martes, 18 de septiembre de 2012
Diez Preguntas que Dios No Hará
Querien Vangal
1. Dios no te preguntará qué modelo de auto usabas…
Te preguntará a cuántas personas llevaste.
2. Dios no te preguntará los metros cuadrados de tu casa…
Te preguntará a cuántos recibiste en ella.
3. Dios no te preguntará la marca de la ropa que usas…
Te preguntará, a cuántos ayudaste a vestirse.
4. Dios no te preguntará cuál era tu sueldo…
Te preguntará si vendiste tu conciencia para obtenerlo.
5. Dios no te preguntará cuál era tu título…
Te preguntará si hiciste tu trabajo, dando lo mejor de tus capacidades.
6. Dios no te preguntará cuántos amigos tenías…
Te preguntará cuántos te consideraban su amigo.
7. Dios no te preguntará en qué lugar vivías…
Te preguntará cómo tratabas a tus vecinos.
8. Dios no te preguntará el color de tu piel…
Te preguntará si te importó el color de la de los demás.
9. Dios no te preguntará por qué tardaste tanto en buscarle…
Te dirá lo feliz que está de que lo hayas hecho.
10. Dios no te preguntará que religión profesabas…
Te preguntará, Por qué no le abriste tu corazón.
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sábado, 11 de agosto de 2012
Usted NO TIENE QUE CAER
Querien Vangal
"No caeréis jamás". Cuando piensa en eso, esa es una declaración sorprendente, ¿no es verdad? Él diablo nos ha hecho tropezar tantas veces a la mayoría de nosotros que no nos gusta ni pensar en eso.
Pero la Palabra de Dios dice que no tiene que ser de esa manera. Dios dice que hay algo que nos puede mantener firmes. ¿Qué es? Afirmar nuestra vocación y elección.
Si no se ha afirmado, necesita comprender cuán importante es. Necesita enfrentar el hecho de que no puede vivir una vida de victoria sin afirmar su vocación.
Usted no puede permanecer fuerte en la Palabra de Dios sin tomar su Biblia durante la semana. Hacerlo sólo el domingo por la mañana no va a surtir ningún efecto. Sin embargo, la mayoría de los creyentes tratan de subsistir con eso. Precisamente por eso tenemos miles de iglesias por todo el mundo llenas de gente nacida de nuevo que no tienen suficiente fe ni para matar un mosquito. No se han afirmado.
Recuerdo hace varios años cuando ministraba a una dama que fue sanada de cáncer. Ella se había empapado de la Palabra, había tomado una postura de fe, y había sido liberada. Pero var¬ios años después, me llamó y me dijo: "Hermano Copeland, me gustaría que orara por mí. Él cáncer ha vuelto otra vez".
Ahí mismo recordé el versículo que el Señor nos había dado para prevalecer en años atrás: "Ninguna arma forjada contra ti prosperará". Por lo tanto le dije: "Traiga su Biblia y vamos a Isaías 54:17". Al fondo podía oírla susurrándole a otra persona en la habitación: "¿Dónde está mi Biblia?" Cuando escuché eso, casi lloré. Sabía que ella no lo iba lograr. ¿Por qué? No había procurado afir¬marse.
Escuche, esto es un asunto diario. Él diablo ronda las 24 horas del día maquinando maneras para hac¬ernos caer. Jesús está en el trono 24 horas al día dándonos poder para resistir al diablo, y nosotros necesita¬mos estar ejercitando nuestra fe todo el tiempo.
Si quiere perseverar en los días venideros, va a necesitar más que la fe de la Escuela Dominical. Va a necesitar fe madura, que mueva montes, y sólo hay una manera de adquirirla: dedicarse a la Palabra con más firmeza de lo que lo ha hecho.
Sea pronto para hacer firme su vocación y elección; y no importa lo resbalosa que se ponga la situación, ¡usted no caerá jamás!
2 Pedro 1:10 Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás.
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TOMA AUTORIDAD SOBRE TUS PENSAMIENTOS
Querien Vangal
HIJO MÍO, tal como los cielos son más altos que la tierra, así son mis caminos, y mis pensamientos, más altos que tus pensamientos. Te doy mi poder para tomar autoridad sobre tus propios pensamientos, para que puedas crecer en mi sabiduría y conocimiento. Has recibido mi Espíritu Santo para que puedas entender y expresar verdades espirituales en palabras espirituales, porque te he dado la mente de mi Hijo Jesús. Fija tu mente en lo que mi Espíritu te dice. Toma autoridad sobre tu mente mediante el poder de mi Espíritu. Piensa solamente en las cosas que son verdaderas, nobles, rectas, puras, admirables y excelentes o dignas de alabanza.
Isaías 55:8-9; 1 Corintios 2:12-16; Filipenses 4:8
Tomo autoridad sobre mis pensamientos mediante el poder y la autoridad del Espíritu Santo. Creceré y aumentaré en la sabiduría y el conocimiento que vienen de Dios. Enfocaré mis pensamientos en lo que sea verdadero, todo lo noble, todo lo recto, todo lo puro, todo lo admirable. Si hay algo admirable o digno de alabanza, pensaré en esas cosas. Y el Dios de paz estará conmigo en mi espíritu y en mi mente.
Oraciones de poder.
Tomado del libro Declaraciones diarias para la guerra espiritual por John Eckhardt © 2012 por Casa Creación. Usado con permiso.
Oraciones de Poder Cristianas
Oraciones de poder cristianas
- HARÉ QUE MI GRACIA ABUNDE EN TI
- Atando los poderes de las TINIEBLAS
- ORACIÓN: Que sea EXPUESTA toda estrategia
- ORACIÓN de libertad y Guerra Espiritual
- TUS VICTORIAS SOBRE SATANÁS PRODUCIRÁN PAZ
- DECLARACIÓN para la Guía de Dios
- DOMINIO EN EL ESPÍRITU
HARÉ QUE MI GRACIA ABUNDE EN TI
HIJO MÍO, yo puedo bendecirte abundantemente, para que en todas las cosas en todo tiempo, teniendo todo lo que necesites, abundes en toda buena obra. Porque te he dado mi abundante provisión de gracia y el don de justicia, reinarás en vida mediante mi Hijo Jesús. Te he resucitado con Cristo y te he sentado con Él en los lugares celestiales a fin de mostrarte las incomparables riquezas de mi gracia. Porque por gracia has sido salvo, mediante la fe, y esto no de ti mismo; es un don mío para ti. Acércate a mi trono de gracia con confianza, para que puedas recibir misericordia y encontrar gracia para ayudarte en tu momento de necesidad.
2 Corintios 9:8; Romanos 5:17; Efesios 2:6-8; Hebreos 4:16
PADRE, te alabo porque tú has derramado gracia, fe y amor de nuestro Señor Jesús sobre mí en abundancia. Me has justificado gratuitamente por tu gracia para que pudiera tener la esperanza de la vida eterna. Tu gracia y tu paz abundarán para mí. Tu divino poder me ha dado todo lo que necesito para la vida y la piedad. Mediante tu gracia me has dado tus grandes y preciosas promesas para que por ellas pueda participar de la naturaleza divina y escapar a la corrupción de este mundo.
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REFLEXIÓN CORTA: Alumbrado el camino
Querien Vangal
Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida.
La ciudad era muy oscura en las noches sin luna como aquella. En determinado momento, se encuentra con un amigo. El amigo lo mira y de pronto lo reconoce.
Se da cuenta de que es Guno, el ciego del pueblo. Entonces, le dice:
- ¿Qué haces Guno, tú ciego, con una lámpara en la mano? Si tú no ves..
Entonces, el ciego le responde:
- Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco la oscuridad de las calles dememoria. Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mi…
Alumbrar el camino de los otros no es tarea fácil… Muchas veces en vez de alumbrar oscurecemos mucho más el camino de los demás… ¿Cómo? A través del desaliento, la crítica, el egoísmo, el desamor, el odio, el resentimiento…
¡Qué hermoso sería sí todos ilumináramos los caminos de los demás! Sin fijarnos si lo necesitan o no… Llevar luz y no-oscuridad…
Todos pasamos por situaciones difíciles a veces… Pero no debemos proyectar nuestro dolor cuando alguien desesperado busca ayuda en nosotros…
Nuestro dolor es y fue importante pero se minimiza si ayudamos a otros a soportarlo, si ayudamos a otro a sobrellevarlo…
Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.
Mateo 5:16 (NVI)
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¡Quiero ser feliz!
Por Mario R. Serrano
Si quieres ser feliz, no busques en el lugar equivocado, busca a Dios, solo en el encontraras todo lo que necesitas.
La búsqueda de la felicidad ocupa en todos los seres humanos, el primer lugar en la escala de motivación. Todos compartimos el mismo deseo, la misma filosofía, el objetivo principal en la vida es ser felices.
Nadie desea vivir para sufrir o para lamentar cada paso que dé. Nuestro mayor deseo es encontrar la senda que conduce a la felicidad verdadera, esa prosperidad que satisface el alma y deleita el espíritu, brindándonos paz sin medida.
Salomón fue el rey más sabio y próspero de todos los reyes de Israel (Ecl 1:16). Antes y después de él, ningún rey gozo de tanta sabiduría, ciencia y prosperidad. Él se dedicó a buscar el significado de las cosas, en particular, el verdadero significado de la vida y la felicidad.
A diferencia de los filósofos de la antigüedad, Salomón tenía un panorama más amplio y completo sobre la vida y la esencia de la felicidad.
Los grandes filósofos griegos por ejemplo, buscaban también respuestas a todos los interrogantes referentes a la existencia y la felicidad, pero sus conceptos eran desprendidos de la gran capacidad de observación y análisis que poseían, en cambio Salomón, no solo fue dotado de una mente brillante capaz de hacer conjeturas precisas y detalladas sino que a todo ello le agrego la experiencia personal (Eclesiastés 2:3), él no solamente veía como se hacían o desarrollaban determinadas cosas, sino que también, debido a su gran riqueza y posición de liderazgo, pudo experimentarlas en su vida personal.
Según el relato bíblico, él no se privó de nada. Entrego su vida a los placeres, a la adquisición de bienes materiales y su fama supero a la de todos sus contemporáneos.
Nunca hubo en Israel, ni antes ni después, un rey como él.
Además podríamos agregar que cuando escribe este libro, el libro de Eclesiastés, del cual estamos tomando la base de este mensaje, Salomón estaba en la etapa final de sus días, no a punto de morir, sino más bien en su etapa de madurez. Esto le da a su punto de vista peso y equilibrio ya que en esta etapa podemos saber qué es lo que tiene verdadero valor en la vida. Siempre presto atención a la gente mayor, a sus consejos, a sus vivencias, ya que puedo comprender en pocos instantes lo que a ellos les llevo años aprender, o quizás, toda una vida.
Te propongo un ejercicio. Toma un bolígrafo, un papel y escribe una lista con 20 cosas que te gustaría hacer, tener o ser en la vida y que crees que te brindarían felicidad si pudieras hacerlas realidad. Luego de elaborar la lista imagina que estas en los últimos momentos de tu vida... ¿cuantas cosas de tu lista tendrían realmente valor? ¿Cuántas de estas cosas realmente lamentarías no haber hecho, ahora que estas a un paso de la eternidad?.
Normalmente en esos momentos las personas no se lamentan por no haber tenido la casa de sus sueños o el auto último modelo que tanto deseaban, en esos momentos posiblemente lamentemos lo que no dijimos, o no hicimos, como por ejemplo pedir perdón a aquellos que herimos con nuestras palabras, hechos o actitudes, perdonar a quienes nos hirieron, pasar más tiempo con nuestros seres queridos, haber ayudado más a quienes necesitaban de nosotros, habernos esforzado más en nuestro matrimonio o en nuestra relación con Dios, seguramente podrías agregar mucho más a esta lista.
La falta de dinero es una de las razones más habituales que la gente utiliza para explicar su insatisfacción en la vida. Muchos dicen "Si tuviera suficiente dinero haría esto o aquello y entonces sería realmente feliz". Muchas de esas personas, cuando llegan a tener ese dinero, no realizan sus sueños y siguen siendo igualmente desdichadas, lo que prueba que su problema no era la falta de dinero. Buscaron opulencia y más tarde, después de conseguirla, descubrieron que todavía son infelices. Muchos en el intento de alcanzar algún logro en su vida olvidan la parte más esencial de ella. Otros, después de conseguir algún tipo de éxito, deciden abandonar sus hogares separándose de sus familias, para luego comenzar otra, creyendo encontrar allí la verdadera felicidad, con el paso del tiempo los que siguen ese camino llegan a la misma conclusión, que la senda iniciada, solo era una ilusión, y de allí en más llevan una vida de sufrimiento y dolor.
Es común confundir posesiones de bienes terrenos, poder y riquezas, con triunfo y felicidad.
Es claro que el dinero no hace la felicidad, como tampoco lo hace la ausencia de este. Es bueno poseer dinero, lo malo es que el dinero te posea a ti.
La esencia de la vida no se esconde en el dinero ni en bienes materiales; estos son necesarios pero nunca elementales.
Salomón fue claro en y directo en relación a las riquezas y a los placeres de esta vida, su conclusión fue la siguiente "...he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu y sin provecho debajo del sol." (Eclesiastés 2:11)
Comprendió también que no hay felicidad en esta vida separados de Dios, ya que él nos brinda la capacidad de disfrutar todas las cosas (Ec 2:24).
Lamentablemente muchos tienen un vacío tan grande en sus corazones que no pueden encontrar satisfacción prácticamente en nada. Dinero, popularidad, bienes materiales, éxito laboral o ministerial, logros académicos, vacaciones, placeres, etc..., nada de ello puede aliviar o satisfacer la profunda necesidad interior. En cambio, cuando la plenitud de Dios llena tu alma, descubres la felicidad en las cosas simples de esta vida.
Salomón concluye su enseñanza con el siguiente resumen "Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre." (12:13)
Si quieres ser feliz, no busques en el lugar equivocado, busca a Dios, amalo con todo tu corazón, síguelo, solo en el encontraras todo lo que necesitas para ser verdaderamente feliz..."prueben y vean que el Señor es bueno; dichosos los que en él se refugian..." (Salmo 34:8
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Palabras de aliento
NO ME ACORDARE MAS de sus pecado
Querien Vangal
No importa cuál sea su problema o cuán mal se sienta como resultado de él, Dios lo ama. En Jesucristo, Él le ha dado una vida nueva. Él le proveerá nuevos amigos que lo amen, lo acepten, lo aprecien y lo confirmen. Usted está bien, y va a vencer a causa de Aquel que vive en usted y se interesa por usted.
A pesar de lo que pueda haber hecho, usted necesita una revelación de lo que Dios quiere decir en Jeremías 31:34: “Nunca más me acordaré de sus pecados”. Una vez que ha confesado su pecado y ha pedido perdón a Dios, si continúa trayéndoselo cada vez que viene en oración, está recordándole algo que Él ha prometido olvidar, algo que ha echado tan lejos de usted como el oriente del occidente (vea Salmos 103:12). Es necesario que comprenda que una vez que ha confesado sus pecados a Dios y le ha pedido que se los perdone, Él no sólo los ha perdonado, sino que realmente los ha olvidado.
Quizás tenga que mirarse al espejo y confesar sus fallas más profundas. Quizás tenga que decirle a Dios algo como: “Me hice un aborto”. O: “Cometí adulterio. Hice eso, Señor, y para mí es una maravilla comprender que puedo estar aquí y mirarme a la cara. Pero puedo hacerlo porque sé que aunque hice algo malo, tú has alejado de mí mis pecados tan lejos como está el este del oeste, ¡y no te acuerdas más de ellos!”
Sea cual fuere su pecado o su falla, es necesario que lo confiese a Dios y luego se le libere de ello. Deje de castigarse por algo que está en el pasado. Rehúse recordar algo que Dios ha elegido olvidar.
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Las Consecuencias de Deslizarse
Pastor Charles Stanley
HEBREOS 3.12, 13
Deslizarse espiritualmente —alejarse de manera gradual de Dios y de su voluntad— es dejar de ir en dirección a Dios. Al igual que el bote abandonado es arrastrado por el agua, el creyente se aleja de manera lenta e indiferente de la obediencia a Dios, el estudio regular de la Biblia, la oración y la reunión con los otros cristianos.
Una vida a la deriva está fuera de la voluntad de Dios y, por tanto, es pecado. El Espíritu Santo aguijonea la conciencia del creyente y le envía el mensaje de que se ha salido del camino, pero es proclive a ignorar la advertencia. Si el cristiano justifica siempre su extravío y no reconoce su pecado, su conciencia se volverá poco a poco más insensible. Quien se vuelve indiferente al pecado, ha preparado el camino para tener una conducta cada vez más pecaminosa y sentir menos culpa. ¿Puede usted imaginar una situación más peligrosa?
Cuando la conciencia del creyente que ha quedado a la deriva se vuelve insensible, sus oídos espirituales también son anestesiados; la verdad no logra entrar porque la persona ha dado cabida en su mente a actitudes y filosofías equivocadas. Además, su corazón se endurece a las cosas de Dios. Al huir de testimonios en cuanto al poder, la gracia y la misericordia de Dios, evita situaciones que pudieran despertar de nuevo su conciencia y mover su espíritu al arrepentimiento.
Las personas se alejan de Dios en busca de más libertad y más placer. Pero las consecuencias son un corazón endurecido, una conciencia entumecida y unos oídos sordos. El creyente apartado sacrifica la vida de victoria en Cristo, por una existencia carente de satisfacción permanente.
Las Consecuencias de Deslizarse
HEBREOS 3.12, 13
Deslizarse espiritualmente —alejarse de manera gradual de Dios y de su voluntad— es dejar de ir en dirección a Dios. Al igual que el bote abandonado es arrastrado por el agua, el creyente se aleja de manera lenta e indiferente de la obediencia a Dios, el estudio regular de la Biblia, la oración y la reunión con los otros cristianos.
Una vida a la deriva está fuera de la voluntad de Dios y, por tanto, es pecado. El Espíritu Santo aguijonea la conciencia del creyente y le envía el mensaje de que se ha salido del camino, pero es proclive a ignorar la advertencia. Si el cristiano justifica siempre su extravío y no reconoce su pecado, su conciencia se volverá poco a poco más insensible. Quien se vuelve indiferente al pecado, ha preparado el camino para tener una conducta cada vez más pecaminosa y sentir menos culpa. ¿Puede usted imaginar una situación más peligrosa?
Cuando la conciencia del creyente que ha quedado a la deriva se vuelve insensible, sus oídos espirituales también son anestesiados; la verdad no logra entrar porque la persona ha dado cabida en su mente a actitudes y filosofías equivocadas. Además, su corazón se endurece a las cosas de Dios. Al huir de testimonios en cuanto al poder, la gracia y la misericordia de Dios, evita situaciones que pudieran despertar de nuevo su conciencia y mover su espíritu al arrepentimiento.
Las personas se alejan de Dios en busca de más libertad y más placer. Pero las consecuencias son un corazón endurecido, una conciencia entumecida y unos oídos sordos. El creyente apartado sacrifica la vida de victoria en Cristo, por una existencia carente de satisfacción permanente.
El peligro de Deslizarse
Una hermosa tarde, mi mejor amigo y yo encontramos un bote abandonado flotando en el río. Tenía los remos rotos, pero eso no pareció ser un impedimento para un par de adolescentes. Subimos al bote, y nos dejamos llevar por la corriente. No estoy seguro de cuánto tiempo pasó mientras estuvimos flotando a la deriva, pero supimos que estábamos en problemas cuando oímos un estruendo. Más adelante el agua se precipitaba sobre una represa. Aterrorizados, echamos mano de los remos rotos y nos pusimos a remar con fuerza contra la corriente. Nos las arreglamos para llegar bien cerca de la orilla, y saltamos, pero el bote cayó en la represa. Lo que comenzó como una diversión sencilla terminó casi en una tragedia.
Eso es exactamente lo que sucede con muchas personas hoy. Lo que comienza como una diversión, termina en un naufragio porque las personas se dejan llevar por la corriente, sin pensar antes o darse cuenta de que se están alejando de la seguridad que ofrece el plan de Dios. Según la actitud prevaleciente en la sociedad moderna, Dios no hace falta mientras la corriente esté tranquila. En otras palabras, cuando hay buenos ingresos, la familia está libre de riesgos y la salud es estable, ir con la corriente parece bien. Pero, en realidad, una persona a la deriva está siendo arrastrada a corrientes contrarias a Cristo y la iglesia.
El pasaje de hoy enseña que el sabio ve el futuro, y evita el desastre. Dicho de otra manera: Dejarse llevar por la corriente es una insensatez. En muchos aspectos de la vida —matrimonio, familia, finanzas, etc.— necesitamos tener un plan de navegación claro para tener éxito (Pr 3.6).
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Dios NO OLVIDA (devocional corto)
Querien Vangal
Quisiera compartir una verdad con usted. Hagamos lo que hagamos usted y yo, aun en secreto, Dios lo ha registrado. No va a olvidarlo. Vendrá el día en que nuestras buenas obras serán puestas de manifiesto.
Cada oración que hemos elevado, cada vez que nos hemos sometido a la autoridad cuando queríamos rebelarnos, cada ocasión en que confesamos la Palabra de Dios cuando nuestras emociones nos gritaban que dijéramos cosas negativas: cada acto de obediencia está registrado y será recompensado. Cada vez que asumimos nuestra posición de fe, adoración, y nos mantuvimos confesando lo bueno, cada vez que ofrecimos a Dios sacrificio de alabanza, Dios lo recuerda. Él no olvida las cosas que hemos hecho bien. Las tiene registradas en su libro de hechos memorables, como leemos en Hebreos 6:10: “Porque Dios no es injusto como para olvidarse de las obras y el amor que, para su gloria, ustedes han mostrado sirviendo a los santos, como lo siguen haciendo”.
Mardoqueo había hecho algunas buenas obras, pero sin hacer mucho ruido al respecto. Las había hecho en secreto, como para el Señor. La Palabra enseña que cuando hacemos buenas obras, no debemos dejar que nuestra mano izquierda sepa lo que hace la derecha (Mateo 6:3,4). Esto significa que deberíamos hacer lo que sentimos que Dios nos está guiando a hacer, hacerlo para su gloria, y luego olvidarlo y seguir con nuestros asuntos. No significa darnos una palmadita en la espalda o decir a los demás lo que hemos hecho, sino simplemente saber que nuestra recompensa vendrá de Dios a su debido tiempo. En el momento exacto de Dios, Él recompensó a Mardoqueo (vea Ester 6:1.3), y puede estar seguro de que hará lo mismo con usted.
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Cuatro claves para una vida de milagros
Por Fernando A. Jiménez
Dios puede hacer mucho con lo poco. Solo basta que depositemos nuestra confianza en Él y tengamos la certidumbre de que es Aquél que todo lo puede.
Quedar sin empleo en una época en la que Colombia atravesaba por la más profunda recesión económica de su historia, le pareció algo muy grave, pero más grave aún el que de una paso a dos y luego a tres cuotas atrasadas en el pago de su apartamento.
Al principio se convenció de que podría resolver el problema, y Juan José se ocupó de cubrir las necesidades de alimentación para su esposa y dos hijos.
Los días del calendario fueron creciendo hasta la tarde de miércoles, cuando todavía se encontraba buscando en la sección de clasificados de ofertas de trabajo en un diario local, cuando tocaron a la puerta y el rostro del cartero evidenció lo que deseó nunca llegara: un anuncio de cobro jurídico.
Años atrás había prestado un dinero, inicialmente a interés. Aquél a quien se lo facilitó con la promesa de regresarlo seis meses después, jamás cumplió ni con el pago de los intereses ni con la devolución del dinero. Y se cansó de pelearse con él. No tenía mayores garantías de que recibiría el pago.
Por eso, cuando recibió información sobre el proceso que iniciarían en su contra, le pasó por la mente la idea de renovar el cobro. "No tiene sentido, me llenaré de nuevas preocupaciones que no tienen sentido", razonó y desistió de la idea.
Lo que sí hizo fue volver la mirada al Señor Jesucristo en procura de ayuda. Nunca antes como en ese momento, había clamado con tanta fe. Dos días antes de que se venciera el plazo de cancelar la totalidad del dinero, sonó el teléfono. La persona que le debía dinero estaba al otro lado de la línea:--Lamento haberme demorado tanto en llamarle—dijo--, pero recién ahora tengo el dinero. Deseo saber en qué momento puedo acercarme a su apartamento para cancelarle hasta el último peso...—
Juan José agradeció a Dios su infinita misericordia. Aquél era el dinero, en la cuantía exacta, para hacer un primer pago del pacto de refinanciación de la deuda que le proponían en la carta del abogado.
El mismo Señor Jesús de ayer...
Cuando vamos a las Escrituras leemos que "Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos"(Hebreos 13:8). Por esa razón estamos convencidos de que la época de los milagros no ha terminado; por el contrario, sigue vigente.
Si nos asiste este convencimiento, es apenas natural tener la certeza de que el amado Dios responderá a nuestro clamor en procura de la provisión divina. En particular hay un pasaje que leemos en el evangelio de Mateo, en el capítulo 15 desde el versículo 32 al 39, que nos arroja importantes enseñanzas para ponerlas en práctica en nuestra cotidianidad. A partir del texto aprendemos los siguientes principios:
1. El Señor Jesús se preocupa por las necesidades de Su pueblo:
Es interesante notar que después de largas jornadas escuchando las enseñanzas del Maestro, Él estaba preocupado por el bienestar de la multitud de seguidores. "Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: --Siento compasión de esta gente porque ya llevan tres días conmigo y no tienen nada que comer. No quiero despedirlos sin comer, no sea que se desmayen por el camino. "(Mateo 15:32. Nueva Versión Internacional).
¿Puede apreciar el profundo contenido de estas palabras? Son las mismas que saldrían de labios de un Padre amoroso preocupado por sus hijos. El cuidad de los más mínimos detalles. Conoce la situación difícil que enfrentamos y desea intervenir. Sin embargo es necesario que clamemos a Él en procura de ayuda.
2. El problema: la razón humana sólo mira las limitaciones:
Cuando a todo lo que ocurre alrededor, y en particular en cuanto a los problemas, le aplicamos la lógica humana, nos asaltará el desánimo y la palabra "Imposible" es probable que aflore una y otra vez a nuestros labios. Esa circunstancia se produjo entre los discípulos del Señor Jesús cuando oyeron que la misión inmediata era la alimentación de decenas de personas.
"Los discípulos objetaron: --¿Dónde podríamos conseguir en este lugar despoblado suficiente pan para dar de comer a toda esta multitud?"(Mateo 15:33. NVI).
Dios puede hacer mucho con lo poco. Solo basta que depositemos nuestra confianza en Él y tengamos la certidumbre de que es Aquél que todo lo puede.
Comprendo que puede estar experimentando una situación compleja, pero también me asiste el convencimiento de que no constituye nada imposible para nuestro amado Señor.
3. Sólo basta confiar, Dios obrará milagros:
Aunque en criterio de cualquier ser humano unos pocos panes y peces no servían en absoluto para satisfacer el hambre de decenas de hombres, mujeres y niños, cuando sometemos al Señor esa situación que nos inquieta, todo cambia.
"--¿Cuántos panes tienen? --les preguntó Jesús. --Siete, y unos pocos pescaditos. Luego mandó que la gente se sentara en el suelo. Tomando los siete panes y los pescados, dio gracias, los partió y se los fue dando a los discípulos. Éstos, a su vez, los distribuyeron a la gente."(Mateo 15:34-36. NVI).
¿Considera usted que con hechos portentosos como el descrito por el evangelista, hay algo imposible para Dios? En absoluto. Por esa razón aquello que está requiriendo, se cumplirá si va al Señor en oración. No cese de clamar.
4. Si esperamos en Dios, Él responde:
Todo cuanto necesita nuestro amado Padre es que le permitamos tomar control de los problemas y necesidades que enfrentamos. Cuando lo hacemos, dejando de lado toda sombra de duda o de autosuficiencia, Él responde. Así quedó testimoniando con el mover maravilloso que produjo Jesucristo en aquella multitud.
"Todos comieron hasta quedar satisfechos. Después los discípulos recogieron siete cestas llenas de pedazos que sobraron. Los que comieron eran cuatro mil hombres, sin contar a las mujeres y a los niños."(Mato 15:37-39).
¿Usted piensa seguir experimentando la misma crisis que hasta ahora?¿Por qué no decide someter esa situación en manos del Señor? Hoy es el día para hacerlo. Ore, confíe y espere en Dios. ¡La respuesta vendrá! Y reciba a Jesús como su Salvador.
Cuatro claves para una vida de milagros
Dios puede hacer mucho con lo poco. Solo basta que depositemos nuestra confianza en Él y tengamos la certidumbre de que es Aquél que todo lo puede.
Quedar sin empleo en una época en la que Colombia atravesaba por la más profunda recesión económica de su historia, le pareció algo muy grave, pero más grave aún el que de una paso a dos y luego a tres cuotas atrasadas en el pago de su apartamento.
Al principio se convenció de que podría resolver el problema, y Juan José se ocupó de cubrir las necesidades de alimentación para su esposa y dos hijos.
Los días del calendario fueron creciendo hasta la tarde de miércoles, cuando todavía se encontraba buscando en la sección de clasificados de ofertas de trabajo en un diario local, cuando tocaron a la puerta y el rostro del cartero evidenció lo que deseó nunca llegara: un anuncio de cobro jurídico.
Años atrás había prestado un dinero, inicialmente a interés. Aquél a quien se lo facilitó con la promesa de regresarlo seis meses después, jamás cumplió ni con el pago de los intereses ni con la devolución del dinero. Y se cansó de pelearse con él. No tenía mayores garantías de que recibiría el pago.
Por eso, cuando recibió información sobre el proceso que iniciarían en su contra, le pasó por la mente la idea de renovar el cobro. "No tiene sentido, me llenaré de nuevas preocupaciones que no tienen sentido", razonó y desistió de la idea.
Lo que sí hizo fue volver la mirada al Señor Jesucristo en procura de ayuda. Nunca antes como en ese momento, había clamado con tanta fe. Dos días antes de que se venciera el plazo de cancelar la totalidad del dinero, sonó el teléfono. La persona que le debía dinero estaba al otro lado de la línea:--Lamento haberme demorado tanto en llamarle—dijo--, pero recién ahora tengo el dinero. Deseo saber en qué momento puedo acercarme a su apartamento para cancelarle hasta el último peso...—
Juan José agradeció a Dios su infinita misericordia. Aquél era el dinero, en la cuantía exacta, para hacer un primer pago del pacto de refinanciación de la deuda que le proponían en la carta del abogado.
El mismo Señor Jesús de ayer...
Cuando vamos a las Escrituras leemos que "Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos"(Hebreos 13:8). Por esa razón estamos convencidos de que la época de los milagros no ha terminado; por el contrario, sigue vigente.
Si nos asiste este convencimiento, es apenas natural tener la certeza de que el amado Dios responderá a nuestro clamor en procura de la provisión divina. En particular hay un pasaje que leemos en el evangelio de Mateo, en el capítulo 15 desde el versículo 32 al 39, que nos arroja importantes enseñanzas para ponerlas en práctica en nuestra cotidianidad. A partir del texto aprendemos los siguientes principios:
1. El Señor Jesús se preocupa por las necesidades de Su pueblo:
Es interesante notar que después de largas jornadas escuchando las enseñanzas del Maestro, Él estaba preocupado por el bienestar de la multitud de seguidores. "Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: --Siento compasión de esta gente porque ya llevan tres días conmigo y no tienen nada que comer. No quiero despedirlos sin comer, no sea que se desmayen por el camino. "(Mateo 15:32. Nueva Versión Internacional).
¿Puede apreciar el profundo contenido de estas palabras? Son las mismas que saldrían de labios de un Padre amoroso preocupado por sus hijos. El cuidad de los más mínimos detalles. Conoce la situación difícil que enfrentamos y desea intervenir. Sin embargo es necesario que clamemos a Él en procura de ayuda.
2. El problema: la razón humana sólo mira las limitaciones:
Cuando a todo lo que ocurre alrededor, y en particular en cuanto a los problemas, le aplicamos la lógica humana, nos asaltará el desánimo y la palabra "Imposible" es probable que aflore una y otra vez a nuestros labios. Esa circunstancia se produjo entre los discípulos del Señor Jesús cuando oyeron que la misión inmediata era la alimentación de decenas de personas.
"Los discípulos objetaron: --¿Dónde podríamos conseguir en este lugar despoblado suficiente pan para dar de comer a toda esta multitud?"(Mateo 15:33. NVI).
Dios puede hacer mucho con lo poco. Solo basta que depositemos nuestra confianza en Él y tengamos la certidumbre de que es Aquél que todo lo puede.
Comprendo que puede estar experimentando una situación compleja, pero también me asiste el convencimiento de que no constituye nada imposible para nuestro amado Señor.
3. Sólo basta confiar, Dios obrará milagros:
Aunque en criterio de cualquier ser humano unos pocos panes y peces no servían en absoluto para satisfacer el hambre de decenas de hombres, mujeres y niños, cuando sometemos al Señor esa situación que nos inquieta, todo cambia.
"--¿Cuántos panes tienen? --les preguntó Jesús. --Siete, y unos pocos pescaditos. Luego mandó que la gente se sentara en el suelo. Tomando los siete panes y los pescados, dio gracias, los partió y se los fue dando a los discípulos. Éstos, a su vez, los distribuyeron a la gente."(Mateo 15:34-36. NVI).
¿Considera usted que con hechos portentosos como el descrito por el evangelista, hay algo imposible para Dios? En absoluto. Por esa razón aquello que está requiriendo, se cumplirá si va al Señor en oración. No cese de clamar.
4. Si esperamos en Dios, Él responde:
Todo cuanto necesita nuestro amado Padre es que le permitamos tomar control de los problemas y necesidades que enfrentamos. Cuando lo hacemos, dejando de lado toda sombra de duda o de autosuficiencia, Él responde. Así quedó testimoniando con el mover maravilloso que produjo Jesucristo en aquella multitud.
"Todos comieron hasta quedar satisfechos. Después los discípulos recogieron siete cestas llenas de pedazos que sobraron. Los que comieron eran cuatro mil hombres, sin contar a las mujeres y a los niños."(Mato 15:37-39).
¿Usted piensa seguir experimentando la misma crisis que hasta ahora?¿Por qué no decide someter esa situación en manos del Señor? Hoy es el día para hacerlo. Ore, confíe y espere en Dios. ¡La respuesta vendrá! Y reciba a Jesús como su Salvador.
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Palabras de aliento
Cuando una puerta se cierra
Por Esteban Correa
Cuando una puerta se cierra, puedes quedarte tranquilo, porque de cualquier forma que suceda, Dios siempre tiene algo mucho mejor.
"Yo iré delante de ti, y te allanaré los lugares torcidos; haré pedazos puertas de bronce y cerrojos de hierro". Isaías 45:2
A veces nos desilusionamos mucho cuando una puerta se nos cierra.
Pero si vemos las cosas desde el punto de vista de Dios, tal vez haya algo que no alcanzamos a ver, seguramente hay un plan futuro, algo que ahora no entendemos bien, pero en lo que debemos confiar porque el Señor esta en control de todo a nuestro favor.
Una puerta puede cerrarse por alguno de los siguientes motivos:
1. No estamos preparados aun
A veces queremos cosas muy buenas y grandes, pero no estamos preparados aun. En una ocasión me encontraba muy ansioso para llegar a una gran meta, quería que todo pase rápido, y esto me tenía mal, en ese momento llegó a mi corazón una palabra que me hizo entender que aún no estaba preparado para algo tan grande y lo comprendí completamente y lo acepte.
A veces es peor recibir ciertas cosas si aun no estamos preparados, si no tenemos la madurez espiritual y emocional, la entereza de carácter, el conocimiento necesario, la experiencia, o si hay cosas en nuestro interior que no podrían procesar correctamente el efecto de una gran bendición.
2. Hemos cometido un error
A veces las puertas se cierran por un error nuestro, por no habernos informado y tomado los recaudos necesarios para lograr que una oportunidad se abra. Por apresurarnos y emocionarnos desmedidamente con algo que no entendemos bien como funciona, son cosas que no consultamos en oración.
Algunos quieren ganar dinero con negocios que no saben hacer y no se capacitaron para ello. Otros pretenden que les den oportunidades en trabajos o ministerios a los cuales aun no califican para estar. Demos gracias a Dios también cuando estas puertas se cierran porque hemos logrado detectar el error, y ahora podemos aprender y volverlo a intentar más inteligentemente para que esa puerta se abra ampliamente.
3. No es nuestro lugar asignado
Hay quienes somos muy perspicaces y ocurrentes para idear cosas, crear proyectos, ministerios, armar negocios o darles ideas a otros para que las hagan, pero muchas de esas cosas la mayoría de las veces no funcionan, simplemente porque son ideas meramente humanas, no tienen un inicio en el plan de Dios. Son cosas que no están en nuestro lugar asignado en la agenda de Dios. Cuando demasiadas veces insistes con algo que no tiene ningún resultado, o muy poco, debes abandonarlo, cambiar de lugar, o cambiar de método. Por el contrario, cuando hacemos algo que comienza a dar resultados, es una buena señal para seguir. La voluntad de Dios no es solo sentir, sino comprobar (Rom 12:2). A veces somos muy tercos y queremos seguir con algo que en el fondo de nuestro corazón no nos convence del todo, hay una inquietud que nos dice que algo no anda bien. Sin embargo, por ser tan obstinados con alguna otra cosa que nos parece motivadora en el mismo tema seguimos adelante, y luego comprobamos que por allí no era el camino.
Demos gracias a Dios si esa puerta se cerró, porque aprendemos a ser un poco más prudentes, y ahora sabemos que debemos combinar nuestra estrategia y parecer, con lo que nos dice el Espíritu Santo.
4. Porque Dios tiene algo mejor
Esta es la mejor de las puertas cuando se cierra, pero la más difícil de entender. Se trata de algo que nos parece muy bueno, que nos gusta y nos da paz, como poder ejemplo poder llegar a un puesto de trabajo, ministerio o lograr algo en cualquier actividad. Pero lo cierto es que Dios tiene planes mayores y mejores para nosotros. No entendemos porque, hicimos todo bien, sin embargo, esa puerta se cerró.
Nos desilusionamos y nos frustramos, nos quejamos y desanimamos, pero luego de un tiempo recordamos y le damos gracias a Dios porque eso nos hubiera desviado de una oportunidad muchísimo mejor que ahora tenemos.
Cuando una puerta se cierra, puedes quedarte tranquilo, porque de cualquier forma que suceda, Dios siempre tiene algo mucho mejor. Su voluntad es agradable y perfecta.
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Palabras de aliento
Cruza al Otro Lado
Por Eduardo Gavilán
Marcos 4:35 dice: "Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado". Todo día tiene una noche, y todo proceso tiene un comienzo. Muchos de ustedes sienten que ya no están en el día, sino en la noche. Noche es sinónimo de confusión, de ceguera. Es no saber en donde estoy parado, o hacia donde me dirijo. Todo día, por más espléndido que parezca, tiene una noche. Y no puede haber un proceso, si no hay un comienzo.
Y muchas veces, en esas noches que transitamos, es en donde comienzan las procesos. Es cuando menos lo esperas que te llegan esas circunstancias difíciles. Jesús les dijo a los discípulos: Vengan, pasemos al otro lado. El otro lado es a donde Cristo desea llevarnos, es la tierra del propósito y de la bendición. Ahora bien, desde el punto en donde te encuentras, hasta el otro lado, existe una distancia. Y al recorrido de esa distancia es que le llamamos: "proceso".
Es en el proceso en donde Dios comenzará a quitar de tu corazón aquellas cosas que desagradan al corazón del Señor. Los procesos buscan hacerte más parecido a Cristo, y menos parecido a ti; es decir, menguar nosotros, para que Cristo crezca en nosotros. Pero cuando los procesos vienen a nuestras vidas, no lo vemos de esa manera; sino que los vemos como las crisis. ¿Alguna vez has estado en una crisis de muerte?
Bueno, permíteme llevarte a los siguientes versículos de la lectura anterior. Marcos 4:35-38 dice: "Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado. Y despidiendo a la multitud, le tomaron como estaba, en la barca; y había también con él otras barcas. Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba. Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?"
Aquí es donde está lo interesante de la historia: es Cristo quien dice que pasen al otro lado. Yo no puedo querer pasar al otro lado, si no tengo al Señor delante de mí. No puedo avanzar en ningún aspecto, si no es el Señor quien va delante de mí. Yo no puedo moverme delante de la nube, sino detrás de la nube; porque cuando me muevo detrás de la nube de Dios, no importan los problemas que vengan, Dios está en control de mi vida porque estoy sometido en obediencia a Él.
Y Jesús, siendo Dios hecho carne, sabía que cuando entraran en el mar, el mar arreciaría y habría una gran tormenta. Ojo con esto, si el Maestro quiere llevarme a atravesar la tormenta, es porque Él tiene dominio y control de todas las cosas. ¿Quieres saber si verdaderamente confías en Dios? Déjate llevar hacia la tormenta. Allí es donde tu fe te salvará, o tu temor te hundirá en las aguas. Uno no sabe que tiene fe sino en los momentos difíciles. Porque cuando a uno le va bien, uno siempre tiene fe. Cuando las cosas andan mal, es ahí en donde aparece la fe.
Dice la Biblia que se levantó una gran tempestad de viento, y echaba olas en el barco, de tal manera que se estaba hundiendo; y para colmo Jesús estaba durmiendo en medio de la tormenta. Ya me imagino a Pedro pensando: "Que lindo éste, nosotros muriéndonos, y Él sin preocupaciones, durmiendo." Tal vez Andrés le diria a Pedro: "Bueno, Pedro, entiende que el Maestro estaba ministrando, es normal que esté cansado". Y posiblemente en medio de la discusión, unos cuantos discípulos se arriesgaron a despertarlo, y le dijeron: "Maestro, ¿no te importa que muramos acá mismo?"
¡Qué pregunta más linda! "Señor, ¿no te importa que muramos?". Ahora bien, lo que nos ocurre a muchos de nosotros en medio de las tormentas es que decimos con nuestros hechos o palabras, que al Señor no le importa como estemos. Algunos dicen: "Bueno Señor, tú estás en tu trono en el cielo que es perfecto, y yo estoy acá en la tierra ahogándome en los problemas. ¿Me vas a dejar morir o qué?"
Sabes, hablándote de esto siento una carga en mi corazón, es como si me dieran un golpe al corazón. Creo que así mismo se sintió Jesús al oír esas palabras. ¿Cómo te sentirías al oír esas palabras de las personas que amas? Jesús siempre tuvo cuidado de sus discípulos, en donde quiera que los llevaba, siempre los cuidaba y les daba palabra de ánimo y aliento. Y sin embargo, los apóstoles dudaron en ese momento del amor de Jesús. La tormenta les hizo dudar del amor de Dios hacia ellos.
¿Acaso las tormentas te están haciendo dudar de que Dios te ama y está contigo? Es bueno decir que Dios está conmigo cuando me va bien, pero desde que me comienza a ir mal, le pregunto al Señor que en donde se escondió, que por qué me desamparó, que donde está, etc. Cuando las tormentas te hacen dudar del amor de Dios, es porque aún no ha habido perfeccionamiento en el amor. Dile a Dios en esta hora que te ayude a nunca dudar de su amor.
Los procesos revelarán las áreas de tu corazón que necesitan ser transformadas por el Señor. Y esta tormenta en la vida de los apóstoles les estaba demostrando que habían áreas que Jesús debía de trabajar en ellos, antes de llevarlos al otro lado. No sé cual sea tu opinión, pero las tormentas en mi vida han sido necesarias para mostrarme las áreas que Dios debe trabajar conmigo.
Hay tormentas que provienen de Satanás, y debemos reprenderlas y no recibirlas. Pero cuando la tormenta proviene de Dios, podemos hacer todos los ayunos y todas las vigilias, y orar y orar, y no cesará hasta que Cristo no nos muestre cuales áreas de nosotros deben ser trabajadas.
Marcos 4:39-40 dice: "Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza. Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?"
Jesús reprendió al viento, y ordenó al mar que se callara. Reprender algo tiene que ver con el ámbito espiritual, y callar y enmudecer con lo terrenal. Muchas veces, cuando el Señor te lleve al otro lado, el diablo se levantará en contra tuya. Satanás no quiere que el propósito de Dios se cumpla en tu vida. Cuando el enemigo levante el viento en contra tuya, repréndelo. Tú tienes autoridad sobre toda fuerza de maldad. Cristo reprendió el viento; también tú puedes reprender el viento.
Y es en medio de esas tormentas en donde muchas veces se levantarán en tu contra, diciéndote que no lo lograrás, que no podrás. Ordénales que se callen, porque en tu barca está montado Jesús, el Hijo de Dios. Di a la voz del desánimo, de la tristeza, de la miseria, que se callen, porque si Jesús lo hizo, también nosotros podremos, porque cosas mayores que Él haríamos, porque Él está al lado del Padre.
Termino diciendo lo siguiente: si Jesús está en tu barca, y en medio de la tormenta de tu vida, Él duerme, entonces gózate, porque significa que tienes la misma autoridad que Él tiene para callar al viento y al mar. Pero también debes saber que Él lo hará para mostrarte cuales áreas en tu corazón deben ser trabajadas. La Biblia dice que luego de esto se hizo grande bonanza. Luego que ellos vieron el poder de Dios, fueron llevados a un nuevo nivel de fe y confianza. Ésa es la grande bonanza que se hizo ese día.
No temas en cruzar al otro lado. Arriésgate a emprender nuevos proyectos, nuevas metas, a acercarte más a Dios. El Espíritu Santo quiere traer una gran bonanza sobre ti.
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miércoles, 25 de julio de 2012
SORPRESAS Pautadas
Dante Gebel
Abraham, sin saberlo, también ha pautado su sorpresa. Después de todo, no han pasado muchos años desde que recibió una promesa. Y ahora sin sospecharlo aún, su Padre está de regreso, y almuerza con él debajo de un frondoso árbol. Me gusta la idea que Abraham no haya provocado el encuentro. Me fascina el saber que fue exactamente al revés. Toda mi vida he crecido con la idea que es uno quien debe buscar a Dios, pero nunca me habían dicho que ambién es Dios quien busca al hombre.
Paseándose en el huerto del Edén. Sorprendiendo a un Moisés dubitativo tras una zarza. En el medio del camino a Saulo de Tarso. O en un improvisado almuerzo campestre.
-Hmmm, delicioso. –dice el extraño mientras saborea una costilla de carne asada. – De igual modo, admiro la mano que tiene Sara para cocinar esos panecillos que disfrutamos como primer plato –comenta el comensal más alto- a propósito, dónde se metió Sara?
Siempre quise saber qué cara puso Abraham cuando oyó la pregunta. En primer lugar, él aún no la había presentado; en segundo lugar, cómo supo que su esposa se llamaba Sara? Puedo imaginarme el rostro del patriarca anfitrión. Tuvo que haber sido similar a mis niños, en el momento exacto que me ven desempacar las maletas. Saben que algo viene conmigo. Si papá pregunta “cómo se portaron los niños?”, es porque oculta algo debajo de la manga.
- Supongo que…en la tienda. Eso es, en la tienda- responde. El hombre termina de masticar, limpia las comisuras de sus labios con una servilleta y sencillamente, desempaca el regalo. La sorpresa pautada. -Sara tendrá un hijo –dice.
Un momento. Este no es un tema para tratar en un almuerzo con desconocidos. Después de todo, hace a la intimidad de una familia. Me pregunto si fue en ese momento, que Abraham se dio cuenta que Dios había salido a su encuentro. Me pregunto si fue exactamente allí cuando se percató que el Creador del Universo y Aquel que acomodó el cosmos en su lugar, estaba frente a el, saboreando su carnero asado. Abraham contempla su regalo como un niño que de tan sorprendido, olvida ser cortés y agradecido. Algo no está funcionando bien aquí, estos extraños no están de paso por la tienda de los viejos ancianos sin hijos. Dios estaba dándole, sencillamente, una sorpresa.
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Reflexión Cristiana [VEINTISÉIS ÁNGELES]
Querien Vangal
Alguna vez has sentido la imperiosa necesidad de orar por alguien pero has decidido ponerlo en tu lista de "cosas por hacer" y te has dicho: "Oraré por más tarde". O te ha llamado alguien alguna vez y te ha dicho " Necesito que ores por mi, tengo esta necesidad ", Lee la siguiente podría cambiar tu forma de pensar con respecto a las oraciones y la forma de orar.
Un misionero en vacaciones contó la siguiente historia cuando visitaba su Iglesia local en Michigan, USA. :" Mientras servía como misionero en un pequeño hospital en el área rural de África, cada dos semanas viajaba a la ciudad en bicicleta para comprar provisiones y medicamentos. El viaje era de dos días y debería de atravesar la jungla. Debido a lo largo del viaje, debía de acampar en el punto medio, pasar la noche y reanudar mi viaje temprano al siguiente día. En uno de estos viajes, llegue a la ciudad donde planeaba retirar dinero del banco, comprar las medicinas y los víveres y reanudar mi viaje de dos días de regreso al hospital. Cuando llegué a la ciudad, observé a dos hombres peleándose, uno de los cuales estaba bastante herido. Le curé sus heridas y al mismo tiempo le hable de Nuestro Señor Jesucristo. Después de esto, reanudé mi viaje de regreso al hospital. Esa noche acampe en el punto medio y a la mañana siguiente reanudé mi viaje y llegué al hospital sin ningún incidente. Dos semanas más tarde repetí mi viaje. Cuando llegué a la ciudad, se me acercó el hombre al cual yo había atendido en mi viaje anterior y me dijo que la vez pasada, cuando lo curaba, el se dio cuenta que yo traía dinero y medicinas. El agrego: " Unos amigos y yo te seguimos en tu viaje mientras te adentrabas en la jungla, pues sabíamos que habrías de acampar. Planeábamos matarte y tomas tu dinero y medicinas. Pero en el momento que nos acercamos a tu campamento, pudimos ver que estabas protegido por 26 guardias bien armados". Ante esto no pude más que reír a carcajadas, y le aseguré que yo siempre viajaba solo. El hombre insistió y agregó: "no señor, yo no fui la única persona que vio a los guardias armados, todos mis amigos también los vieron, y no solo eso sino que entre todos los contamos".
En ese momento, uno de los hombres en la Iglesia se puso de pie, interrumpió al misionero y le pidió que por favor le dijera la fecha exacta cuando sucedió ese hecho. El misionero les dijo la fecha y el mismo hombre le dijo la siguiente historia. "en la noche de tu incidente en África, era de mañana en esta parte del mundo, y yo me encontraba con unos amigos preparándome para jugar golf. Estábamos a punto de comenzar, cuando sentí una imperiosa necesidad de orar por ti, de hecho, el llamado que el señor hacia era tan fuerte, que les llame a algunas personas de nuestra congregación que se reunieran conmigo en este santuario lo mas pronto posible." entonces, dirigiéndose a la congregación le dijo: "todos los hombres que vinieron en esa ocasión a orar, ¿podrían por favor ponerse de pie?". todos los hombres que habían acudido a orar por él se pusieron de pie, el misionero no estaba tan preocupado por saber quienes eran ellos, mas bien se dedicó a contarlos a todos. . .. . . . . en total 26 hombres.....
Esta historia es un ejemplo vivo de como el espíritu del Señor se manifiesta en forma tan misteriosas. Si en alguna ocasión sientes esa necesidad de orar por alguien, deja lo que esta haciendo y hazlo.
Porque él ordenará que sus ángeles te cuiden en todos tus caminos.
Salmos 91:11
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No es tu destino, solo el camino
Pastor Cash Luna
Debes distinguir entre camino y destino hay cosas que te están pasando que no es tu destino, sólo es el camino.
Juan 16:33 "Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo".
Si necesitas paz debes ir a la fuente que la da y esa fuente es el Señor Jesús. Estaba orando por sanidad para la vida de una persona y la persona que la acompañaba se veía afligida y en ese momento el Espíritu Santo me dijo que ella estaba pensando que Dios no iba a sanarla y le dije "Míreme ¿Eso que usted está pensando se lo dijo Dios o el Diablo?
No puedes orar por un familiar y al mismo tiempo escuchar la voz de Dios decirte que dejes de orar porque tu familiar va a morir, ese tipo de pensamientos jamás los pone Dios.
Dios da pensamientos de bien y de paz, la voz de Dios es la que te dice "Ten paz, confía, todo va a salir bien, estoy en control, por mi llaga fue sanado". Lea la Biblia para conocer la voz de Dios.
En el mundo siempre vamos a tener aflicciones, por hacer lo bueno o por hacer lo malo.
Usted escoge la aflicción de hacer ejercicios o la aflicción de tener la presión alta, la aflicción de dejar el licor o la aflicción de volverse alcohólico.
Desde joven entendí que es mejor ser afligido por hacer lo bueno que por hacer lo malo, hay que hacer lo correcto, hay que ser inteligentes.
La Biblia dice en Salmos 34:19 "Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová".
Una empresa quiebra y te dicen que no pueden seguir con tus servicios, no es tu culpa ni es la voluntad de Dios, debes distinguir la voluntad de Dios y la voluntad del Diablo, Jesús nació en pesebre porque no se halló lugar para él como muchas veces pasa que no se encuentra lugar para ti en una gerencia que pensaste que iban a darte por la maestría que tienes, en tu familia quizá te rechazaron, no fuiste el hijo consentido, hay muchas circunstancias en nuestra vida donde nos encontramos en un lugar que no es por tu voluntad ni por la voluntad de los que realmente te aman.
Cuando las situaciones que vives son "circunstanciales" tienes que comprender tres cosas, la primera es que debes tener la humildad para aceptarlo y vivirlo y decir: "si esto es lo que me toca vivir lo voy a vivir", la segunda es que debes entender que no es por la buena voluntad de nadie sino que es una circunstancia y la tercera debes tener claro que tienes la humildad para vivir esa situación pero que también tienes la fe para salir de allí.
No es lo mismo tener fe para vivir una situación que tener fe para salir de ella.
Muchos han concluido que es la voluntad de Dios todo lo malo que viven y se han llenado de Fe para aguantar las circunstancias pero no tienen fe para salir de ellas.
Lo que ahora vive es una circunstancia pero no la voluntad buena, agradable y perfecta para su vida, sea humilde para vivirla pero créale a Dios para salir de allí.
Lo que estés viviendo, sea en tu familia, en tu economía, tu debes comprender que esa no es la voluntad de tu Padre Celestial que envió a su Hijo a morir por ti, él tiene cosas mejores para ti y debes creerlo con todo el corazón, Dios es Dios de los cielos y de la tierra, él quiere bendecirte en la tierra porque la tierra también es de él y nosotros somos los herederos.
Lucas 2:40 "Y el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él".
Hay un ciclo natural en la vida, crecemos, nos casamos, tenemos hijos formamos una familia, eso es un proceso natural aunque hay circunstancias que son provocadas por terceros, también hay circunstancias que nosotros vamos a provocar, Jesús mientras crecía (proceso natural) se fortalecía, cuidaba su cuerpo, cuidaba su salud porque mientras más grandes somos ás susceptible se vuelve la salud.
Jesús se fortaleció, porque la vida requiere de fuerzas de todo tipo (mental, espiritual, física) para enfrentarla.
Hay una etapa en la vida que para ver la voluntad de Dios hecha en nuestra vida nosotros tenemos que hacer algo, llenarnos de sabiduría y de fuerza y entonces la gracia de Dios estará con nosotros.
La gracia de Dios acompaña a aquellos que reconocen en qué etapa de su vida están y se esfuerzan por hacerlo lo mejor posible, entonces Dios dice: "Te acompaño a donde quieras".
Eso mismo le dijo a Josué "Esfuérzate y se valiente y yo estaré contigo".
Hay cosas en la vida que van a pasar por terceros y otras que están pasando por lo que tú has hecho, esas las arreglas tu.
El crecimiento lo vas a tener pero debes ser tu el que se llene de sabiduría y fortaleza para vivir, una buena vida cuesta disciplina.
Jesús era disciplinado, se preparaba para salvara a la humanidad.
Hebreos 12:1-2 (Biblia al Día) Por cuanto un número tan inmenso de hombres de fe nos contempla desde las graderías, despojémonos de cualquier cosa que nos reste agilidad o nos detenga, especialmente de esos pecados que con tanta facilidad se nos enredan en los pies y nos hacen caer, y corramos con paciencia la carrera en que Dios nos ha permitido competir.
Mantengamos fijos los ojos en ese Jesús que sin importarle lo oprobioso de la muerte, estuvo dispuesto a morir en la cruz porque sabía el gozo que tendría después; en ese Jesús que ahora ocupa el sitio de honor más alto a la derecha de Dios.
Debes distinguir entre camino y destino hay cosas que te están pasando que no es tu destino, sólo es el camino, José creía que el sueño que Dios le había dado era de llegar a gobernar aún cuando lo vendieron de esclavo, lo metieron al pozo, a la cárcel, estoy seguro que él dijo: "Este no es mi destino, esto sólo es el camino y no me voy a cansar hasta que llegar, voy a correr con paciencia la carrera que tengo delante".
Jesús sabía que la cruz era por donde iba a pasar no donde se iba a quedar, el Padre sabía que su hijo entendía su voluntad de que no quedaba muerto, lo resucitó, lo sentó a la diestra y le dijo: "Esta es mi voluntad, aquí te quiero sentado".
La voluntad de Dios para tu vida no es lo que estás viviendo, es lo que buscas llegar a tener un día.
Habacuc 3:17-19 Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación.
"Jehová el Señor es mi fortaleza, El cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar". Aunque todo falte usted debe gozarse en él.
Esta escritura se usa cuando falta, esta escritura él no la usó cuando le faltó, la usó cuando tenía, aquí dijo: "Aunque todo falte" la regla no es que no haya, la regla es que haya y que no falte.
La regla de Dios para sus hijos es que siempre haya. Cuando no había él sabía que era una circunstancia y decía "Estas no son las altura de la voluntad de Dios, sólo es el camino a las alturas que Dios tiene para mi vida".
Aquel que escala el Everest debe distinguir muy bien entre el camino y el destino esa gente no se cansa, es un equipo de personas que le cargan todas las maletas durante un gran trecho conforme consumen pero el objetivo es que cuando lleguen a la cima lleguen sin nada porque se deben quitar todo el peso que no los deja subir, hay cosas en la vida que no te dejan subir al destino que Dios tiene, quítatelas, quítate hábitos, vicios, costumbres, manera de hablar, forma de tratar a los demás, no te quedes a medio camino, no te engañes esa no es la cima, es solo el camino, no puedes decir a medio Everest "ya llegué" ni puedes auto consolarte y decir "con esto es suficiente" tu no empezaste a escalar pensando en que ibas a quedarte a la mitad, empezaste creyendo en llegar a la cima.
Mucho de lo que hoy te pasa no es tu destino, vas de camino y debes entenderlo, debes decir "No importa que la higuera no florezca, no importa que no haya fruto, no importa, pero quiero que sepas que no creo que esto sea tu voluntad para mi vida, yo te creo por cosas más grandes y mejores".
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Manten LA LLAMA ENCENDIDA
Querien Vangal
Cuentan que un rey muy rico de la India, tenía fama de ser indiferente a las riquezas materiales y hombre de profunda religiosidad, cosa un tanto inusual para un personaje de su categoría.
Ante esta situación y movido por la curiosidad, un súbdito quiso averiguar el secreto del soberano para no dejarse deslumbrar por el oro, las joyas y los lujos excesivos que caracterizaban a la nobleza de su tiempo.
Inmediatamente después de los saludos que la etiqueta y cortesía exigen, el hombre preguntó: “Majestad, ¿cuál es su secreto para cultivar la vida espiritual en medio de tanta riqueza?
El rey le dijo: “Te lo revelaré, si recorres mi palacio para comprender la magnitud de mi riqueza. Pero lleva una vela encendida. Si se apaga, te decapitaré”
Al término del paseo, el rey le preguntó: “¿Qué piensas de mis riquezas?” La persona respondió: “No vi nada. Sólo me preocupé de que la llama no se apagara”
El rey le dijo: “Ese es mi secreto. Estoy tan ocupado tratando de avivar mi llama interior, que no me interesan las riquezas de fuera”
Muchas veces deseamos vivir como mejores cristianos y tener vida espiritual, pero sin decidirnos apartar la mirada de las cosas que nos rodean y deslumbran con su aparente belleza. Procuremos “ver hacia adentro” y avivar nuestra llama espiritual, pues: – Al tener nuestra mente y nuestro corazón puestos en el Señor, podemos aprender a conocerle y amarle. – Las trivialidades y preocupaciones de la vida no podrán apartarnos del buen camino. – Crecerá nuestro amor por la familia y nuestros semejantes, que son imagen de Dios.
Viviremos alegres en esta vida, preparándonos para alcanzar la felicidad eterna al lado de nuestro Padre.
Proverbios 22:4 “Riquezas, y honra, y vida, son la remuneración de la humildad y del temor de Dios”
Proverbios 11:28 “El que confía en sus riquezas, caerá: Mas los justos reverdecerán como ramos”
¿Buscando SENTIDO A SU VIDA?
Iba de tránsito hacia Bogotá, capital de mi amada Colombia. En medio de la turbulencia que atravesaba el avión, una lluviosa mañana, un hombre entrado en años que viajaba compartiendo silla, sonrió y me dijo: “Tal como es el mundo hoy, no hay mucho que ver y si hoy es el día de partir, pues iremos a la eternidad”.
Hablar, aunque poco, me permitió descubrir dos cosas: la primera, que era muy agradable para dialogar. Dominaba los temas, era cuidadoso al expresar cada palabra, y sin duda, estaba al día de cuanto ocurría en el mundo entero. La segunda, que la empresa de ensamble de electrodomésticos de la que era duelo y gerente, le permitió gozar de cierta estabilidad económica pero su relación familiar había terminado en fracaso.
--Con decirle que me divorcié hace diecisiete años, y llevo más de seis meses sin hablar con mis dos hijos—comentó.
Un verdadero drama. Él iba a cumplir una cita de negocios. Debía regresar a Cali en la noche. Un ciclo de trabajo sin descanso: una familia destruida y la íntima sensación de vacío que asistía cada día de su existencia.
Sin embargo, él no es el único. Infinidad de personas en todo el mundo atraviesan una situación similar. Tienen solidez económica, pero moral y espiritualmente, se encuentran en bancarrota.
Recuerdo el caso de una joven madre de familia, ejecutiva bancaria, a quien visité en la sala de cuidados intensivos de una clínica. Había intentado quitarse la vida. Era el segundo intento. “No concibo un minuto más. Estoy desesperada. Quiero morirme”, fueron las desalentadoras palabras con las que me recibió. Su rostro reflejaba desolación.
¿Qué hacer? Encontrarle sentido a la vida. No es algo que podamos alcanzar mediante técnicas orientales. Tampoco mediante principios de auto ayuda. Quizá logre resultados, pero no serán sostenidos ene l tiempo. Su duración será efímera.
Probablemente y como escribe el empresario, Patrick Morley, usted es de las personas que están luchando por escalar al éxito, pero terminan su vida en ruina personal. El reconocido autor y conferencista asegura que: “Cuando decidimos entrar en la “carrera de ratas”—el afán de alcanzar la felicidad sin lograrlo jamás--, muy pronto aparecerán fracturas en nuestras relaciones personales, y en poco tiempo vendrá el derrumbe total. Desafortunadamente en esta lucha por alcanzar un buen nivel de vida, con demasiada frecuencia muchas personas dejan atrás una estela de relaciones rotas”
Cuando vamos de la mano del Señor Jesús, los logros—cualesquiera que sean—traerán satisfacción a nuestro mundo interior, y se reflejará en lo que hacemos.
Vidas que impactan y transforman el mundo
Cuando aprendemos, asimilamos y ponemos en práctica los nuevos parámetros de vida que enseña La Biblia, sentamos las bases para un liderazgo eficaz que transforma el mundo. Ejercemos influencia en los demás. Nuestros pensamientos renovados, se manifiestan con hechos (Cf. Romanos 12:2)
Testimoniamos de una nueva con nuestras acciones, que impactan e influencian entre quienes nos rodean: “Todo árbol que no da buen fruto se corta y se arroja al fuego. Así que por sus frutos los conocerán. »No todo el que me dice: "Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino sólo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo.”(Mateo 7:19-21, Nueva Versión Internacional)
Un liderazgo efectivo, camino al éxito, es aquél que ejerce influencia entre los demás, y sienta bases para el cambio y crecimiento. Cuando alguien me pregunta cómo defino éxito, mi respuesta—tal como se la compartí a un líder del Pacífico colombiano, en el hermoso puerto de Buenaventura, es esta: “Éxito es la plena realización de los dones y talentos de Dios en nuestra vida”.
La razón es sencilla. La posición social, el nivel académico o la disponibilidad económica de alguien, no determina que sea exitoso. Conozco personas con mucho dinero, pero con matrimonios desechos; también profesionales con varios títulos de post grado, que protagonizan escándalos y tratan mal a su familia…
Usted debe reemprender su proyecto de vida. ¿De qué manera? Permitiendo que Dios ocupe el primer lugar en su existencia, en su familia, en su trabajo y en todo cuanto hace. ¡Los resultados serán sorprendentes.
Vencer los OBSTÁCULOS (Reflexión)
Hace mucho tiempo, un rey colocó una gran roca obstaculizando un camino.
Luego se escondió y observó para ver si alguien quitaba la roca.
Algunos de los comerciantes más adinerados del reino y cortesanos pasaron por el camino, y simplemente giraron y pasaron al lado de la roca.
Muchos culparon al rey ruidosamente de no mantener los caminos despejados, pero ninguno hizo algo para sacar la piedra del camino.
Luego pasó un campesino con una carga de verduras.
Al aproximarse a la roca, el campesino puso su carga en el piso y trató de mover la roca a un lado del camino.
Después de empujar y fatigarse mucho, lo logró.
Mientras recogía su carga de vegetales, vio una bolsa en el suelo, justo donde había estado la roca.
Abrió la bolsa y, dentro de ella, encontró una cartera que contenía muchas monedas de oro y una nota del mismo rey indicando que el oro era para la persona que removiera la piedra del camino.
El campesino aprendió lo que los otros nunca entendieron.
Cada obstáculo presenta una oportunidad para mejorar, si se actúa en vez de quejarse.
Romanos 8:28 “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.”
No permitas que los obstáculos que se te presenten el día de hoy se salgan con la suya, al contrario mira más allá y sácales provecho!
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La buena voluntad de Dios para ti
Por Karol Ladd
Cuando reconozco que Dios tiene buenas intenciones para mí, veo la vida desde una perspectiva un poco diferente.
¿No es impresionante pensar que Dios tiene una voluntad buena para tu vida? Para mí sí. En mi pequeña percepción de Dios, es natural suponer que Él esté demasiado ocupado para planear una voluntad buena para mí.
Sin embargo, a lo largo de las Escrituras, se nos confirman sus planes y propósitos. A algunas personas les cuesta creer que los propósitos de Dios sean buenos. Tienden a pensar de Dios como un capataz o tirano cruel con un látigo, listo para hacernos vivir la vida más difícil que podamos imaginar. Pablo no dijo que Dios produce en nosotros el querer como el hacer conforme a su plan malvado, su "mano dura" o sus exigencias sin fin.
No, Dios produce en nosotros el querer como el hacer conforme a su buena voluntad.
Esta pequeña frase puede traducirse como su beneplácito o su buen agrado. Dios no solo sabe qué está bien y es bueno, sino que tiene la intención o la determinación de trabajar en pro de algo bueno. Vemos este mismo término en el primer capítulo de Efesios. "Nos predestinó para que por medio de Jesucristo fuéramos adopta¬dos como hijos suyos, según el beneplácito de su voluntad". Volvemos a encontrar esta palabra más adelante en el mismo capítulo: "y nos dio a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo".
Pablo escribió en su carta a los Tesalonicenses: "Por eso siempre oramos por ustedes, para que nuestro Dios los considere dignos de su llamamiento, y cumpla con su poder todo propósito de bondad y toda obra de fe". También me viene a la mente el entrañable pasaje de Romanos: "Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman, es decir, de los que él ha llamado de acuerdo a su propósito".
¿Acaso no sientes, al leer estos versículos, que Dios tiene un plan y propósito intencional para nosotros, y que es algo bueno? El Señor nos llama a seguirlo y a caminar con Él, porque tiene un buen plan y un propósito intencional. Él quiere que caminemos conforme a sus caminos, y quiere ayudarnos a hacerlo porque tiene buenas intenciones para nuestra vida. Quiere que conozcamos el gozo de vivir para Él y que caminemos humildemente en obediencia a Él. Es divertido ver cuántas tentaciones de este mundo parecen ofrecernos placeres agradables, pero no logran satisfacernos en absoluto. Ya sea vivir con alguien fuera del matrimonio, recurrir al alcohol o las drogas para estimular el placer, o codiciar más posesiones, a menudo las personas parecen no encontrar lo que buscan. Pero Dios tiene buenos propósitos y buenas intenciones para nuestras vidas, y se encuentran en Él. Nadie puede quitarnos su buena voluntad y sus buenas intenciones.
Aunque la Biblia nos dice que Dios tiene planes buenos para nosotros, no significa que nuestra vida será buena y grata y que no tendremos problemas. Dios nos recuerda que podríamos llegar a tener dificultades, pero aun así Él tiene buenas intenciones para nosotros. Vemos esto en la vida de hombres y mujeres de fe del Antiguo Testamento. Abraham, José, Daniel y Jonás, todos enfrentaron pruebas difíciles, pero Dios tenía buenos propósitos y buenas intenciones para ellos, que se hicieron realidad de una manera hermosa en sus vidas. Como hija y partícipe de su gracia, Él tiene buenas intenciones para ti también. No te desanimes ante las pruebas, sino más bien confía en su buena voluntad para tu vida.
En Jeremías, leemos que el profeta recibió un mensaje para los israelitas. Él les dijo que se prepararan porque iban a estar cautivos en Babilonia durante setenta años. ¡Setenta años! ¿Qué? ¡Eso es terrible! ¿Tenía realmente Dios buenas intenciones para con ellos? Sí. Así es. Eso es lo que Jeremías les dijo a los israelitas: "Así ha dicho el Señor: Cuando se cumplan los setenta años de Babilonia, yo iré a visitarlos, y les cumpliré mi promesa de hacerlos volver a este lugar. Sólo yo sé los planes que tengo para ustedes. Son planes para su bien, y no para su mal, para que tengan un futuro lleno de esperanza —Palabra del Señor".
Probablemente hayas leído este versículo antes, pero ¿te diste cuenta de que fue dicho cuando los israelitas supieron que estarían cautivos du¬rante setenta años? No se nos asegura que todo será "color de rosa", sino que Dios está con nosotros y tiene planes maravillosos para nuestra vida. Cuando enfrentas retos y dificultades, puede que no entiendas por qué te está pasando eso. Puede que te preguntes por qué el Señor permitió esa circunstancia en especial, pero una cosa que puedes hacer es confiar en las buenas intenciones de Dios para ti. Él te dotará de lo que necesites para atravesar esa dificultad según su buena voluntad para tu vida.
Cuando reconozco que Dios tiene buenas intenciones para mí, veo la vida desde una perspectiva un poco diferente. Sé que puedo confiar en un Dios que me ama y tiene un plan bueno para mí, aunque no me guste lo que está pasando en ese momento. El predicador escocés del siglo xix Alexander MacLaren dijo: "Procura cultivar un sentido opti¬mista y alegre de la multiforme bondad de Dios en tu vida diaria".
Sí, cuando tenemos el sentido alegre de la superabundante bondad de Dios hacia nosotros, cambia la manera en que recibimos lo que nos sucede.
¡Que la bondad del Señor llene nuestros pensamientos en todo momento para que podamos ver la vida con gozo y bendecir a otros con la misma bondad que tan misericordiosamente recibimos!
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