lunes, 24 de enero de 2011

El clásico estilo priísta

 
Humberto Moreira, fajador y demagogo

 

Por José de Jesús Castellanos

Enero / 2011

Fuente: Yoinfluyo.com

 

 

El Partido Revolucionario Institucional ha renovado su dirigencia nacional. Beatriz Paredes, cuyas raíces políticas se remontan a tiempos de Luis Echeverría y su participación en el sector campesino, ha sido relevada por el profesor Humberto Moreira, identificado y apadrinado por la maestra Elba Esther Gordillo.

 

De la habilidad de la dirigente saliente nadie duda, pero los antecedentes y el debut de Moreira marcan un perfil nuevo y no muy edificante. Al cuadrilátero político nacional se ha subido un fajador que llega dando golpes a diestra y siniestra –como lo hizo en Coahuila– y un demagogo que piensa que todos los mexicanos somos unos ignorantes.

 

Durante su gestión como gobernador, Moreira fue especialista en lanzar golpes al gobierno federal como una forma de eludir la propia responsabilidad. Célebre fue el caso de Pasta de Conchos, donde para eludir la responsabilidad del gobierno del estado en torno al accidente y a las formas clandestinas de explotación minera en Coahuila, se lanzó con todo lo que pudo contra la Secretaría del Trabajo, sin señalar las omisiones que el gobierno que encabezaba tenía sobre la materia.

 

Sus paisanos no dejan de mencionar que aunque Coahuila no figura en los primeros lugares del ranking del narcotráfico, su participación es destacada y la tolerancia del gobernador Moreira con las mafias es evidente. Aún se recuerdan los sucesos de Torreón y la penetración del narcotráfico en la administración pública, pero que fueron minimizados, a pesar de su gravedad. Su oposición al combate al crimen organizado podría encontrar en ello una explicación.

 

Pero ya como dirigente nacional del PRI, Humberto Moreira se ha distanciado de inmediato de la imagen de seriedad –aunque él afirma que la tiene– que muchos de los dirigentes del PRI manifestaron aún en las épocas más duras del autoritarismo priísta. ¿Habría parámetro de comparación entre el lenguaje y manejo de las ideas de Jesús Reyes Heroles y Humberto Moreira? Si el fallecido ideólogo del partido escuchara a su correligionario, sentiría pena ajena.

 

La nota inaugural de la demagogia que ya maneja Moreira es su referencia a que con la llegada de los panistas al gobierno se inició el fracaso de las políticas sociales. Pareciera que durante los 70 años previos al 2000, México se hubiera destacado por su gran desarrollo social y a partir de aquel año, el país se hubiera descarrilado.

 

Habla el ex gobernador de Coahuila de los numerosos jóvenes que no asisten a la escuela, cuando durante la mayor parte del siglo XX la escolaridad en México no rebasó el sexto grado de primaria. Afirma que México ha perdido competitividad en los últimos 10 años, cuando México no tuvo ninguna durante casi todo el siglo pasado, por haberse desarrollado en una economía cerrada, de altos precios y mala calidad de productos.

 

Ahora los priístas quieren revertir los calificativos que recibieron en el pasado, sacar "tepocatas o alimañas" de Los Pinos y dar fin a una supuesta década perdida. ¡Qué diferencia hay entre la verdadera década perdida de los 80 y los diez primeros años de este siglo!

 

México, con el priísmo, llegó a tener inflaciones que convirtieron en bilimbiques la moneda de curso legal, al grado de convertirnos en "millonarios" a los mexicanos porque la moneda no valía nada. Las crisis recurrentes inauguradas en los 70 empobrecieron a los mexicanos. No han sido los gobiernos panistas, sino el corporativismo priísta, el que empobreció a los campesinos. Y el fracaso del desarrollo social es total y absolutamente atribuible al PRI, como lo demostraron numerosos estudiosos en su momento, como los de Pablo González Casanova.

 

Los gobiernos priístas eludieron por todos los medios medir los índices de la pobreza, y cuando lo hicieron, utilizaron indicadores a su gusto. Pero si tomamos como referencia el índice de desarrollo humano del PNUD, a partir de 1980 cuando se inició, podemos recordar que México tenía un bajo desarrollo, con una calificación de 0.581 sobre uno, y aunque aún no hemos alcanzado a los países de alto desarrollo, ahora somos un país de desarrollo medio, con calificación de 0.750. No fueron las gestiones priístas las más exitosas en materia de desarrollo para México.

 

La forma como Moreira inicia su gestión al frente del PRI, como un boxeador fajador, no augura nada bueno para la democracia en México. No parece ser que estemos ante un dirigente serio, de ideas, de propuesta y de oposición de altura. Con toda la legitimidad que tiene de volver a Los Pinos, no parece ser que ésa sea la mejor forma de hacerlo para el bien del país.

 

 



No hay comentarios:

Publicar un comentario