sábado, 3 de septiembre de 2011

Amemos como Cristo nos Ama



https://feedads.g.doubleclick.net/~a/pH1-ije05XPu0EN-q0gtCqlOi3Q/HHv3vJlzxCxO6WYobBdFruUCJsY/0/pihttp://www.reflexionescristianas.com.es/wp-content/uploads/2011/07/abrazo_de_dios.jpg


Era en Estados Unidos durante la segunda guerra mundial, y era un botón de rosa lleno de vida, pugnando por abrirse y llegar al máximo de su belleza. La familia Ninomiya, familia japonesa, derramó lágrimas de gratitud.


Conrad Holster, vecino de la familia en las cercanías de San Francisco, California, la había cultivado para darles la bienvenida. Y no sólo había cultivado esa rosa, sino que había cuidado del vivero de los Ninomiya durante los cuatro años que habían pasado en el campo de concentración.


La familia japonesa había comprado tierras cerca de San Francisco. Junto con su vecino, Conrad Holster, un norteamericano, habían cultivado rosas. Cuando estalló la guerra, los japoneses fueron internados en campos de concentración. Conrad, el vecino, cuidó como propio el vivero de ellos.


Lo que hizo de esa rosa todo un símbolo es que floreció en el tiempo en que el Japón había bombardeado a Pearl Harbor, puerto de la ciudad de Honolulu, y la familia Ninomiya era una de muchas familias japonesas bajo sospecha, lamentablemente odiadas por los norteamericanos. Pero este vecino vio más allá de su raza, su cultura y su religión.


«La amistad —dijo alguien metafóricamente— es la rosa con que se enriquece nuestro pobre barro humano.» Y es que la amistad verdadera, cuando es pura y profunda, supera todas las diferencias que nos separan.


El proverbista Salomón expresó algo muy interesante acerca de la amistad: «En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia» (Proverbios 17:17).


Si la amistad que decimos tener distingue entre uno y otro —entre un norteamericano y un japonés, entre un rico y un pobre, entre un letrado y un analfabeto, entre un católico y un protestante—, entonces no es amistad. El que ama sólo a los que están de su lado no tiene más que amor por conveniencia.


Jesucristo dijo: «Ustedes han oído que se dijo: “Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo.” Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen» (Mateo 5:43‑44). Si Cristo exige amor aun hacia el enemigo, ¡cuanto más hacia el que está separado de nosotros sólo por alguna diferencia de opinión!


Si nos falta amor —amor entre esposo y esposa, entre padre e hijo, entre un pueblo y otro, entre una religión y otra—, es porque no tenemos en nosotros el amor puro de Dios. No suframos más con odio. Cristo quiere cambiarnos con su amor. Por hermano Pablo.




https://blogger.googleusercontent.com/tracker/340597873186848102-896450707977301152?l=





https://feedads.g.doubleclick.net/~a/pH1-ije05XPu0EN-q0gtCqlOi3Q/RDkarcBoPScaEPoVk4SsiB1AJzU/0/pi
https://feedads.g.doubleclick.net/~a/pH1-ije05XPu0EN-q0gtCqlOi3Q/RDkarcBoPScaEPoVk4SsiB1AJzU/1/pi


En la vida todo sigue siendo una suma de decisiones, esto es y sigue siendo, el meollo central de los éxitos y de los fracasos, de las victorias y de las derrotas, de los avances, y de los retrocesos.


Las decisiones, la serie de ellas, van a conformar nuestra vida, siempre.


Marcos 2.1-4


1 Entró Jesús otra vez en Capernaum después de algunos días; y se oyó que estaba en casa. 2 E inmediatamente se juntaron muchos, de manera que ya no cabían ni aun a la puerta; y les predicaba la palabra. 3 Entonces vinieron a él unos trayendo un paralítico, que era cargado por cuatro.


La vida es una suma de decisiones.


A veces creemos que sabemos escoger, y después de un período de tiempo que hemos escogido algo, o muchas cosas, nos vamos dando cuenta que no hemos escogido bien.


Si aprende a escoger, estará desarrollando, una de las habilidades o capacidades, mas importantes que Dios le dio.


Yo creo que este paralítico había escogido bien a los cuatro amigos que estaban con el.


Había una multitud y nadie los ayudó, fueron ellos cuatro mismos los que hicieron el trabajo.


¡La elección es determinante!


Es cierto que la sociedad nos condiciona, o sea pone sus condiciones, pero llega un momento en que ese argumento no es suficiente.


Se elige estar siempre o no por encima del acondicionamiento de la sociedad.


Todo argumento que quiere cancelar sus sueños, hay que derribarlos, hay que sacarlos, y tiene que echarlos fuera de usted.
Son los amigos los que van a ayudar a formar su vida y ayudan a partir de sus influencias.


Es importante que yo escoja buenas amistades.


Hay gente que tiene el hábito de relacionarse con malos o buenos amigos. Escoger amistades correctas se tiene que volver en un hecho.


Esos hábitos adquiridos de las elecciones que hemos sido haciendo en el transcurso de la vida.


Deuteronomio 30:19, “a los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra ustedes, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición”, Dios dice, “escoge”.


Indudablemente como hay gente que nunca va a cambiar, no va a cambiar su escoger.


Los amigos tenían tanta convicción de que iban a volver los cinco caminando. Y crease o no todo en la vida es convicción.


“escoge la vida para que vivas tu y tu descendencia”.
Quiere decir que las elecciones no solo alcanzan a usted, sino que también alcanzarán a sus descendientes, que no solo son sus hijos, sino que también son los hijos de sus hijos, y también los hijos de los hijos de sus hijos y también los hijos, de los hijos, de los hijos de sus hijos, y la gente no se da cuenta de esto.


Lo que yo escojo tiene un alto impacto generacional.


La palabra de Dios lo primero que da es visión, y lo segundo que da es dirección. La dirección viene sencillamente para que usted y yo aprendamos a elegir. Pastor Alfredo Dimiro



No hay comentarios:

Publicar un comentario