Por: Quevir R.G.
Octubre / 2010
Combate sin paralelo: En esta esquina: Cardenal Juan Sandoval Iñiguez y en la otra esquina: Marcelo Ebrard Causabon. ¿Qué le podría pasar al Cardenal Juan Sandoval Íñiguez si no se retracta en tiempo y forma tras haber afirmado que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) fue "maiceada" para validar la adopción por parte de parejas homosexuales, como amenazó el jefe de gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, en una especie de ultimátum esquizoide y radical? Las apuestas se calientan. ¿A quien la va usted? Los momios están bastante parejos.
Por cierto que causo verdadero estupor la actuación de los doctos señores ministros.
Motivación
1. Después del "esquinazo" que le propinó Fidel Castro –a su mentor, guía, tutor, modelo y padre putativo ideológico–, Marcelo Ebrard necesitaba un foro mediático con suficiente resonancia como para regresarlo a la pelea por la candidatura presidencial para 2012. Se consiguió un buen pretexto.
2. Quiero suponer que el miedo y la preocupación no han dejado dormir al señor Cardenal, por lo que el perredista denomina "irresponsables afirmaciones". Dicho sea de paso, si se trata de "meter al bote" a alguien, por ser un verdadero irresponsable en sus afirmaciones, ése sería Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo, este asunto revela un cierto tufo a porfiriato de parte del gobernante defeño, proponiendo la aplicación de la ley con toda su fuerza en contra del prelado, en tanto que a su ex amigo y ahora contrincante, le ha perdonado hasta los bloqueos en Paseo de la Reforma y el cierre de fuentes de empleo para los trabajadores. Don Marcelino ya se autonombró el paladín de la justicia que va al infinito y más allá. Se manifiesta agraviado por lo que se dijo de él, de los diputados locales, de los ministros de la Corte y de la consejera jurídica Leticia Bonifaz.
3. Mientras escribo el present, toman forma los "primeros minutos del día", plazo concedido por Ebrard, para que Sandoval Íñiguez "se retracte" y se disculpe, ofreciéndole al jefe de gobierno, oro, incienso y mirra, en satisfacción de todos sus pecados. Si no hay disculpa, ya está la amenaza en ciernes, se iniciará el proceso legal correspondiente. (Que de hecho comenzó a medio día de ayer).
4. Era natural que don Jesús Ortega –a quien Ebrard y López le han hecho la vida de cuadritos, abriéndole frentes por todas partes y a toda hora– respaldara la solicitud de su perredista gobernante. Lo hizo con un poco más de mesura y sin tanto hígado negriamarelo. Extraña que se haya subido al ring el rector Narro Robles, sólo para echarle más leña al fuego. Ni modo.
5. Los perredistas David Razú y Víctor Hugo Romo rompieron las vestiduras de legislador, para demandar a la Secretaría de Gobernación (Segob), pidiéndole que conmine a la Iglesia Católica –no especificaron si este tema sería desde el Papa, el Colegio Cardenalicio, la oficina de correos del Vaticano y la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe– para que no se violente la Constitución, ya que si Sandoval Íñiguez no se retracta, también lo van a demandar.
Madurez y mesura
En tanto que don Marcelino ya se erigió en defensor de todo el mundo, los supuestamente agraviados, es decir, los once ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), no tienen pensado demandar al prelado. Sin duda, es una postura más de Estado; con mayores niveles de madurez y mesura, en virtud de que no están buscando el reflector para intereses electorales.
Otro que se subió al ring sin ser convocado, fue don Juventino Castro y Castro, ex ministro de la Corte, egregio perredista, asesor de López Obrador y ahora legislador. Haciéndole honor al apellido, dio la impresión de querer hacerle vasectomía al primer sujeto que se encuentre. Sin embargo, como ya no existe el delito de difamación y calumnia, dijo, es posible demandar al Cardenal Sandoval, "por daño moral".
Los logros de Ebrard
Con esta serie de posturas jacobinas y mediáticas, el jefe de Gobierno está logrando el repudio de varios millones de católicos que, por supuesto, no votarán por él para ningún cargo de elección popular. Su radicalismo se va haciendo urticante.
Si lo que Ebrard estaba buscando era, golpear fuerte a la Iglesia Católica –léase a don Norberto Rivera y al Cardenal Sandoval, en específico– lo único que ha logrado es unir y consolidar al Episcopado Mexicano en contra del gobierno capitalino.
Habrá que recordarle a don Marcelo que el modelito inspirado en el tensionante esquema de relación con la Iglesia seguido por Hugo Chávez tampoco ha funcionado. Sólo ha generado divisiones internas en el país; divisiones que abren el camino a la represión y a la violencia. Sinceramente, Ebrard parece más inteligente que el cachorro castrista en Venezuela.
Si lo que pretende la izquierda –a través de priístas, perredistas o petistas– es una confrontación entre los mexicanos, flaco favor le están haciendo a su causa rumbo a 2012.
¿Será que todavía no entienden la lección histórica de la Cristiada?

No hay comentarios:
Publicar un comentario