domingo, 26 de diciembre de 2010

WikiLeaks

 

Información, espionaje y traiciones

 

Por: Federico Müggenburg

Diciembre / 2010

 

 

La prensa mundial de estos días manifiesta un gran escándalo por lo que considera "la mayor filtración de la historia (que) revela los secretos de la diplomacia de Estados Unidos". La información procede de 250 mil documentos (llamados Los papeles del Departamento de Estado) que ha puesto a disposición en su página web la organización WikiLeaks, dirigida por el australiano Julián Assange, quien ya había realizado otras filtraciones sobre las guerras de Irak y Afganistán, y que ahora amenaza con publicar también información presumiblemente del Bank of America que pondría en evidencia irregularidades y malos manejos de dicha institución.

 

Lo sustancial de este gran suceso se deriva de los informes enviados por las 180 embajadas de Estados Unidos en el mundo, al Departamento de Estado, en Washington, que hoy dirige Hillary Clinton, reportando cada conversación con dirigentes de Estado o de gobierno, miembros de sus gabinetes, así como de senadores, diputados, militares, empresarios o personalidades de relieve, que emitieron sus opiniones sobre la actualidad política y los actores principales de cada país.

 

A partir del 11 de septiembre de 2001, toda la información se concentró en una misma línea llamada SIPRNet (Secret Internet Protocol Router Network) debido a que se consideró que la descoordinación de diferentes redes de información fue la causa que no permitió evitar el trágico atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York.

 

"Los papeles del Departamento de Estado" están siendo ventilados minuciosamente por: The New York Times, en Estados Unidos; The Guardian, en Inglaterra; Le Monde, en Francia; El País, en España y en general por los principales diarios en todos los países involucrados. Los informes cargados de escarnio sobre los aspectos personales de los gobernantes de cada país, ponen en dificultades el futuro de la confianza entre dichas personalidades y la Casa Blanca.

 

Y no es que los niveles de confianza política siempre hayan sido plenos, sino que ahora se sabe públicamente lo que se ordenaba averiguar desde Washington y lo que informaban las embajadas. La historia de la diplomacia siempre ha sido así, la novedad consiste en que ahora, todo el que lo quiera saber, tiene a disposición, no un dato concreto o aislado, sino todos los informes, algunos calificados como secretos.

 

Otra novedad es que pronto se sabrá quién fue el "traidor" que filtró la información tan amplia y el motivo por el que lo hizo, sea por extorsión, por soborno u otro. El análisis político se verá facilitado y permitirá conclusiones más sólidas sobre el acontecer y el desarrollo de puntuales casos políticos, anteriormente considerados por deducciones lógicas.

 

Los sabotajes de Hu Jintao a la operación de Google en China; el agotamiento de Berlusconi por sus "fiestas salvajes"; el actual mando real autoritario de Putin en Rusia; las obsesiones por tener presencia internacional de Sarkozy de Francia; las rivalidades internas de la coalición de gobierno de Angela Merkel en Alemania; las dificultades del Banco de Inglaterra con el gobierno de los conservadores; la oferta de ochenta y cinco mil dólares de Obama por recibir  a cada  preso de Guantánamo.

 

El estado de salud mental de Cristina Fernández de Kirchner en Argentina; las acciones de Lula Da Silva en África y el mundo musulmán para construir su independencia diplomática mundial; la subordinación de Hugo Chávez a los espías y los servicios de inteligencia de Fidel Castro, con cuarenta mil cubanos trabajando en los ministerios de Venezuela; las reales o falsas enfermedades de Evo Morales en Bolivia; la llegada de Rodríguez Zapatero a la Moncloa por los errores de Aznar después del atentado terrorista del 11 de marzo; los temores de los sauditas por el desarrollo nuclear de Irán, llegando al extremo de preferir "una guerra ahora" que un Irán nuclear; la vigilancia estrecha de la "agenda islámica" del primer ministro Erdogan de Turquía; el apoyo encubierto del gobierno de Pakistán a los grupos terroristas musulmanes, etcétera.

 

Tendremos que esperar a que salgan los datos transmitidos por la embajada en México, a la que dedicaremos una reflexión aparte. Es posible que se conozcan algunas relaciones trepidantes de narcotraficantes con sus padrinos políticos del presente y del pasado. Por lo pronto la señora Clinton pasa un trago muy amargo. Argumenta que es "un atentado a la seguridad y a la vida de personas involucradas y un ataque a la comunidad internacional". Califica el hecho como un "robo de información", lo cual es cierto.

 

La burla de los clásicos enemigos de Estados Unidos, ya sean socialistas "carnívoros" tipo Castro, Chávez o Morales, socialistas "herbívoros" tipo Lula, Kirchner o Rodríguez Zapatero, o radicales musulmanes como Ahmadineyad, Kadaffi, y los terroristas de Al-Qaeda, está en su apogeo. Pero por otro lado revela la decadencia a la que se está llegando en el mundo en general, cuando se hace posible y permisiva la "traición" de alguien que tiene acceso masivo a información delicada de la diplomacia mundial. 

 

Todos los países con un cierto poder político y económico en el mundo tratan de obtener la mayor y mejor información posible, con la intención de protegerse o prevenir sus acciones futuras. El poderío norteamericano ha evidenciado el punto flaco, por la gran concentración informativa, y con ello la vulnerabilidad de las personas que la manejan, sobre todo si son jóvenes "expertos" en la tecnología cibernética.

 

Las novelas y películas de espionaje y contraespionaje se han basado siempre en hechos reales ocurridos en la historia. No cabe duda que el escándalo actual servirá para muchas historias más, pero también servirá para readecuar el modo de trabajar por parte de los servicios de información y sobre todo de su necesidad de diversificar las terminales de la información clasificada como "sensible".

 

 



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