sábado, 30 de abril de 2011

Dos propuestas fundamentales; reformas estancadas


Por Manuel Velásquez


Abril de 2011




Esta semana fue clave para la vida política y social de México. La discusiones en la cámara baja y en la cámara alta sobre la Reforma Política y la Ley de Seguridad Nacional (LSN), inundaron de opiniones en contra y a favor los foros de debate. Pero principalmente, la LSN es la que más ha dado de qué hablar por su carácter controversial.



Para analizar un poco dicha propuesta de ley, es necesario partir de varias premisas: actualmente estamos ante un escenario social y de seguridad "atípico", en donde el crimen organizado pugna al Estado el derecho de gobernar sobre regiones y territorios. También, debemos centrarnos en el hecho de que la gran mayoría de las instituciones del Estado están infiltradas por el narcotráfico, incluyendo las de seguridad. Y por último, debemos comprender la incapacidad de algunas policías locales para enfrentar al crimen organizado.



Por lo anterior, una ley que regule la seguridad interna del país es algo completamente necesario y urgente, ya que ayudará a profesionalizar tanto a las policías como al ejército, haciendo más eficiente su lucha contra el narcotráfico. También es necesaria, para establecer mecanismos que regulen la actuación del ejército y de las fuerzas de seguridad. Pero sobre todo, es necesaria para mantener la estabilidad de México.



Hay que señalar que en nuestro país no existe ninguna política de defensa nacional, como otros países en Latinoamérica. Esto nos deja en una clara desventaja ante los grupos del crimen organizado. Sin embargo, dicha política, se debe sustentar principalmente en la democracia y el aparato estatal que garantice que no se ejerza de forma inadecuada la Ley de Seguridad Nacional.



En malas manos, sí podría afectar a los que nada deben ni nada temen por algunas ambigüedades existentes en dicha ley, pero no al grado que hacen creer los diputados de la oposición y que en su tono alarmista, han dicho que se impondría un Estado militar con ella. Pareciera más bien que se quisiera sacar "raja política" de la situación actual que vive México.



En cuanto al tema de la Reforma Política, es importante señalar y aclarar que dicha reforma resulta insuficiente para el pesado mastodonte que venimos arrastrando de la vieja tradición política priísta. No quiere decir que la elección de candidatos ciudadanos y la reelección de presidentes municipales sea malo, pero es querer desaparecer un cáncer con aspirinas.



Los viejos vicios del sistema priísta siguen perpetuándose y a 11 años de la transición, poco se ha hecho para acabar con la corrupción, el nepotismo, los malos manejos presupuestales, los discursos sin fondo, el enriquecimiento ilícito, etcétera.



Pero aún, la "democracia" sigue estando cooptada por grupos políticos específicos, por lo que las candidaturas ciudadanas resultarían poco incidentes en un plano político real.



Sin embargo, la Reforma Política aún debe pasar por la Cámara de Diputados, en donde se prevé que sea muy difícil que se apruebe sin modificaciones, ya que los diputados priístas la frenarán, ya que se dice que Enrique Peña Nieto dio la orden de que se pare.




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