sábado, 12 de febrero de 2011

¿Participación social?... ¡caramba!

 

Por Fernando Sánchez Argomedo

Febrero / 2011

 

 

 

Cuántas veces hemos oído hablar de que para lograr una verdadera transformación de nuestra nación se requiere de la participación social?. Desde que México dio un paso más en la transición abriendo la alternancia en el poder se han derivado un sinnúmero de iniciativas, proyectos y columnas escritas que argumentan que el fundamento esencial de la transición es la participación social.

 

Nadie duda de que el argumento tenga total validez, pero sin duda requiere de una reflexión más profunda que debe partir de la esencia de lo que estamos hablando.  La participación social parte de la naturaleza de los seres humanos. El simple hecho de ser persona naciendo necesariamente en una comunidad nos convierte en seres sociables.}

 

La raza humana no se puede entender en este planeta, constituyendo grandes naciones, sin la imperiosa necesidad desde sus orígenes de la vida en común y de la consecuente organización en roles específicos y de objetivos comunes.

 

Lo que sucede hoy con la participación social, es que los seres humanos vivimos en comunidades aun mucho más complejas en las que las reglas de convivencia se dan por sentadas, sin embargo resulta de suma importancia entender que para que siga habiendo evolución tiene que haber un esfuerzo individual, el cuál parte de dejar a un lado la comodidad del individualismo transitando hacia la incomodidad de pensar en los demás y en sus necesidades, que se traduce en "nuestras necesidades" hablando en comunidad.

 

Es como cuando aprendemos a manejar un automóvil estándar, al principio tenemos que entender cuándo meter las velocidades, luego con el tiempo eso se hace operativo y dejamos a un lado esa atención específica. En este sentido debemos recordar por qué somos una comunidad y por qué debemos hacer algo por los demás, es decir, por qué debemos participar socialmente.

 

Cuando las personas que formamos parte de una sociedad dejamos de ver la esencia, perdemos de vista el rumbo, y sin rumbo hay desilusión desesperanza y apatía, todos estos problemas de la sociedad actual que nos llevan a vivir como en una embarcación que se lleva la corriente, nos movemos porque nos llevan, aunque no estemos de acuerdo sobre a donde vamos.

 

Sin un rumbo definido por nosotros mismos, cualquier lidercillo con dos o tres argumentos nos convence, ya sea por su capacidad para hablar o porque tiene una buena imagen.

 

La esencia del rumbo esta en reconocer quiénes somos y a dónde queremos ir. Somos personas, seres humanos de carne y hueso, con una dignidad especial por tener la capacidad de pensar sobre nosotros mismos lo cual nos hace completa y absolutamente libres. Sin embargo esta capacidad nos permite darnos cuenta que hay otros como yo que tienen la misma cualidad y dignidad.

 

La participación social no es más que definir un rumbo común que nos permita alcanzar nuestras metas basadas en respetar y promover nuestra dignidad como personas. ¡Caramba! Mientras no lo entendamos seguiremos dejándonos llevar por la corriente, pero cuando lo entendamos cambiara por completo nuestra actitud moviéndonos a la acción.

 

 



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