miércoles, 4 de agosto de 2010

Golpes a la unidad e identidad de América Latina

 
Por: Federico Müggenburg

Agosto / 2010

 

En unos cuantos días se están produciendo severos golpes a la unidad e identidad de América Latina. En Cuba, Argentina, Bolivia, Ecuador y Venezuela se registran sucesos bastante negativos que contrastan con otros hechos positivos importantes acontecidos hace muy poco en Chile y otro que ocurrirá a principios de agosto en Colombia.

 

En Cuba se pretende hacer creer que con la "liberación" de algunos de los presos políticos –en realidad "deportados" a España– se está avanzando en el cambio sustancial de la tiranía castrista, que pudiera modificar el comportamiento de la Unión Europea y el bloqueo de Estados Unidos, en una especie de apertura política y de beneficios económicos, al "reconocer" un supuesto cambio en la expresión de los "derechos humanos".

 

Sin embargo, la voz de los que son enviados al exilio, ya no será escuchada o leída en Cuba. La reaparición pública del agónico Fidel Castro en esos mismos días fue intencional, como factor de "distracción", sobre todo al interior de la isla.

 

En Argentina, a pesar de la nutrida oposición manifiesta de importantes organizaciones sociales y de la Jerarquía de la Iglesia Católica y otras denominaciones religiosas, el Senado aprobó la legislación que equipara las uniones de personas del mismo sexo y la posibilidad de adopción de niños por dichas parejas, con las del matrimonio hasta ahora conocido y respetado.

 

Varios de los senadores que votaron a favor de dicha aberración señalaron que debe "servir de ejemplo" para que en otros países del continente se hagan las modificaciones del caso. En España, distintos colectivos promotores de la "cultura de la muerte" se congratularon de ese hecho y la misma presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, de viaje en China en esos días, festejó el triunfo del "derecho de las minorías".

 

En una actitud que los ennoblece, la Cámara de Diputados de Chile presentó una moción de censura aprobada por el 83 por ciento de sus integrantes, señalando "Su solidaridad a todas las organizaciones mundiales que luchan contra el aborto, en particular la ONG española 'Derecho a Vivir', que ve con horror cómo en España se ha perfeccionado el asesinato más reprobable en contra de un ser indefenso", el mismo día que entró en vigor la nueva "ley" que autoriza a las mujeres de 16 años a abortar, incluso sin el conocimiento y consentimiento de sus padres.

 

Esta histórica moción fue "repudiada" por parlamentarios españoles acusándolos de "intromisión en sus asuntos internos", pero pone de relieve la profundidad que va adquiriendo la "defensa de la vida".

 

Por su parte, en Bolivia, Evo Morales promulgó la nueva ley de "autonomías" para las regiones del país, denominada "Andrés Ibáñez" en recuerdo "del cruceño que en 1877 lideró la lucha por la descentralización, inspirado en el socialismo utópico de su época". Morales señaló que "en el pasado las leyes eran producto de monopolios de grupos que tenían representación en los partidos políticos, pero no participaba el pueblo".

 

Los diputados opositores señalaron que "la ley aprobada por el rodillo (mayoría) del Movimiento al Socialismo es una burla, ya que en vez de otorgar recursos a los departamentos, controla todo y posterga el desarrollo de las regiones". Esta promulgación va a tono con el criterio asentado por Evo Morales en el sentido de que en Bolivia existen el "derecho originario" (para las comunidades indígenas que lo aplican según usos y costumbres) y el "derecho ordinario".

 

En Venezuela, a tono con lo que viene sucediendo a últimas fechas, Hugo Chávez acaba de romper relaciones con Colombia, en vísperas del cambio de mando presidencial de Álvaro Uribe para Juan Manuel Santos.

 

El pretexto –como otras muchas declaraciones de Chávez es para tratar de cubrir el desastre ocasionado por la aplicación a rajatabla del "nuevo socialismo del siglo XXI"– es que Colombia solicitó, ante la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA), la formación de una comisión internacional que verifique la presencia de campamentos guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en territorio venezolano.

 

Por su parte, Rafael Correa, presidente de Ecuador, provocó la renuncia de su embajador ante la OEA, encargado de presidir las sesiones, por exigirle que "no permitiera la entrada de la solicitud de Colombia en el orden del día".

 

Además, ya había declarado desde Caracas que si el nuevo presidente de Colombia viaja a Ecuador será detenido por haber sido quien ordenó el ataque a los campamentos de las FARC en territorio ecuatoriano, cuando perdió la vida Raúl Reyes, segundo de a bordo de la guerrilla, y se incautaron las computadoras que prueban los vínculos subversivos de Chávez con las FARC.

 

Ahora, en Brasil, Uruguay, Bolivia y Ecuador hay manifestaciones de "preocupación" por este nuevo acto despótico de Chávez, quien declaró, acompañado por el futbolista Armando Maradona, (sic) "lo anuncio con una lágrima en el corazón". Todo sea por tratar de deslucir la ceremonia de cambio de poderes el 7 de agosto en Bogotá.

 

La frivolidad con la que Chávez y sus seguidores de otros países están actuando son brutales golpes en contra de la unidad y la identidad de América Latina en los albores del siglo XXI. Pocos esfuerzos de signo contrario, pero laudables, se han producido en Chile por la declaración de sus diputados en solidaridad con los pro vida del mundo y especialmente de España y por el arrollador triunfo presidencial de Uribe y Santos en Colombia, mientras otros mandatarios del continente sólo son simples espectadores en este lamentable y desastroso deterioro continental.

 

 



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