sábado, 13 de agosto de 2011

Sin prótesis ni muletas, un camino de victorias


Por Sarah Zetune


Agosto de 2011




La historia está llena de héroes anónimos. Aquellos personajes que son capaces de conmover e influir en la vida de los demás. Un ejemplo irrefutable de ello es Carl Joseph, atleta estadounidense que sin una pierna conquistó al mundo del deporte y hoy es considerado el más extraordinario de todos los tiempos.



Nacido en Tallahassee, Florida, en 1961, Carl Jospeh fue el cuarto de 10 hijos que sólo contaron con el apoyo de su madre para salir adelante, situación que complicaba su futuro; sin embargo, gracias a su fe en Dios y a su perseverancia, logró salir adelante para convertirse en leyenda.



El deporte fue el mejor refugio de Joseph ante las constantes críticas y burlas generadas por su discapacidad, las cuales se convirtieron en elogios tras su llegada a la secundaria, donde sin muletas o prótesis se convertía en un verdadero guerrero dentro del campo.



A los 19 años, Carl ya saltaba 1.78 metros en altura, lanzaba 12.20 metros en peso y 36.60 en disco, realizaba clavadas extraordinarias en el basquetbol y, por si algo faltaba, consiguió una beca en una universidad como jugador de futbol americano, un logro nunca visto para un joven que jugaba sin prótesis, pues no estaba permitido en ese tiempo.



Los reconocimientos no tardaron en llegar. En 1981, la Asociación de periodistas deportivos de Filadelfia le otorgó el premio al "deportista del año con más coraje". Pero sobre todo fue reconocido por sus compañeros, quienes coincidían en que su ejemplo era lo que los guiaba a la victoria.



Lamentablemente, su estado de salud fue decayendo, obligándolo al retiro, pero se mantuvo apegado al deporte y para 1987 consiguió una licenciatura en educación física y se dedicó a impartir clases a niños con necesidades especiales siendo también segundo entrenador del equipo de futbol americano del Jefferson County High Tigers.



A mediados de abril de 2009, por fin se hizo justicia al hombre extraordinario exaltándolo al salón de la fama del instituto del deporte en Florida, junto al jugador de baloncesto Vince Carter y la leyenda de la NFL, Emmitt Smith.



Joseph actualmente es entrenador del equipo de futbol americano de un instituto y pastor de iglesia, rompió con las normas establecidas, creó sus propias reglas y podrá ser o no el mejor deportista de la historia, pero sin duda es ya una leyenda de vida.






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