras pecadoras, como suele suceder.



No hay comentarios:

Publicar un comentario