jueves, 25 de agosto de 2011

Equilibrio EN EL DESCANSO


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Querien Vangal




Dios no transpira. No se cansa o sufre dolores musculares. Nunca necesita tomar una aspirina o usar pomadas mentoladas para los dolores. Entonces, ¿qué hizo después de crear el mundo? Descansó.


Se tomó un tiempo para observar su tarea, cesó de trabajar, y disfrutó de su creación. Si el Todopoderoso se tomó un tiempo para descansar, esto nos dice que los mortales deberíamos hacer, lo mismo.


A veces necesitamos descansar. Necesitamos tiempo para recobrarnos ya sea emocionalmente, en el aspecto físico o en las demandas espirituales de la vida. Necesitamos tiempo para analizar en dónde nos encontramos, dónde hemos estado y hacia dónde estamos apuntando. Necesitamos tiempo para ser amigos, padres, hijos de Dios.
Varios estudios, incluyendo uno reciente de la Universidad de Chicago, revelan que aquellos que no recargan sus baterías físicas y mentales de vez en cuando son más susceptibles de contraer enfermedades relacionados con el estrés, tales como las úlceras, y de cometer errores en el trabajo.
Muchos olvidan que la actividad, más allá de lo productiva que pueda parecer, no equivale a una vida de calidad.
Además, descansando encontramos el tiempo y la forma adecuada de contemplar las maravillas de Dios y la forma de agradecerle por su gracias y generosidad hacia nosotros.
Dejemos nuestra energía para correr las próximas millas de nuestra jornada con Él, y hacia Él.


Hasta el mejor caballo de carrera tiene que detenerse una vez para comer.


Salmo 4:8


En paz me acostaré y asimismo dormiré; 0porque solo tú, Señor, me haces vivir confiado.


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Hecha Raíces Profundas



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Un escritor para un periódico local entrevistaba a un granjero sobre los efectos del tiempo reciente en sus cultivos. La lluvia abundante y las cosechas de soja y maíz del granjero estaban altas y lozanas.


Mis cultivos son muy vulnerables ahora, dijo el granjero.
Esta declaración sorprendió al periodista. Había planeado enfocar su artículo en la buena cosecha que se esperaba y la prosperidad económica que le traería a la ciudad.
El granjero continuó: Hasta una sequía corta tendría efectos devastadores.


¿Por qué?, le preguntó el reportero.


El granjero le explicó que mientras vemos la lluvia frecuentemente como un beneficio, durante tiempos de lluvia las plantas no se ven obligadas a empujar sus raíces a lo profundo en busca de agua. Las raíces permanecen cerca de la superficie, dejando a las plantas sin preparación para la sequía.
Su cultivo también corría peligro de vientos fuertes y tormentosos. De nuevo, debido a la estructura de raíces superficiales, un viento fuerte le haría perder toda su cosecha en unos pocos minutos.


Algunos creyentes disfrutan una abundancia de lluvias de bendición que vienen en la forma de cultos de alabanza, comunión con otros creyentes y tiempos de profunda enseñanza bíblica. Sin embargo, cuando el estrés entra a sus vidas, estos mismos creyentes se desaniman, abandonan a Dios o creen que Él es infiel. ¿Por qué? Sus raíces nunca crecieron más allá de la superficie.


Su vida espiritual es fuerte en la superficie, confiando en otros antes que en el tiempo que pasan con Dios en oración y en el estudio de su Palabra. Son sobre todo vulnerables a los fuertes vientos de la adversidad o al calor intenso del estrés.
Solo las raíces que crecen rotundas en Dios nos ayudarán a soportar los tiempos difíciles. Haz que tus raíces se profundicen más hoy. Pasa tiempo con el Señor… en la Palabra… y de rodillas.


Colosenses 2:6-7


Por eso, de la manera que recibieron a Cristo Jesús como Señor, vivan ahora en él, arraigados y edificados en él, confirmados en la fe como se les enseñó, y llenos de gratitud.




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