2 SAMUEL 7.18-22
Pastor Charles Stanley
En los años 70, tuve un momento crítico en mi caminar con Cristo. Todo comenzó con 2 Samuel 7, que me inspiró a imitar al rey David. Él pasaba tiempo a solas con Dios, ofreciendo alabanzas y acciones de gracias. También escuchaba cuando el Señor le mostraba la verdad y le daba una visión del futuro. Por lo que aprendió, David pudo establecerse metas y ajustarse a ellas.
Deseando esa clase de aislamiento espiritual, pasé varios días solo. La mayor parte del tiempo estaba en silencio, tratando de escuchar con atención la voz de Dios. Le pedí que me hablara en cuanto a mi futuro, y Él respondió. Utilizando un diario, escribí las metas que me dio. Lo que me comunicó influenció de tal manera mis decisiones y me bendijo tanto, que seguí con esta disciplina cada dos meses. Hablemos de cómo podemos establecer metas de esa manera.
Primero, venga ante el trono de Dios con un corazón arrepentido, con alabanza y con acción de gracias. Segundo, pídale dirección en cuanto a su vida espiritual, su trabajo y su familia. Estando en silencio, espere con paciencia y atención; mientras lee y medita en la Palabra de Dios, Él hablará. En la mayoría de los casos, su guía se experimenta como un toque o un sentimiento de convencimiento en el corazón. Cuando eso suceda, asegúrese de escribir lo que está "escuchando" para poder analizarlo después.
Para mantenernos en el camino que Dios quiere para nuestras vidas, debemos detenernos, preguntar, y prestar oídos a la orientación que el Espíritu Santo tiene para nosotros. Estas conversaciones con el Señor son vitales para tener una vida espiritual victoriosa.
JEREMÍAS 10.23, 24
La vida es como un sendero lleno de curvas y desvíos. Los entretenimientos pueden conducir a las arenas movedizas del pecado; y las filosofías pueden formar caminos que terminen en un lodazal de ideas confusas. Incluso la mejor ruta no es toda de prados soleados y tranquilos riachuelos. A veces, es posible que tengamos que viajar por terrenos rocosos o valles oscuros. La única manera de estar seguros de que estamos andando bien, es seguir a uno que conozca el camino perfectamente.
Dios es el Guía perfecto y de servicio ininterrumpido. Nadie puede descarriarse si anda por los caminos que Él elige. Piense en que Él le creó con amor para vivir en este tiempo y este lugar. El Señor cuida sus pasos, porque Dios desea ver cumplido el propósito de usted, y el plan de Él realizado por medio de su vida (Pr 3.5, 6).
Por tanto, Él promete enseñar a quienes le siguen (Sal 25.12). Cuando Dios advierte a sus hijos que se alejen de un desvío tentador, es porque Él ve los peligros que acechan en ese camino.
Hay una correlación entre ignorar la guía de Dios y terminar en dificultades. Quien tropieza y pierde el rumbo es porque ha confiado en su propio "sentido de orientación" —en sus emociones, deseos, o interpretación personal de moralidad. Es decir, estuvo persiguiendo lo que le hacía sentir bien o le parecía correcto, en vez de buscar la voluntad del Señor.
Dios ha trazado el camino delante de usted. Él está consciente de cada obstáculo y pozo cenagoso, y sabe exactamente qué desvíos le tentarán. Además, Él se ha comprometido a caminar a su lado como Guía y Consolador, para que no enfrente solo los giros y vueltas de la vida.

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