domingo, 29 de mayo de 2011

Claves para no enfermarse




Por César Castets




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Para vivir sano hay cosas que tenemos que hacer; Dios quiere que vivamos en salud total.




El mensaje está basado en el segundo libro de Reyes capítulo cinco versículo veinte.







"Cuando Guiezi, el criado de Eliseo, hombre de Dios, pensó: mi amo ha sido demasiado bondadoso con éste sirio Naamán, pues no le aceptó nada de lo que había traído. Pero yo voy a correr tras él a ver si me da algo. ¡Tan cierto como el Señor vive! Asique Guiezi se fue para alcanzar a Naamán y cuando éste lo vió correr tras él, se bajó de su carro para recibirlo y lo saludó. Respondiendo el saludo Guiezi dijo: -Mi amo me ha enviado con éste mensaje. Dos jóvenes de la comunidad de profetas acaban de llegar de la sierra de Efraín. Te pido que me des para ellos tres mil monedas de plata y dos mudas de ropa. –Por favor llévate seis mil, respondió Naamán e insistió en que las aceptara. }







Echó entonces las monedas en dos sacos, junto con las dos mudas de ropa, y todo esto se lo entregó a dos criados para que lo llevaran delante de Guiezi. Al llegar a la colina, Guiezi tomó los sacos y los guardó en la casa; después despidió a los hombres y éstos se fueron. Entonces Guiezi se presentó ante su amo. – ¿De dónde vienes, Guiezi? Le preguntó Eliseo. –Su servidor no ha ido a ninguna parte, respondió Guiezi. Eliseo replicó: -¿No estaba yo presente en espíritu cuando aquel hombre se bajo de su carro para recibirte? ¿Acaso es éste el momento de recibir dinero y ropa, huertos y viñedos, ovejas y bueyes, criados y criadas? Ahora la lepra de Naamán se les pegará a ti y a tus descendientes para siempre. No bien había salido Guiezi de la presencia de Eliseo cuando ya estaba blanco como la nieve por causa de la lepra". Es una palabra durísima. Dice la Biblia en el primer libro de Reyes, un libro antes del que estamos leyendo que los profetas tenían por costumbre siempre tener a su lado una persona a la cual iban preparando para que después tomara su lugar. Entonces Elías durante muchos años tuvo como ayudante a Eliseo. Y un día Elías subió al cielo, y Eliseo recogió el manto de Elías y la unción que estaba sobre el profeta Elías y dejó caer su manto antes de irse al cielo, Eliseo tomó ese manto y la unción que estaba en Elías vino sobre Eliseo que había sido el compañero. Y dice que Eliseo recibió una unción el doble de poderosa, el doble de unción de la que tenía el profeta Elías. Después fue pasando el tiempo y Eliseo se quedó con ese manto que era una capa en realidad, que era símbolo de la presencia misma de Dios.







Eliseo escogió a un hombre llamado Guiezi. Este Guiezi era siervo de Eliseo y estaba continuamente acompañándolo; donde iba Eliseo, ahí estaba Guiezi, era el que le preparaba el almuerzo, el que le hacia la comida, le hacia los mandados y continuamente Eliseo le enseñaba a Guiezi todo lo que un principiante de profeta debía saber. El destino de Guiezi era ser el sucesor de Eliseo, el destino de Guiezi era recibir la unción multiplicada que tenía Eliseo que a su vez había recibido de Elías. El futuro de Guiezi era un futuro de bendición, era un futuro de poder, era un futuro de sanidad, de prosperidad, de abundancia. Porque Eliseo tenía la capa símbolo de la unción y literalmente en esa capa estaba la presencia del Espíritu Santo de Dios, estaba simbolizando la presencia misma del Espíritu Santo de Dios y Eliseo la tenía. Y escogió a éste hombre, Guiezi, para prepararlo como profeta, para enseñarle todas las cosas como él había sido enseñado por Elías. Asique el futuro que le esperaba a Guiezi era un futuro glorioso. Di: "Mi futuro es glorioso". Vino un hombre de Siria llamado Naamán que era un hombre muy importante, que tenía mucho dinero, pero tenía un gran problema, era enfermo. Tenía lepra y la lepra en ese tiempo era incurable, la lepra era una enfermedad que te separaba de la sociedad, que no te permitía tener una vida social porque eras rechazado. ¿Por qué? Porque era como el sida hoy día, que no lo podían curar, entonces te encontrabas una persona con lepra y vos tratabas de tomar distancia, nadie los quería. Así y todo éste hombre era un hombre muy importante pero que estaba enfermo y la única solución para éste hombre Naamán, que era un general sirio, era poder ir a ver al profeta y que el profeta orara por él, que Eliseo orara por él y se sanará. Dice que Naamán salió de Siria, este hombre poderoso, con mucho dinero dice que llevó miles y miles de dólares traído al día de hoy. Llevó plata, llevó oro, llevó ropa nueva, vestidos reales, etc. Cuando llega al profeta Eliseo, dice que Naamán quiere hablar con Eliseo y sale Guiezi, no sale Eliseo; y Guiezi le pregunta –"¿qué quieres?" –"Estoy enfermo de lepra y me dijeron que el profeta de Israel, Eliseo, este gran hombre de Dios, esta persona tan importante me puede sanar". Y Guiezi entra, habla con Eliseo y le dice: -"Afuera hay un tal Naamán que tiene mucha plata y quiere verte porque está enfermo de lepra y quiere que lo sanes".







–"¿Ah sí? Bueno, decile a ese hombre tan rico, tan poderoso que si se quiere sanar vaya y se tire siete veces en el Rio Jordán". Y dice que la primera reacción de Naamán fue de enojarse porque dijo "Yo vengo a ver a Eliseo y me atiende el criado de Eliseo, yo vengo a ver al profeta y me manda al que hace los mandados, yo soy una persona importante". Y dice que tanto le insistieron los que acompañaban a Naamán que Naamán finalmente decidió tirarse siete veces al río, se sumergió siete veces en el Jordán y a la séptima vez dice que salió del río totalmente sanado de la lepra. Decí conmigo: "Dios sana". Salió totalmente sano, entro leproso al agua y a la séptima vez salió totalmente sano de la lepra y dice que volvió agradecido a la casa del profeta Eliseo pero esta vez no salió el criado sino que salió directamente Eliseo. Y éste hombre que había sido sanado estaba tan contento, tan feliz que le dijo a Eliseo: -"Tomá, por la sanidad que hiciste en mi quiero darte plata, quiero darte oro, tengo vestidos reales, tengo de lo mejor. Lo tengo acá en el carro preparado para ti ". Y Eliseo le contesta: -"No, los milagros que hace Dios no tienen precio. No necesito nada, así como viniste andate sano y con todo tu dinero porque yo no necesito tu dinero". Y dice que el hombre se volvió a su tierra y cuando iba en camino, ahí es donde empieza la historia que acabamos de leer.







Ahora, la mente siempre es la que controla la manera de pensar, el carácter, es lo que controla nuestras acciones. Si yo tengo una mente sana, una mente pura, si he permitido que Dios sane todo mi interior, mi pasado triste, mi pasado de dolor, si mi vida está realmente sana voy a tomar buenas decisiones. Si mi interior no está sano voy a tomar decisiones que me van a llevar a la enfermedad. "Las decisiones equivocadas me enferman".







La historia termina diciendo que Guiezi por tomar una mala decisión volvió a la casa con los vestidos nuevos. Pero Eliseo estaba con Dios y tenía discernimiento y conocía el corazón del ser humano, le dijo –"¿Dónde estuviste Guiezi?" –"No, en ningún lado". –"¿Cómo? Si cuando bajaba el hombre del carro para darte todas esas cosas mi espíritu estaba ahi ". Y dice que Eliseo soltó una palabra sobre la vida de Guiezi y le dijo: - "La lepra, la enfermedad que tenía el sirio Naamán se te va a pegar hasta el día de tu muerte y a toda tu descendencia para siempre". "Una mala decisión puede transformar mi futuro de gloria en una dura enfermedad". Así hay cristianos en este tiempo. Nosotros tenemos un futuro de gloria, pero a veces somos tan faltos de sabiduría, de cordura, tan enfermos espiritualmente y emocionalmente que tomamos decisiones tontas y cambiamos la gloria que Dios tiene pensada para nosotros por algo momentáneo, por algo temporal.







Por la gratificación del momento dejamos el futuro de gloria que Dios tiene preparado para nosotros y eso nos enferma. Tal vez puedas disfrutar a lo mejor un tiempito de la plata, de la buena ropa, de todo eso que viene de mala fuente, y después va a venir la enfermedad. Porque la culpa te va a carcomer, el dolor te va a acompañar toda tu vida y aun tu descendencia va a sufrir las consecuencias.







Si bien esto sucedió hace cientos de años atrás tiene una realidad que es actual, la Palabra de Dios tiene la capacidad de cada día actualizarse. Dios esta diciéndote que tienes que tomar algunas medidas para no vivir en la enfermedad, para no vivir en la pobreza y en la miseria. Dios ha ideado para ti un futuro de bendición y de gloria, pero a veces tomamos malas decisiones y esas malas decisiones, esas actitudes que marcan nuestro presente y nuestro futuro no nos dejan disfrutar de la gloria de Dios. Este hombre que tenía que ser el sucesor con la doble o quizás triple unción que había tenido Elías antes, cambió todo ese porvenir de gloria por un presente de dinero. Primera enseñanza: "No debo ser un traidor". La traición me va a enfermar. Lo primero que notamos acá en la Palabra de Dios es que el resultado de la traición es la enfermedad. Guiezi traicionó a su jefe, traicionó a Eliseo que lo estaba cuidando, que le estaba enseñando, que lo estaba preparando, lo traicionó. Y la traición se manifiesta en el traidor de una manera y en el traicionado de otra. La traición es algo que causa mucho dolor, pero toda iglesia, todo hombre, toda mujer que quiere tener un futuro de gloria, tiene que hacerse a la idea de que en algún momento de la vida lo van a traicionar. Tienes que estar preparado para cuando llegue ese momento, ¿por qué? Porque la traición da como resultado que al traidor se expone directamente a la ira de Dios. El que traiciona a un hombre de Dios, a una mujer de Dios está expuesto directamente al enojo y a la ira de Dios. No porque Dios sea malo, no porque Dios sea un Dios castigador sino sencillamente porque estas saliéndote de sus principios. Y cuando rompes un principio de Dios estas expuesto a la ira de Dios. Pero del otro lado, donde hay un traidor, hay alguien traicionado. Cuando la gente que traiciona se ve expuesta a la ira de Dios y cae en la enfermedad, del otro lado hay alguien que fue traicionado y el que es traicionado es expuesto al amor y al abrazo del Señor. Pero en medio de la traición, cuando alguien te traiciona, yo se que el corazón de una persona que ha sido traicionada se duele. La traición te produce dolor, la traición es una realidad que vivimos los seres humanos y cuando estamos en una iglesia de crecimiento, de avivamiento, que va para adelante, que esta para servir a la gente hay muchas de esas traiciones. Pero Dios te dice. No es que soy negativo, es la realidad. Nosotros estamos para bendecir a la gente, para que la gente crezca, para que no sean gente Guiezi, para que sean como Eliseo, como Elías. Para que sean grandes hombres y mujeres de Dios, para que vivan en abundancia, en prosperidad, en salud, en bienestar. Esa es nuestra tarea. Estamos para servir a los demás. Y cuando te pones en la brecha para servir a Dios y servir a los demás, estas expuesto a que la gente te traicione porque no todos tienen un corazón recto delante de Dios. Pero "Yo estoy a tu lado" dice el Señor. Y dice que la traición de Guiezi sobre Eliseo dió como resultado la enfermedad de Guiezi. Porque esa traición trae consigo una unción satánica que te va a destruir la vida y te va a enfermar. Y del otro lado, el traicionado recibe el abrazo de Dios. La traición es el momento culmine, el paso previo para ver un nuevo nivel de la gloria de Dios manifestarse en la vida del que fue traicionado. Dios te agarra y te dice: "Tranquilo que Yo estoy contigo". Y Dios hizo eso con Eliseo y lo catapultó a un nivel de liderazgo superior porque a partir de ahí, dice que, empezó a ministrar Eliseo y formó lo que llamaban en ese tiempo "un equipo de profetas". Su ministerio creció a partir de ese momento, ¿por qué? Porque cuando alguien te traiciona y superas la prueba, eso te califica para un nivel superior de liderazgo, un nivel superior de la gloria de Dios, un nivel superior del poder y la manifestación gloriosa de Dios. ¿Tu marido te dejó? ¡Pobre de él! ¿Alguien te traicionó en el trabajo? ¡Pobre de él! Que Dios tenga misericordia de él. ¿Alguien te traicionó en la iglesia? ¡Pobrecito de él! Porque Dios te va a abrazar. Quiero que cierres tus ojos un instante y quiero que sientas algo que yo sentí anoche cuando Dios me habló sobre esto. Quiero que sientas en el nombre de Jesús, quiero que Dios en su misericordia y en su amor pueda hacerte sentir lo que es un abrazo de padre. A lo mejor cuando vos eras chiquitito tu viejo no te abrazaba mucho porque nuestros viejos fueron criados de otra manera, o quizás si te abrazaba mucho pero el abrazo de Dios es diferente. El abrazo de Dios te trae paz, y el abrazo de Dios esta sobre ti. Recibe el abrazo de Dios, tu papá, mi papá, nuestro Padre. Que ahora está abrazándote y diciéndote –Hijo, hijita mía, hijito mío está todo bien. Tú hiciste lo que tenías que hacer y te traicionaron, no importa, sigamos adelante porque largo es el camino por recorrer. Con esto aprendiste algo nuevo y esto te ha ayudado a calificar para llegar a un nivel superior. Vas a ver mi gloria, mi poder multiplicado. Esa traición que paso hace tiempo y todavía no pudiste sanar, Yo la sano dice el Señor, y te llevo a un nivel superior de bendición, de prosperidad, de abundancia y cosas que ojo no vió ni oído escuchó ni subieron a corazón de hombre son las que Yo tengo preparadas para vos a partir de ahora. Simplemente perdona, suelta a aquel que te traicionó y confiá en mi, dice el Señor. Porque grandes cosas tengo planeadas para ti. Siente el abrazo del Padre. Te lo dice alguien que muchas veces fue traicionado y muchas veces sintió ese abrazo poderoso del Espíritu Santo. Y si nos hubiésemos quedado y hubiésemos frenado nuestro camino por la traición hoy no estaríamos acá ministrando a multitud de personas que necesitan igual que nosotros necesitamos del amor de Dios. Seguí adelante porque a partir de hoy subes a un nuevo nivel de la unción de Dios.







Hay dos cosas que le ofreció Naamán y Guiezi aceptó. Una es el dinero, ¿por qué? Porque Guiezi tenía un corazón codicioso. El libro de Proverbios dice que "los pensamientos del diligente ciertamente buscan la abundancia pero el que se apresura alocadamente de cierto irá a la pobreza". Palabra de Salomón, un hombre muy rico. La codicia es otra de las cosas que te produce enfermedad. Cuando uno codicia y cuando uno quiere tener, quiere tener, quiere tener, quiere tener y las cosas no le salen bien, eso es codicia. Cuando codicias pero no tienes y codicias y no tienes, es porque pedís mal, dice Santiago. Porque pedís para gastar en tus propios deleites. Pide para el reino de Dios y el te lo entregará, la codicia te enferma. Y llegas a tu casa, te vas a dormir y decís:- ¿cómo no lo tengo?, ¿por qué no lo tengo?, ¿por qué otro si y yo no?, codicias y eso te termina enfermando. Nno sólo le pidió dinero sino que también le pidió ropa, y era ropa buena. Hay gente que pide prestado para poder comprarse ropa. Hoy vemos lo que llaman "Las tribus urbanas". Son grupos de gente que se visten todos iguales. Tenés los punks, esa es una tribu urbana, los hardcord también son otro tipo de tribu, antes estaban en mi época los chetos y los pardos pero ahora no. ¿Por qué? Porque hay muchos que tiene el corazón enfermo y para pertenecer se piensan que tiene que usar la misma ropa que usan los demás. ¿Cuántos tienen hijos adolescentes, pre adolescentes? Si ellos no se visten igual al grupo donde se juntas es como que no tienen relación de dependencia. Pero un corazón sano es un corazón que no importa qué ropa tenga puesta en el exterior. Si te podes comprar una buena ropa, ¡gloria a Dios, compratela, pontela! Pero si tienes que endeudarte para comprarte ese par de zapatillas que vale más de 100 dolares para estar igual a la moda del grupo donde te juntas, estas cometiendo un error. Y ese error te va a llevar a la enfermedad porque un día te darás cuenta que debes tanta plata que no la puedes devolver porque rompiste parámetros, principios que no deberías haber roto. Ponte ropa pero no pidas prestado, no te endeudes, no te obsesiones con la moda.







Dice que Giezi empezó a pensar y empezó a maquinar. Debo cuidar lo que hablo conmigo mismo. Porque hay gente que empieza a darse máquina con las cosas y las decisiones que toma las toma impulsado por sus propios pensamientos. Toda acción y toda decisión que tomas comienza en tu cabeza. Dice que Guiezi empezó a pensar y dar manija en la cabeza. Cuida tus pensamientos porque son el principio de tu futuro de gloria. Están los que se levantan y empiezan a pensar – Hoy qué día malo voy a tener, me huelo que hoy voy a tener problemas con mi mujer, con mi suegra, con mis hijos. Algo malo me va a pasar. Y vas caminando y mirando qué es lo malo que te va a pasar hoy. ¿Y sabes qué pasa? Te termina pasando algo malo. Porque el mal que pensé, ése me vino. Tienes que hablarte fe, cuando te levantas cada día hablate a ti. No está mal hablar solo, depende lo que hables. Si hablas cosas negativas seguro que tendras un día desastroso. En cambio está bueno cuando hablas solo y decís – Hoy va a ser un gran día, qué espectacular Señor. Qué día maravilloso que voy a tener hoy, hoy me vas a re bendecir, yo voy a poder bendecir a otros. Porque cómo piensas y hablas es como vas a poder vivir en salud y en bienestar.







Hay gente que hoy día tiene que tomar decisiones. Yo quiero que medites en esto unos minutos más. Hay gente que de hoy en adelante tiene que tomar decisiones que tiene que ver con el fututo tuyo y en futuro de tu familia. Guiezi tomó una decisión y decidió traicionar, decidió salirse de los tiempos de Dios porque Eliseo le dijo –Este no es tiempo de adquirir, de tener, de arrebatar, de robar. No es tiempo. Tu tiempo es un tiempo de preparación para un futuro de gloria. Dios te va a dar un discernimiento especial para que no te olvides como Guiezi. Guiezi menospreció. dijo – Qué me importa lo que me está enseñando Eliseo, qué me importa si voy a ser profeta. Yo quiero la plata, el oro y la ropa, después veremos más adelante. Guiezi menospreció, menospreciar significa dar menor precio, no darle el valor que verdaderamente tiene. Como decía el apóstol Pablo: "tengo por basura todo lo que me quiera apartar de mi futuro de gloria".







Hay trampas que el enemigo quiere poner para que no alcances el tiempo de bendición y de gloria que Dios te tiene preparado. Dios te dice: No dilapides todo lo que te he dado, no menosprecies a la gente que puse para que te adiestre porque tengo preparadas grandes cosas para tu vida. Yo derramo -dice el Señor-, discernimiento, discernimiento, discernimiento. En el nombre poderoso de Jesús yo declaro que esto es así, discernimiento, discernimiento para elegir entre lo bueno y lo malo, entre lo bueno y lo mejor, entre lo excelente y lo mejor, entre lo glorioso y lo excelente.








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