Por: Federico Müggenburg
abril / 2010
Los sucesos internacionales derivados de la crisis que para Cuba han traído las persecuciones y encarcelamientos de los ciudadanos que exigen la libertad de conciencia y de expresión, y que han llegado al extremo de huelgas de hambre y de muerte a consecuencia de la negativa de los hermanos Castro a dejarlos manifestarse libremente, han provocado el rechazo manifiesto de la Unión Americana y de la Unión Europea.
La reunión prevista en Madrid para el 6 de abril entre la Unión Europea y Cuba ha sido suspendida indefinidamente. Y para sorpresa de los mismos dirigentes castristas y del propio embajador cubano en México, el senado mexicano ha preparado una declaración, para hacerla pública, de rechazo y censura al modo en que son tratados los presos políticos y se violan sus derechos humanos.
El repudio a los encarcelamientos y maltratos actuales de los cubanos se ha generalizado en el mundo con las solitarias excepciones de los herederos del castrismo en América Latina, los que integran el "post castrismo" (Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa), que se envuelve en el eufemismo del "nuevo socialismo del siglo XXI" y vive de los petrodólares venezolanos que "administra" a su personal conveniencia el dictador Chávez.
También ha resaltado la actuación del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien no sólo mantuvo una actitud de silencio por la muerte de Orlando Zapata, justo en el momento de llegar de visita a La Habana después de la reunión latinoamericana de Cancún, sino por la justificación que hizo del régimen de presos políticos en Cuba, comparándolos con delincuentes comunes.
Las consecuencias de la muerte de Zapata, han provocado una secuela de huelgas de hambre, que ya se denomina el "efecto Fariñas", debido a que el disidente Guillermo Fariñas está en la fase final de su vida en protesta por la muerte de Zapata y la solicitud de liberación de 26 presos políticos gravemente enfermos, así como de otros presos de conciencia, como Franklin Pelegrino y el médico Darsi Ferrer, que también se han lanzado a realizar huelgas de hambre.
A esto hay que sumar las insólitas manifestaciones de las "damas de blanco" (madres y hermanas de los detenidos) que en pleno centro de La Habana, durante una semana, realizaron manifestaciones en pro de la libertad de los presos políticos, (encarcelados hace siete años) a pesar de las agresiones de los comandos castristas enviados a tratar de disolver y sofocar sus legítimos reclamos.
La histórica cantaleta castrista del enemigo externo imperialista, del bloqueo económico sobre la isla, se están desplomando ante la realidad de las disidencias internas, cada vez más numerosas. Lo mismo ocurre con la imposición de la tiranía castrista de hace más de 50 años con base en el "paredón" (fusilamientos indiscriminados y sin juicio alguno), el acecho y muerte de jóvenes universitarios opuestos al marxismo, así como la persecución de cualquier expresión de índole religiosa, de la expropiación de cualquier tipo de propiedad y la cancelación de las más elementales libertades, casi desconocidas por los jóvenes de hoy.
En cambio, están ahora las evidencias de las violaciones de los derechos humanos y las llamadas de atención de los patriotas en huelga de hambre, que están permitiendo saber y entender la realidad y miseria del comunismo cubano de los hermanos Castro y sus secuaces.
El fracaso que todo experimento comunista lleva implícito se está evidenciando en Cuba. También gracias a las tecnologías modernas de comunicación, internamente se pueden enterar de lo que sucede de un extremo a otro de la isla. Es cuestión de tiempo para que esta tragedia llegue a su final.
En el mundo exterior quedan muy pocos aliados de los hermanos Castro. Veremos con la muerte de ese régimen, cuyos estertores se manifiestan claramente, si las bravuconadas de Hugo Chávez se hacen realidad, habiendo ofrecido la intervención militar venezolana para salvar a los Castro y su socialismo, así como lo ha hecho también para anunciar la "defensa" de Evo Morales y su régimen de las supuestas amenazas de derrocamiento que más han sido "guerra de propaganda" que hechos reales.
Cuando se desintegró el imperio soviético en Rusia y las naciones cautivas de Europa Oriental, hubo poca violencia, quizá con la excepción de Rumania, en donde la soberbia de Nicolás Ceausescu costó sangre, hasta que fue derrocado. El experimento comunista del Caribe costó la sangre de miles enviados al paredón, y ahora la de los disidentes que mueren por huelga de hambre, incluso quizá provoque alguna violencia en los días finales, que se han previsto con la muerte natural de Fidel Castro.
La experiencia europea de liberación de la tiranía soviética, no contaba con el ingrediente actual del extraño contubernio del "socialismo chavista" con la "revolución islámica" de Kadhafi y el "radicalismo musulmán" de Ahmadineyad, que puede introducir alguna variante, sobre todo si llegan a consolidar el proyecto recientemente firmado para crear la Organización del Tratado del Atlántico del Sur (OTAS).
Los estertores del castrismo en Cuba son las señales más promisorias de que se acerca la auténtica liberación de los cubanos que podrán reintegrarse al mundo libre, sin que esto quiera decir que ya quedó solucionado todo, porque aún tenemos muchos intentos de regresión dada la actual vigencia de la "dictadura del relativismo".

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