Metáfora Hubo un tiempo en la India en que todos los hombres eran dioses, pero abusaron de su divinidad, y entonces Brahma, el dios supremo, decidió despojarlos de su poder divino y ocultarlo en un sitio de donde sería imposible que lo recuperaran. El gran problema fue encontrar un buen escondite. Se convocó a los dioses menores a reunirse en asamblea para resolver ese problema, y propusieron lo siguiente: - Enterremos la divinidad del hombre en la tierra. Pero Brahma respondió: - No, eso no sería suficiente, porque el hombre podría excavar y recuperarla. Entonces los dioses contestaron: - En ese caso, arrojemos la divinidad del hombre en lo más profundo de los océanos. Y Brahma respondió de nuevo: - No, porque más tarde o más temprano el hombre explorará las profundidades de todos los océanos, y seguramente un día lo encontraría y la traería a la superficie. Entonces, los dioses menores concluyeron: - No conocemos realmente un sitio donde esconder la divinidad humana. Parece no existir un lugar sobre la tierra o dentro del mar donde el hombre no pudiera encontrarla algún día. Entonces Brahma dijo: - Esto es lo que haremos con la divinidad del hombre: la esconderemos en lo más profundo de su ser, porque es el único sitio donde nunca se le ocurriría buscar. La leyenda cuenta entonces que, a partir de ese momento, el hombre dio la vuelta al mundo, exploró cada, escaló, excavó y se sumergió en todos los mares, en busca de algo que se encuentra en su interior.
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viernes, 17 de diciembre de 2010
El propio yo
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